Celebremos las fiestas con empatía

Celebremos las fiestas con empatía
 En el área triestatal hay muchas oportunidades de hacer trabajo voluntario con motivo de las fiestas. Por ejemplo, en el comedor de alguna organización comunitaria.
Foto: Ciro Cesar / La Opinión

Los diccionarios definen “empatía” como un “sentimiento de identificación con algo o alguien”, y también como la “capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”. Esas son dos de las muchas maneras de denominar el espíritu de las fiestas de Fin de Año, como la Navidad y Jánuca.

 Mientras muchos celebramos estas fiestas con reuniones, comidas, regalos y mucha felicidad, hay quienes sufren “depresión navideña”, o “holiday blues”, en inglés. Por supuesto, hay personas depresivas en cualquier época del año, pero los tipos de estrés y ansiedad que aparecen en esta época afectan especialmente a quienes están o se sienten solos mientras alrededor suyo todos parecen muy contentos.

Es una depresión frecuente entre los inmigrantes, en particular los inmigrantes recientes o quienes carecen de redes familiares o sociales. Y si se trata de inmigrantes que aún no participan en la cultura local, o no dominan el inglés, esa soledad puede ser mucho más profunda.

Por empatía, deberíamos prestar atención a los síntomas de depresión en quienes nos rodean, desde familiares hasta compañeras de trabajo, y desde amigos hasta vecinas. Si nuestra empatía no alcanza para ayudarles, quizá necesiten apoyo profesional. 

Varias organizaciones de nuestra Hispanic Federation ofrecen desde atención de la salud mental hasta programas de consejería u otras formas de respaldo. En http://www.hispanicfederation.org se puede encontrar una lista completa de nuestras agencias y elegir la más conveniente según las necesidades y la ubicación.

 Pero aparte de la empatía individual, hay una empatía social que nos impulsa a ayudar a gente que no conocemos personalmente, pero cuyas carencias nos conmueven. En muchos casos, la depresión navideña (cuando es un problema emocional temporal, no una condición crónica clínica) se puede combatir poniendo en práctica esa forma de empatía, que da lugar a sentimientos de solidaridad, a la satisfacción del deber cumplido y de ser útiles a los demás.

 En el área triestatal hay muchas oportunidades de hacer trabajo voluntario con motivo de las fiestas. Por ejemplo, en el comedor de alguna organización comunitaria, o recolectando y distribuyendo regalos, o, simplemente, acompañando a alguien que esté solo, o enfermo, o postrado.

 También pueden ayudarnos a ayudar. Todavía queda tiempo para participar en nuestra campaña Lucha contra el hambre, organizando una colecta de alimentos en sus sitios de trabajo, en sus lugares de estudio, o en sus clubes o asociaciones. Esos alimentos los distribuye nuestra federación, en colaboración con el Ford Motor Company Fund, a familias necesitadas de nuestra región.

O pueden hacer una donación –¡o dos, o tres!– a Puerto Rico y a los puertorriqueños que se recuperan de la destrucción causada hace dos años por el Huracán María.

Para obtener más información sobre esas campañas y sobre nuestra Hispanic Federation, pueden visitar www.hispanicfederationunidos.org

o llamarnos a nuestra línea gratuita y bilingüe, al (866) -HF-AYUDA u (866) 432- 9832.

Aprovecho para darles el número de la Línea de Información sobre el SIDA, 1-800-233-7432.

¡A pocos días de nuestro 40mo aniversario, me despido hasta la próxima columna!

José Calderón es el presidente de la Hispanic Federation