Renunció a un trabajo bien pagado para ayudar a desfavorecidos

La necesidad de ayudar a los demás le llevó a dejarlo todo atrás

Mark Redmond era estudiante de finanzas en la universidad y con tan solo 23 años ya tenía un trabajo corporativo en Madison Avenue.

Lo tenía todo: un trabajo bien remunerado, un estudio cerca de Park Avenue, bonitos trajes y un auto. Poco sabía que el destino le haría dejarlo todo.

Su historia, según cuenta The Good News Network, comienza cuando se ofreció como voluntario una vez por semana en Covenant House, un refugio para adolescentes sin hogar en la ciudad de Nueva York.

“Nadie me entendió al principio, mis compañeros de trabajo no podían comprenderlo, mi familia…Pero sabía que esto era lo que debía hacer con mi vida, así que renuncié a mi trabajo, le entregué mi auto a mi hermano y le doné mis trajes a Goodwill”.

El hombre continua explicando en una entrevista al citado medio que se sentía como si estuviera haciendo una locura. “Era como si me estuviera alejando de todo aquello por lo que había trabajado durante la escuela primaria, la escuela secundaria y la universidad. Sin embargo, al mismo tiempo, no tenía ninguna duda de que estaba haciendo lo correcto”, explicó Redmond.

Eso fue hace muchos años, pero fue el inicio de una trayectoria y una vida dedicada a ayudar a los demás. Redmond lo recuerda con cariño, pero los inicios no fueron fáciles

En Covenant House terminó viviendo con otros 40 voluntarios de tiempo completo. Eran de todos los ámbitos de la vida, de todas las edades, y cada uno vivía en una habitación pequeña que incluso tenía cucarachas. El lugar estaba al lado de un club de striptease y una casa donde se vendía crack. Pero Mark no podría haber sido más feliz, allí jugó al baloncesto con jóvenes con problemas y repartió comida a personas necesitadas.

“No recibí mucho entrenamiento y realmente no sabía lo que estaba haciendo. Ayudábamos a los niños a buscar trabajo o un lugar para vivir. Uno de los jóvenes allí, todavía estoy en contacto con él. Todas estas décadas más tarde… De hecho, hablé con él ayer. Pasó tiempo en prisión después de Covenant House, y yo lo visitaba y le escribía. Recientemente fui a su 20 aniversario de estar libre de drogas, fue una gran noche”.

Estuvo en contacto con adolescentes de estratos sociales bajos, la pobreza multigeneracional lo llama, adictos a las drogas, estudiantes que abandonaron la escuela secundaria, dentro y fuera de la cárcel.

“Hacíamos lo que podíamos para mejorar sus vidas, y como en el caso de este joven, a veces lo hicimos bien “, recuerda feliz al recordar a su ahora amigo.

Hoy en día, Mark tiene 61 años y es el Director de Spectrum Youth and Family Services, una organización sin fines de lucro que trabaja con adolescentes sin hogar, fugitivos y en riesgo de exclusión social en Burlington, Vermont.