Bancos de Amigos ayudan a neoyorquinos a navegar en planes de salud mental

El puertorriqueño Steven López, tras sortear las adicciones y la cárcel, hoy es un enlace para que personas en dificultades puedan conectar con ayuda profesional
Bancos de Amigos ayudan a neoyorquinos a navegar en planes de salud mental
El boricua asegura que el 90% de las personas le cometan dramas que él mismo vivió en el pasado.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

Steven López, es un neoyorquino de origen boricua que creció en el Bajo Manhattan. Hoy tiene 52 años, pero en su juventud experimentó el abismo de las adicciones, con todos los extremos: cárcel, alteraciones emocionales y todo lo que se acercaba al límite de su destrucción. Ahora, es uno de los facilitadores de la iniciativa Banco de Amigos, del programa Thrive NYC, el cual aproxima de una manera diferente, a vecindarios pobres de la Gran Manzana, a las estrategias de ayuda de salud mental del Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York (DOHMH).

En un banco color naranja, en la calle 115 de East Harlem, al aire libre, de manera informal, es uno de los espacios en donde López a través de un diálogo cercano, trata de encender una chispa para que personas, independientemente de su edad y sexo, se sientan motivados a buscar asesoría profesional para resolver sus dificultades.

Los temas que gravitan alrededor de estos inusuales sitios de reunión, suelen ser los mismos: depresión, ansiedad,   y abuso de sustancias, tres compañeros en la vida de miles de neoyorquinos.

¿Pueden personas no formadas en universidades, pero que han superado el infierno de las adicciones y trastornos mentales, ser un puente adecuado para canalizar ayuda a quienes se encuentran  en el abismo de estos flagelos? Esta experiencia, en donde consejeros que pueden hablar de “tú a tú”, son quienes muestran la ruta de  cómo “navegar” en los servicios de salud mental que ofrece la Ciudad,  parecen confirmar que sí.

Desde julio de 2017, que arrancó formalmente el programa Banco de Amigos, miles de neoyorquinos, han estado en contacto con decenas de consejeros, entrenados por el DOHMH, quienes tienen en estos coloridos asientos una señal de ayuda.

“Yo viví por muchos años la mayoría de los problemas que padecen el 90% de las personas con las cuales yo he hablado aquí en este banco. Yo me he querido también suicidar, yo estuve en drogas, en alcohol. Yo pensé que mi vida se acababa”, cuenta Steven.

El puertorriqueño, quien decidió dar un giro personal, cuando a los 28 años se enteró que sería padre, explica que aunque los consejeros como él, no pretenden ocupar el espacio de los profesionales, sí pueden significar un punto de inspiración para el cambio, por un tema de identificación y de cercanía.

“Cuando yo iba a los médicos y simplemente me mandaban pastillas, yo me preguntaba cómo me podían entender si nunca se habían drogado y nunca se habían querido matar. Pero, hoy yo puedo decir que salir de las adicciones es muy difícil, sin buscar ayuda”, comentó.

Steven considera que cuando alguien sufre de adicciones severas como por ejemplo con la heroína, es una cuesta muy empinada y dificil. El, desde su testimonio personal, le ha insistido a centenares de personas, que sí es posible.

“Uno sabe que parar ciertas drogas de repente, es peligroso, porque te puedes morir. Yo los acompaño a los sitios en donde de manera profesional y discreta, pueden dar el primer paso. Hago seguimiento. Les insisto, que no pueden solos, que yo traté sin asesoría y no pude”, agregó.

Este facilitador de programas de salud mental de la Ciudad que se interrelaciona en inglés y español, con un promedio de 20 personas cada día, no duda en advertir que en la ciudad de Nueva York, “lamentablemente el refugio de la juventud, ante las dificultades, en muchos casos es el uso de drogas”.

Asientos con valor estratégico

En los vecindarios en donde tiene mayor presencia este programa, no es difícil concluir que el gran porcentaje de las personas afectadas por cuadros de estrés, depresión, ansiedad o abusos de sustancias, son de origen hispano y afroamericano.

Bethsaida George-Rodríguez: es clave tener facilitadores que hayan vivido en carne propia grandes dificultades.

Bethsaida George Rodríguez, Gerente de Participación Comunitaria del Centro de Acción para la Salud de East Harlem, en donde justamente al lado funciona uno de los bancos, señala que esta iniciativa se basa en una clara tendencia de comportamiento en nuestras comunidades: muchas personas viven con estigmas y obstáculos culturales que les impide buscar ayuda.

“Tenemos consejeros como Steven, que también han pasado por momentos difíciles y pueden ayudar a otras personas, no porque lo aprendieron de un libro, sino porque lo vivieron. Eso nos ayuda a conectar a esas personas con los servicios profesionales que necesitan”, explicó George.

Hasta ahora, estos asientos especiales funcionan en las cercanías de Centros de Acción para la Salud en East Harlem, El Bronx y Brooklyn, lo cual permite una accesibilidad más inmediata a programas integrales de salud.

“Obviamente, quienes formamos parte de este programa, tenemos muchos más canales para llegar a las personas que requieren ayuda, estos bancos en mi opinión personal tienen una ubicación muy estratégica y envían un mensaje que somos una ciudad, que quiere mejorar la calidad de vida mental de sus comunidades”, aseguró Kristy Sepúlveda, una joven de origen hispano, facilitadora de este programa de salud mental.

A juicio de Sepúlveda, quien desde muy joven ha trabajado de cerca con comunidades escolares y forma parte de este plan, sin tener experiencias personales de dificultades, observa con mucha frecuencia a jóvenes que desde los 14 años están “volteando a las drogas sin tener la atención en su casa”.

Kristy Sepúlveda: estos bancos están ubicados, en mi opinión, en sectores estratégicos.

De Zimbawe a la Gran Manzana

Este esquema de cercanía para identificar problemas de salud mental de la población, que crece como una política pública en la ciudad de Nueva York, está inspirado en un programa creado por el doctor Dixon Chibana en Zimbawe, en donde capacitaban a abuelas en la comunidad, para apoyar y escuchar a los demás.

El modelo se basa en la idea de que solo con ser escuchado con detenimiento, los síntomas de problemas de ansiedad y estrés, pueden aminorarse.

Lo que hoy en la ciudad de Nueva York forma apenas de una estrategia de salud mental que está integrada a un programa masivo que alcanza los cinco condados, tuvo su origen en Harare, la capital de ese país africano desde 2014, en tradicionales banquetas de madera.

Allí, en ese momento, había disponibilidad de solo dos psiquiatras en todo el sistema de salud pública, para una población de 15 millones de personas.

Hoy, los Bancos de Amigos están apareciendo en la Gran Manzana, para intentar generar conexión con comunidades que en muchas oportunidades se les complica reconocer que necesitan soporte y que tienen muchos medios accesibles, para en algunos casos salvar sus vidas.

¿Dónde funcionan los Bancos de Amigos?

  • Centro de Acción para la Salud de Brownville

258 Calle Bristol, Brooklyn

Lunes – Viernes: 08 a.m.-8 p.m.

Sábado: 08 a.m.-4 p.m.

  • Centro de Acción para la Salud en East Harlem “El Barrio”

158 Este de la calle 115, Manhattan

Lunes – Viernes: 08 a.m.-8 p.m.

Sábado: 08 a.m.-4 p.m.

  • Centro de Acción para la Salud en Tremont

1826 Avenida Arthur, El Bronx

Lunes – Viernes: 8:30 am – 8:00 p.m

Sábado: 8:30 am – 4 pm

En cifras

  • 8% de los adultos neoyorquinos tienen experiencias o síntomas de depresión cada año.
  • 50,000 personas durante el 2018 tuvieron acceso a acercamientos a los Bancos de Amigos en la ciudad de Nueva York.
  • 9,000 personas aproximadamente, en el mismo periodo, tuvieron algún contacto con los programas de salud pública que ofrece la Ciudad.

Busque ayuda

  • La línea de ayuda NYC Well es el medio por el que puede obtener una atención confidencial y gratuita de su salud mental.
  • Marque al 1-888-6929355  y tenga acceso a los servicios de ayuda que presta la ciudad, a través del Departamento de Salud de Nueva York, los cuales incluyen la asistencia de consejeros y especialistas que brindan asesoramiento e información sobre crisis de salud mental, y ofrecen referencias a servicios continuos, independientemente de que la persona tenga o no seguro médico y de su estatus migratorio.