El agujero del déficit en el presupuesto federal acelera su crecimiento

Los economistas del Congreso estiman que el déficit superará el billón en 2020, dos años antes de lo calculado en mayo

El agujero del déficit en el presupuesto federal acelera su crecimiento
Donald Trump dijo ser "el elegido" para plantar cara a China./Archivo
Foto: EFE

EEUU vive el periodo más largo de expansión económica de su historia moderna pero eso no ha impedido que sus cuentas públicas, el presupuesto federal, tenga un déficit (gastos por encima de los ingresos) que no hace más que crecer a un ritmo desbocado. El último gran acelerador de este agujero ha sido el Acuerdo Presupuestario Bipartidista de 2019 acordado hace unas semanas además de los costos de mitigar desastres y ampliar la seguridad en la frontera en 2019.

De acuerdo con la última actualización de estimaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO en sus siglas en inglés) la proyección para el cierre de 2019 es de $63,000 millones más de lo estimado en mayo. El déficit del actual ejercicio quedará en $960,000 millones.

El que se espera que se acumule en el periodo comprendido entre los años 2020 y 2029 es ahora $809,000 millones más elevado de lo que se esperaba hace apenas tres meses. Debido a la caída de los intereses de la deuda las cifras no serán peores. No obstante, el déficit anual será de algo más de un billón de dólares en 2020, dos años antes de lo esperado en mayo.

Con esas cifras, el agujero en las cuentas públicas fluctuará entre el 4.4% y el 4.8%  del PIB, muy por encima del porcentaje registrado en el último medio siglo. Y por su puesto la deuda subirá también más de lo esperado. En 2019 supondrá el 79% del PIB del país pero en 2029 será el 95%.

Otro porcentaje para la historia. Según el CBO es el mayor nivel de deuda pública registrado desde la II Guerra Mundial. Entonces se necesitó un esfuerzo presupuestario y económico para la contienda y la recuperación económica que se activó por la mayor demanda del estado. Hoy, el país tiene otros desafíos y una economía en crecimiento.

El director de la CBO, Philip Swagel, dice en su carta introductoria que la situación es un reto. La deuda “que es ya alta para estándares históricos está en un camino insostenible y se proyecta que suba más tras 2029 por el envejecimiento de la población, el crecimiento del gasto per cápita en salud y el aumento de los intereses”.

Swagel sugiere las soluciones que matemáticamente son posibles pero políticamente contenciosas. “Los legisladores tendrán que hacer cambios fiscales y de gasto significativos — elevando los ingresos más de lo que se hace con la actual ley, reduciendo gastos por debajo de las cantidades proyectadas o con una combinación de las dos cosas”, explica.

Las perspectivas presupuestarias se complicaron mucho con la reforma fiscal de Donald Trump pese a que los legisladores conservadores y el presidente afirmaran que el crecimiento económico pagaría por los recortes tributarios a empresas y algunos hogares. El estímulo apenas ha durado un año y la actividad económica ya se ha rebajado.

La propia CBO explica que el ritmo de crecimiento real de la economía (una vez ajustado el cálculo a la inflación o aumento de precios) ha sido buena, 2.5% en 2018 y 2.3% en 2019, pero no hasta el 3% sostenidos como estimaba la Casa Blanca que ocurriría para compensar los costos de la rebaja fiscal. En el año actual el problema es la caída de la inversión empresarial.

El año que viene y hasta 2023 el ritmo del crecimiento no llegará a tanto y se quedará en el 1.8% según la CBO, una oficina en la que se calcula que la guerra comercian está eliminando un 0.3% de crecimiento al PIB.

“El elegido”

El presidente Trump, que está haciendo frente a fuertes críticas por su estrategia de confrontación con China y otros socios comerciales, dijo ayer que las malas prácticas del gigante asiático han sido ignoradas por presidentes previos pero él “es el elegido” para dejar de hacerlo.

“Alguien tenía que hacerlo”, explicaba a la prensa a la que aclaró “y estamos ganando”. Está previsto que antes de fin de año y en dos fases se impongan más aranceles a productos de consumo. El equipo de análisis de JP Morgan cree que esto supondrá un sobrecoste para las familias de $1,000 anuales.

Trump, sigue afirmando que la economía está en el buen camino, y aunque rechaza las previsiones de recesión hechas por muchos economistas dice estar considerando una rebaja de los impuestos al trabajo, payroll tax. Es algo que la Administración de Barack Obama hizo dos veces durante los primeros años de recuperación tras la Gran Recesión para estimular la economía.

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El presidente, además volvió a twitter para insistir en su presión sobre la Reserva Federal, que en julio ya rebajó un cuarto de punto las tasas de interés para que siga usando la política monetaria para ampliar el efecto estimulante a la economía.

Muchos economistas sugieren que la situación fiscal, que la CBO mostró ayer en su informe, y las ya bajas tasas de interés restan munición al Estado para plantar cara a una fuerte crisis.