Un colombiano detrás de Woody en Toy Story 4

El bogotano Luis Uribe Córdoba es uno de los artistas gráficos que dio vida al personaje más querido de Pixar
Un colombiano detrás de Woody en Toy Story 4
Luis Uribe Córdoba en las oficinas de Pixas en Emeryville, California.
Foto: Deborah Coleman / Pixar

SAN FRANCISCO – Aunque nació en Miami, ciudad en la que su madre colombiana vivió por un tiempo, Luis Uribe Córdoba creció en Bogotá, donde estudió Diseño Industrial. Allí empezó su carrera profesional en publicidad, en comerciales animados y en cortometrajes hasta que en 2009 se dio cuenta de que quería trabajar en películas animadas.

“Empecé a hacer tutoriales y cursos por Internet. En el 2010 me contactó un estudio en Los Ángeles y estoy en Estados Unidos desde entonces”, recuerda Uribe, con el que hablamos en los estudios de Pixar en la bahía de San Francisco.

“Un día en Bogotá mientras daba clases sonó el teléfono y me dijeron: ‘¿Está interesado en un trabajo en Los Ángeles’? Dije, ‘sí, claro’. Me mandaron tickets y en dos semanas ya estaba viviendo en LA”, explica.

En el sur de California Uribe trabajó en un estudio de efectos visuales con el que colaboró en films como “Alvin and the Chipmunks”, “Hop”, “Mr. Popper’s Penguins” y “Life of Pi”. Pero el estudio pasó por dificultades financieras y tuvo que cerrar.

“Empecé a buscar trabajo y me contrataron en ILM de Lucasfilm, aquí en San Francisco en 2014”, relata. “En 2015 me enteré de que estaban buscando gente acá en Pixar”.

Con la compañía fundada por Steve Jobs comenzó trabajando en “The Good Dinosaur” y después pasó por “Finding Dory”, “Cars 3”, “Coco”, “Incredibles 2” y “Toy Story 4”. Actualmente se encuentra inmerso en el siguiente proyecto de Pixar, “Onward”, película de fantasía que se estrenará en marzo de 2020.

“Los animadores somos los actores”

La producción completa de un film de Pixar se demora unos cuatro años. El trabajo de Uribe como animador es de un año en promedio, ya en la parte final del proceso.

“Lo que quiere el estudio es que te concentres en una tarea, porque los personajes son tan únicos y difíciles de aprender, con su personalidad, cómo se mueve, su universo… es un aprendizaje de dos o tres meses y se necesita tener la cabeza en una sola cosa”, explica.

Para Toy Story 4, Uribe trabajó en escenas con Woody y con Boonie (la niña dueña de Woody y el resto de juguetes).

“Fue increíble poder trabajar con Woody. Me acuerdo estando en Colombia cuando salió la primera película en 1995. Poder llegar a Pixar y trabajar en Toy Story ha sido un sueño. Y más poder tener a Woody en tu computadora. Ha sido increíble”, asegura.

Woody presenta a Forky al resto de juguetes de Toy Story. / Foto: Disney · Pixar

Uribe animó a Woody en una escena que se desarrolla en una enorme tienda de antigüedades, el set más complejo de la historia de Pixar con más de 10 mil objetos dentro.

“Los animadores somos básicamente los actores de la película. El director me dice: ‘Necesito que Woody esté haciendo esto, y pase a esto, y va a saltar y correr’. Ahí yo lo que tengo que hacer es mirar qué se ha hecho antes, todas las poses de la cámara, si se han hecho cosas parecidas con Woody corriendo, saltando… Estudiar todo eso y ver qué puedo tomar y aplicar a mi escena, pero hacerla única al mismo tiempo”, explica.

“Un grano de arena”

Una secuencia puede tener unas 20 escenas. A cada animador se le asignan de tres a seis escenas. El resultado de este trabajo tan minucioso son dos o tres segundos de película a la semana, no más.

“Te demoraste dos meses haciendo una escena y luego en la película se pasa muy rápido. Pero al final está aportando un grano de arena en algo más grande”, comenta orgulloso.

Para Uribe, lo más complicado de su trabajo es mantener la consistencia, lograr que esas escenas que forman una secuencia de varios minutos parezcan que están animadas por una misma persona aunque en realidad son muchos los artistas que intervienen.

“Es muy importante la comunicación. Tienes que hablar con el que va después y el que vino antes, para ver qué están haciendo y asegurarse que el arco emocional, las poses y todo sea consistente y al final todo esté contando la historia que el director quiere contar. Ése es el objetivo”, dice Uribe.

“Son muchos detalles que puede que no los veas, pero los sientes al ver la película”, asegura.

Pixar, la meca de la animación

Desde que en 1995 Pixar produjo su primer largo, Toy Story, este estudio revolucionó las películas de animación. En las siguientes décadas sería reconocido con decenas de premios, incluido el Óscar a Mejor Película Animada en múltiples ocasiones.

“Nunca me imaginé que iba a salir de Colombia para trabajar en cine. Y menos que iba a poder llegar a Pixar, porque es muy difícil para gente que crezca en países donde no haya esta carrera”, asegura Uribe, quien tiene claro que Pixar es lo máximo a lo que puede aspirar un artista gráfico en el mundo del cine.

“Pixar es el top por las historias que cuentas, por los personajes. Vas a los parques de Disney y ves el entusiasmo de los niños con los juguetes… A veces estamos encerrados acá y no vemos el impacto que tienen estas películas. Es bueno salir y acordarse de que lo que tú estás haciendo está haciendo a alguien feliz o le está cambiando la vida”, comenta.

Uribe asegura que todos los empleados de Pixar son “muy perfeccionistas y apasionados por el entretenimiento y por el arte”, porque de otra manera, sería imposible tener la constancia necesaria para alcanzar el nivel requerido.

“La animación no se aprende en un año. Es de constante aprendizaje”, explica. “Hubo que trabajar muy duro. Muchas noches en Colombia yo no salía a tomarme algo con mis amigos porque estaba enfocado en ser mejor, en aprender. No con el objetivo de llegar acá, sino porque quería ser el mejor, quería aprender todo lo que pudiera para poder llegar a trabajar en una película en algún momento”.

Aquellas noches sin salir tuvieron su premio. Esa película llegó, y muchas más después. Ahora Luis Uribe Córdoba puede decir orgulloso que participó en la última película de la franquicia más relevante del cine de animación de las últimas décadas.