Preso se venga de su madre por no pagarle la fianza y la policía tardó más de un año en notarlo

La señora afirma que su hijo, acusado por cinco robos, es bipolar y esquizofrénico

Preso se venga de su madre por no pagarle la fianza y la policía tardó más de un año en notarlo
Prisión de Rikers Island en Nueva York
Foto: Getty Images

James Truell estaba furioso porque su madre no pagó su fianza y decidió vengarse.

En ese empeño se las ingenió para burlar la prohibición de llamar al 911 que tienen los prisiones en Rikers, la principal cárcel de la ciudad de Nueva York.

Haciendo varias llamadas a 311 y contando historias para ser transferido al 911, Truell denunció a su madre por delitos falsos y la policía se presentó reiteradamente en casa de la señora, causándole más de un contratiempo.

“¡Vinieron más de 30 veces!”, dijo Christine Black, de 69 años, madre de Truell, acusado por robo.

“Llegaron con armas de fuego, con toda su armadura en alto. (Mi hijo) Dijo que alguien fue apuñalado, otra vez que alguien tenía un arma, otra vez (…) que vendía drogas”, relató la señora al New York Post.

Truell (34) pretendía que su madre lo ayudara con la fianza de $250 mil dólares para salir de Rikers, donde se encuentra en espera de juicio por cinco robos a mano armada, según fuentes policiales.

“Pensó que no estábamos esforzándonos lo suficiente” para ayudarlo, dijo la atribulada madre “Le dije que no tenemos el dinero”.

A raíz de la venganza infantil contra su madre, ayer fue acusado de 31 cargos por presentar un informe falso y 31 cargos de peligro imprudente en relación con los falsos informes de emergencia.

La señora Black aseguró que su infierno comenzó a principios de 2017 con policías golpeando su puerta, y continuó cada dos meses. Finalmente, acudió a la comisaría en marzo de 2018 después de que aumentaran las llamadas y las visitas de NYPD fuesen hasta dos veces al día.

Llamar para hacer un informe falso de un crimen ha provocado múltiples muertes en Estados Unidos, gracias a una combinación letal de víctimas confundidas y policías nerviosos armados.

“A mi inquilino le preocupaba que la policía lo matara”, dijo Black, afirmando además que su hijo es bipolar y esquizofrénico.

Ella misma alertó a los oficiales que tenía un hijo “escamoso” que podría estar detrás de las llamadas y aseguraron que lo investigarán. No fue difícil rastrear al autor, porque Truell dio a operadores de 311 su nombre real.

El Departamento de Policía de Nueva York no respondió a las preguntas sobre por qué tardó tanto tiempo en atrapar a Truell, dada la aparente preponderancia de pruebas en su contra.

Los detenidos como Truell, que están esperando el juicio y no tienen dinero en sus cuentas, pueden recibir tres llamadas telefónicas gratuitas por semana, según el manual para internos del Departamento de Corrección de la ciudad (DOC). Según la agencia, las llamadas están sujetas a la supervisión del personal, a menos que sean conversaciones con abogados.

“Esta fue una circunstancia inusual y no ocurre con frecuencia”, dijo el portavoz del DOC, Jason Kersten. “Nos tomamos en serio cualquier uso indebido de los servicios telefónicos y actualmente estamos investigando”.

El abogado de Truell, Jorge Santos, dijo que desconocía los cargos y declinó hacer comentarios.