El triunfo de Kate Middleton: Meghan Markle está a punto de salir del palacio de Kensington

Los rumores de que las duquesas no se pueden ver vuelve a cobrar fuerza
El triunfo de Kate Middleton: Meghan Markle está a punto de salir del palacio de Kensington
Kate Middleton, en el centro de la controversia.
Foto: Clive Brunskill/Getty Images

No se soportan. A finales del año 2018 no cesaban las noticias que aseguraban que entre Kate Middleton y Meghan Markle existía una gran enemistad. Y los constantes despidos en el palacio de Kensington tenían a la prensa alerta ante esta situación, ya que en alguna medida confirmaban los rumores que señalaban a la actual duquesa de Sussex como una mujer en extremo manipuladora, pesada y hasta hipócrita. En ese momento su popularidad bajó. Ahora que Meghan y su esposo dejarán el palacio para mudarse a su residencia particular los rumores vuelven a cobrar forma.

La enemistad entre las duquesas generó o contribuyó en alguna medida la necesidad de la pareja por dejar de compartir vivienda en el palacio de Kensington. Esta es una de las razones que llevó a los duques de Sussex a que preparan su partida desde hace meses, al menos eso revelaron los rumores en un principio. Por esa razón el Frogmore Cottage se convertirá en el nuevo hogar de la pareja una vez llegue al mundo su primer hijo en común. Se espera que las extensas -y polémicas- reformas a las que se ha sometido la residencia estén listas en apenas unas semanas para que la pareja pueda comenzar la mudanza antes de que Meghan Markle dé a luz.

En un principio se dio por sentado que su traslado a Windsor supondría su distanciamiento físico e institucional del palacio de Kensington, donde residen los duques de Cambridge, ya que ahora que el menor de los dos hermanos se ha casado y está a punto de formar su propia familia parecía que por fin había llegado el momento de que Guillermo y él siguieran caminos separados.

Hasta el momento los hijos del príncipe Carlos habían gestionado sus agendas públicas y sus asuntos personales a través del mismo centro de operaciones basado en Kensington, pero sus distintas responsabilidades de cara al futuro -en especial en el caso de Guillermo, como heredero al trono- hacían que su separación tuviera sentido a pesar de que en la prensa británica quisiera verse como una prueba de la tensa relación que existiría entre los dos matrimonios desde la entrada en escena de Meghan.

A ella se le atribuyó además la idea de que su nueva corte fuera totalmente autónoma, una posibilidad a la que la reina Isabel II -que es la responsable última junto a su hijo Carlos de financiar esa nueva oficina- habría dado carpetazo, según ha asegurado el dominical The Sunday Times, al considerar que la estructura institucional no permitiría que se otorgase ese tipo de independencia a los recién casados y que, por otra parte, no estaría de más que Enrique y Meghan siguieran bajo la jurisdicción última del palacio de Buckingham.

Sin embargo, cabe señalar que la popularidad de la duquesa de Sussex recuperó su apogeo después de que ésta apareciera en los Fashion Awards en donde presumió su embarazo con un entallado vestido negro el pasado diciembre de 2018 que los comentarios se normalizaron, sobre todo porque la ex estrella de Hollywood encantó a los fanáticos no solo por lucir elegante y sensual durante su proceso de gestación, sino porque volvió a desafiar el protocolo de la monarquía al llevar pintauñas de color negro. Hecho que le dio la vuelta al mundo y opacó cualquier otro rumor negativo en su contra. Su elegancia lo borró todo.


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