Científicos descubren qué sentimos minutos después de morir

El científico encargado del estudio también afirma que las personas que regresan de una muerte clínica se vuelven más altruistas, menos egocéntricos, más comprometidos con ayudar a los demás

A día de hoy, el ser humano sigue teniendo muchas preguntas sin respuesta acerca de la muerte.

El fin de los días nos plantea cuestiones importantes para las que, por fin, parece vamos hallando respuestas. Preguntas como, ¿qué sentimos en el momento de morir?, ya no son pura incógnita.

Cuando fallecemos, durante unos minutos somos conscientes de que estamos muertos.

Sam Parnia, de la Universidad de Nueva York, estudió casos y testimonios de personas que sufrieron un paro cardiaco y ‘volvieron a la vida’. Parnia cuenta que muchas de estas personas  eran conscientes de que los médicos y enfermeros estaban trabajando a su alrededor, escuchaban sus conversaciones y veían cosas que estaban ocurriendo, según declaró a la revista Live Science.

En el caso concreto de un hombre objeto de su estudio, el Dr. Sam Parnia afirma que el hombre experimentó conciencia consciente durante tres a cinco minutos en ausencia de una actividad cerebral detectable, cuando no debería ocurrir ninguna experiencia humana.

El caso formaba parte de un estudio ampliamente divulgado que Parnia publicó en 2014 llamado AWARE, la conciencia durante un ensayo de reanimación, el estudio más grande del mundo sobre lo que le sucede a la mente y la conciencia humanas en el primer período de la muerte.

Parnia, ahora especialista en cuidados críticos y reanimación en el NYU Langone Medical Center de Nueva York, cree que la conciencia humana puede continuar después de que nuestro corazón deje de latir por un período de tiempo indeterminado.

Este estudio plantea la posibilidad de que la mente y lo que nos hace ser quiénes somos, no se origine en el cerebro y puede ser una entidad científica separada, sin descubrir, de naturaleza similar a las ondas electromagnéticas que pueden transportar sonido e imágenes.

Técnicamente, la muerte se produce cuando el corazón deja de latir. En ese momento se interrumpe el suministro de sangre al cerebro. El cerebro deja de funcionar y ya no puede mantener el cuerpo vivo. Entre 2 y 20 segundos, el cerebro deja de emitir señales.

Cuando morimos, esa entidad que llamamos conciencia o el yo, no se “extingue  de inmediato, afirma Parnia.

Los científicos aseguran que esta respuesta cerebral puede variar mucho dependiendo del paciente.

Entre otras cosas, el investigador afirma que las personas que regresan de una muerte clínica (aceptando que estaban técnicamente muertas),  a menudo se transforman por completo en otras personas. Se vuelven más altruistas, menos egocéntricos, más comprometidos con ayudar a los demás. Tienen menos miedo a la muerte, porque ya la han sentido. “Ellos ven el mundo de una manera diferente”, insiste Parnia.