Chanel Lewis es sentenciado a cadena perpetua por asesinato de Karina Vetrano

La decisión se da luego de intentos de la defensa de tratar de demostrar la supuesta conducta irregular de un jurado

Luego de dos juicios y un intento por eliminar la última condena de culpabilidad, este martes el juez Michael Aloise de la Corte Suprema de Queens sentenció a cadena perpetua a Chanel Lewis, de 22 años, por el asesinato de la corredora Karina Vetrano, quien tenía 30 años cuando fue violada y estrangulada.

La sentencia de Chanel estaba prevista que se emitiera el pasado miércoles, pero fue suspendida luego que los abogados defensores trataran de demostrar que un jurado había violado las reglas, y habían pedido que se realizara una audiencia este lunes, lo que fue rechazado por el magistrado.

Durante la lectura de la sentencia, en la que el juez le negó la posibilidad de beneficiarse en el futuro con la libertad condicional, la madre de la víctima, Cathie Vetrano, sostenía un par de zapatos de correr. Junto a ella se encontraba el padre de Karina, Phil.

En la sala repleta principalmente de familiares y amigos de Vetrano, pero también algunos simpatizantes de Lewis, la madre dio unas desgarradoras declaraciones antes de la sentencia, llamado al condenado un “malvado cobarde patético” y “sin remordimiento”.

“Este es un día en el que reconocemos que la vida de Karina es importante”, dijo Cathie, quien luego levantó el par de zapatos que su hija usó para correr el día que fue asesinada.

Lewis enfrentaba cargos de asesinato en primer grado y asalto sexual en primer grado, por el asesinato de Vetrano, ocurrido en agosto del 2016 en el Spring Creek Park, en el vecindario de Howard Beach, cuando la joven había salido a correr.

Antes de escuchar su sentencia, Lewis habló ante el tribunal asegurando que lo único “que quiero decir es que soy inocente. Lamento la pérdida de la familia, pero yo no hice esto”.

El primer juicio contra el acusado termino en un desacuerdo del jurado el pasado noviembre, y por lo tanto fue declarado nulo.

A pesar que los fiscales insistían que Lewis había confesado el crimen dos veces, sus defensores insistían en que había sido presionado por los policías durante los interrogatorios. Pero una prueba de ADN conseguida posteriormente fue la clave para determinar la culpabilidad del sospechoso.