NYC estudia ampliar los permisos para puestos de comida ambulante

El Concejo tiene la posibilidad de elevar el límite de 4,000 licencias para vendedores
NYC estudia ampliar los permisos para puestos de comida ambulante
La mayoría de los vendedores son inmigrantes
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

En los años ochenta la ciudad de Nueva York era hogar de siete millones de personas. Entonces la ciudad permitía que hubiera 4,000 vendedores de comida en las calles. Hoy la población es de millón y medio más de personas pero desde 1983 la ciudad no ha permitido que haya más que esos 4,000 vendedores con licencia.

Hay una lista de espera de licencias para la que hay que tener dos décadas de paciencia y un mercado negro de permisos que han elevado el precio de este salvoconducto para el negocio de venta de comida ambulante a más de $20,000. Muchos vendedores que operan sin permiso están resignados a ver desaparecer su negocio que puede ser requisado en cualquier momento por la policía.

Es algo que puede cambiar si el Concejo aprueba, y el alcalde firma, la propuesta de ley de la concejal Margaret Chin apoyada por Carlos Menchaca y una larga lista de concejales que permitirá que se emitan 400 permisos nuevos desde el año que viene hasta 2029 además de otros para veteranos.

La propuesta crea la Oficina de Cumplimento del Vendedor de la Calle que se encargará de velar por la aplicación de las leyes de estos carritos con los que muchos inmigrantes empiezan a dar sus primeros pasos como pequeños negocios. NYC ayudaría a legalizar a miles de los que están en la calle sin permiso para ello.
La ciudad sigue en ese sentido el camino que ya se transita en Los Ángeles, urbe en la que se han eliminado los límites a los permisos después de una contenciosa campaña entre partidarios y detractores de estos negocios.

En 2017 se trató de ampliar el número de licencias para estos emprendedores del negocio de la alimentación pero la presión en contra de los caseros, restaurantes y en general el sector de bienes raíces comerciales puso freno a la propuesta. En esta ocasión no existe la misma oposición a estos negocios ya que el aumento de las rentas comerciales está dificultando cada vez más el camino hacia un restaurante tradicional para los emprendedores más humildes y en particular los inmigrantes para los que la financiación de sus negocios siempre es más problemático.

Pero sigue habiéndola. El Partnership for New York City, que representa a los líderes de los negocios y los grandes empleadores testificó ayer en contra de esta propuesta. Aunque reconocen que la venta ambulante de comida es un primer paso en la escala del emprendedurismo para inmigrantes y veteranos entre otros además de proporcionar un servicio necesario, les parece excesivo duplicar el número de licencias y la creación de otra agencia que “posiblemente no tenga los recursos para supervisar de forma efectiva la actividad de ventas o dar cumplimento a las leyes y requisitos de las licencias”.

Este grupo reconoce que la situación actual es inaceptable pero califican el remedio legislativo como prematuro. Su sugerencia es que la ciudad haga un estudio sobre los vendedores con y sin permisos además de quienes están en la lista de espera y los lugares donde se encuentran antes “de poner en marcha una nueva legislación”.
Desde su punto de vista las calles estarán más congestionadas, habrá más competencia para los negocios establecidos y el mercado negro se mantendrá