Doctor anciano vendía drogas desde tiendas Dunkin’ Donuts y RadioShack en Nueva York

"Es un traficante de drogas que opera bajo la apariencia de una licencia médica", dijo la fiscal
Doctor anciano vendía drogas desde tiendas Dunkin’ Donuts y RadioShack en Nueva York
Dr. George Blatti
Foto: captura abc news

El Dr. George Blatti, veterano médico del condado Nassau (NY), ha sido arrestado por vender recetas de drogas desde su auto en el estacionamiento de un establecimiento “Dunkin’ Donuts” y en otra tienda abandonada “RadioShack”.

Blatti, de 74 años, fue acusado de vender recetas de opioides potentes como Roxicodone, metadona y Dilaudid, así como el estimulante Adderall, sin realizar chequeos.

Los clientes que acudían a él llevaban largas listas de medicamentos para que les escribiera prescripciones y le pagaban cientos de dólares en efectivo, dijeron los fiscales el miércoles.

Desde mediados de 2015 hasta junio de 2019, Blatti recetó 1,8 millones de píldoras opioides, incluidas 1,1 millones de dosis de oxicodona, citó New York Post.

“Es un traficante de drogas que opera bajo la apariencia de una licencia médica”, dijo Melissa Scannell, fiscal adjunta de distrito, luego de que Blatti fuese acusado el miércoles de 54 cargos.

“Todos los médicos en Long Island saben que estamos en medio de una epidemia mortal de opioides”, dijo la también fiscal Madeline Singas. “Es la conducta de un traficante de drogas con bata de laboratorio”.

Los tratos de drogas se llevarían a cabo en los estacionamientos de un “Dunkin’ Donuts” en Baldwin y de un hotel en Rockville Centre; y además en una antigua tienda “Radio Shack” en Franklin Square, que el doctor utilizó temporalmente como un consultorio médico.

La tienda todavía tenía un letrero de “RadioShack” sobre la puerta, dijeron los fiscales.

Blatti enfrenta 22 cargos por venta criminal de una receta para una sustancia controlada, seis por falsificación, dos por peligro imprudente, 22 por desviación criminal de medicamentos recetados y prescripciones, entre otros.

El doctor se declaró “no culpable” y se negó a hablar con los periodistas. Si es declarado culpable, podría enfrentar hasta 59 años de prisión.