Redes sociales: la nueva parada de los jornaleros

Grupos en Facebook y Whatsapp se han convertido en fuentes de ofertas de trabajo informal en Nueva York, y aunque algunos se benefician, otros son víctima de robo de salarios

Redes sociales: la nueva parada de los jornaleros
Las ofertas de empleo en redes benefician a algunos jornaleros, pero, otros son víctima de robo de salarios
Foto: Edwin Martinez / El Diario

Durante varios meses el jornalero mexicano Hernán Solorio solía pararse en la esquina de la calle 69 con avenida Roosevelt, en Queens, a la espera de que cada día lo recogiera algún empleador para ofrecerle trabajo.

Sin importar si llovía o si caía nieve, o si el frío intenso del invierno le penetraba los huesos. O si era verano y el sol inclemente le quemaba la entrepierna y hasta el alma, mientras esperaba horas a que lo levantaran, esa parada se convirtió para el trabajador en su única fuente para ganarse la vida.

Pero con el auge de las redes sociales, las cosas cambiaron para él. Hace seis meses, un paisano le dijo que había contratistas que armaban grupos en Facebook y Whatsaap, donde ofrecían trabajos sin tener que esperar en la calle. La idea le sonó “chingona”, y en sus propias palabras, aunque sonaba “como magia o estafa”, se lanzó al mundo de la tecnología y cambió su manera de rebuscarse el día a día.

“Yo soy un poco burro para estas cosas de celulares, pero aprendí a usar, más que todo el whatsapp, y me fui metiendo en varios chats donde siempre piden ‘que dos para pintura, ‘que cinco para limpieza’, ‘que tres para palear nieve’ y hasta hay uno donde uno viaja a otros estados a hacer cosas de construcción. Si uno ve que le sirve la chamba, pues uno se ofrece y agarra el trabajo”, comenta el padre de familia, de 57 años, originario del estado de Puebla, quien asegura haber tenido buena suerte con la que define como su “nueva agencia” de empleo”.

“Ya con el tiempo uno va conociendo quien paga más puntual, qué conviene más, y así la llevo, sin tener que estar aguantando frío ni hambre en la calle. La verdad estoy a gusto porque he dado con buenos patronos y nunca falta el trabajo”, agrega el indocumentado.

El lado oscuro de esta forma de contrato

Pero no todos los jornaleros que recurren a las aplicaciones han visto las mieles de buscar trabajo de esa manera.

El jornalero peruano Julio Amado, de 45 años, quien intentó tener estabilidad laboral recurriendo a las mencionadas redes, confiesa haber vivido un dolor de cabeza que incluso le afectó su salud emocional.

“Yo me metí en tres grupos, y aunque en uno me fue bien, porque me mandaban a un negocio de flores en Brooklyn, donde tenía que hacer arreglos y me pagaban no tan a tiempo, pero me pagaban (a 13 dólares la hora), cuando me fui con un tipo que me puso a limpiar unas escuelas en Queens, casi me quedo en la calle”, comenta el trabajador. “Las primeras semanas me pagó bien, pero luego empezó a deberme y al final cuando me debía tres cheques, y yo ya tenía el agua al cuello con la renta y las deudas en Lima, me salió con el cuento de que no me iba a pagar porque mis papeles eran chuecos…. al final un abogado me ayudó a recuperar mi dinero, pero fueron dos meses sufriendo ese hueco”.

El trabajador Melesio Gervacio, originario de Veracuz

Melesio Gervacio, originario de Veracuz, un jornalero que se para en la calle 69 de Queens para buscar trabajo, asegura que aunque ha escuchado de los grupos que ofrecen empleo en las redes, no ha querido probar suerte con esa manera de emplearse.

“A mí un jefe me robó. A uno cada rato le quitan dinero por aquí, porque nos ponen a trabajar y lo llevan a uno lejos y muchas veces no pagan, y con esos grupos se presta más para eso, por eso yo prefiero que sea día trabajado día pagado”, afirma el veracruzano.

Alertan sobre robo de salarios

Y es que según Manuel Castro, director de la organización NICE, que ayuda a jornaleros y trabajadores informales que se rebuscan en la avenida Roosevelt de Queens, las redes sociales se han convertido en la tendencia de moda para buscar trabajo, y aunque algunos empleadores las usan de manera honesta, son muchísimos los casos en los que los empelados informales son timados, explotados y robados.

“Ahora las redes sociales como Facebook y Whatsaap se han vuelto la nueva parada de los jornaleros. Vemos que en las calles hay menos trabajadores, en parte por la mejora en la economía, pero también por esta nueva tendencia, que si puede ser más eficiente para muchos, también es más peligrosa, pues al tener mayor alcance pueden explotar a más gente”, asegura el activista, advirtiendo que se ha convertido en la nueva modalidad para robar salarios.

“Vemos que hay gente que arma los grupos en whatsapp y pone a la gente a trabajar, y como muchas cuentas son anónimas, o a veces los contratistas ponen nombres falsos o no tienen empresas consolidadas, a veces es difícil poder perseguirlos. Se está volviendo una gran epidemia”, agregó el defensor de los trabajadores, quien sugirió a los trabajadores a tomar fotos en los sitios donde trabajan, tomar las placas de los carros de sus jefes y hasta guardar direcciones.

Castro reconoció que la oferta de empleo a través de los grupos de internet puede tener elementos positivos, pero mencionó que urge que las autoridades adviertan sobre los riesgos que se corre, a través de alguna campaña municipal y estatal.

“Sabemos que la gente siempre es emprendedora y busca nuevas maneras de hacer negocios y no nos oponemos en absoluto a que usen la tecnología. Incluso en ocasiones hasta les pagan más a quienes tienen ciertas habilidades, pero lo que no podemos permitir es que estas redes se vuelvan una herramienta más de abuso y robo a personas que buscan trabajado desde la informalidad”, dijo el activista.

El director de NICE, Manuel Castro, junto a un jornalero

Sara Feldman, coordinadora de derechos laborales de NICE, destacó que un ejemplo claro de los peligros a los que se exponen los trabajadores en redes sociales es un caso que esa organización lleva contra un contratista, quien ofreció empleo a decenas de jornaleros y no les pagó.

“Tenemos a más de 50 trabajadores a los que no se les pagó y aunque después de ejercer presión decidió pagarle solo como 10 de los que protestaron, sigue debiendo como unos $47,000 en total y nuestro objetivo no solo es que pague sino que se convierta en ejemplo de lo que está sucediendo para que todos estemos alerta y que quienes sean víctimas lo denuncien”, dijo la defensora.

Protección a jornaleros con leyes

Actualmente cursan en el Concejo Municipal y la Legislatura en Albany tres iniciativas para prevenir los abusos y robos a jornaleros y empleados sin contratos, que según activistas serían un escudo de protección para miles de trabajadores.

Uno de ellos es la propuesta de la asambleísta Catalina Cruz para dar cárcel a quienes roben salarios, además del proyecto que pretende que se le retiren los permisos a los contratistas que hacen negocios con la Ciudad que incumplen en sus pagos y que los empleadores “ladrones” sean objeto de embargo de sus bienes para cubrir sus deudas.

El Departamento de Trabajo estatal sigue haciendo un llamado a que cualquier trabajador que sea timado por sus empleadores, lo reporten para que se haga justicia.

“Alentamos a todos los trabajadores, independientemente de su estatus migratorio, que crean que les han robado su salario, que se comuniquen con nosotros al 1-888-4-NYSDOL, para que podamos ayudar a hacer sus reclamaciones con vigor”, aseguró Jill Aurora, vocera del Departamento de Labor.