LeBarón: “Queremos el poder ciudadano de quitar a funcionarios que no sirven en México”

Julián LeBarón exige justicia para su familia, se prepara para marcha el próximo 23 de enero

LeBarón: “Queremos el poder ciudadano de quitar a funcionarios que no sirven en México”
Julián LeBarón en la marcha AntiAMLO.
Foto: Agencia Reforma

MÉXICO Julian Le Barón se prepara. No sólo para ser el vocero en busca de justicia para su familia tras el ataque en que murieron tres mujeres y seis niños, sino para una especie de “revolución” que permita quitar el voto a los funcionarios que no cumplan con sus funciones, porque hasta ahora el ciudadano tiene el voto para ponerlas, pero no para removerlos.

“Ahora no hay justicia para nada y el procurador sigue ahí, los jueces siguen ahí, los ministerios públicos sigue ahí y todos los gobernantes siguen ahí aunque la gente muera de las formas más  violentas”, lamenta en entrevista con este diario.

Los Le Barón organizan una mega marcha por la paz para el próximo 23 de enero desde Cuernavaca a la Ciudad de México, 90 kilómetros de caminata junto con otros activistas y víctimas del crimen como el poeta Javier Sicilia, cuyo hijo murió asfixiado por una banda criminal.

En tanto, hace un recuento de los daños contra los suyos el pasado 4 de noviembre, de las investigaciones y capturas.

Veinte huérfanos, tres madres y seis niños asesinados de 3,500 balazos, dolor, ira, frustración, promesas de justicia (el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que la resolución judicial de su caso será ejemplo contra la impunidad); dos detenidos en Estados Unidos y siete en México, el anuncio de que hay 40 sicarios involucrados en los hechos y una marcha de protesta que se avecina.

Particularmente a los Le Barón les indigna la posible participación de Sebastián Efraín Pineda, alcalde de Janos, Chihuahua, cercano a la región donde ocurrieron los hechos. ¿Por qué? Porque no sólo tenía bajo su mando a gente armada y se volvió en contra de la población por complicidad con el crimen, sino porque tenía un sueldo que salía del bolsillo de los mexicanos, dice.

“Hoy nuestros gobernantes tienen el poder absoluto de las armas y los ciudadanos no tiene con qué defenderse”, reprocha Le Barón. “Los crímenes siguen: mientras hablamos están matando a otro mexicano: hay 100 asesinatos al día (uno cada 25 minutos)”.

La familia Le Barón, que tiene la doble nacionalidad, pidió a las autoridades de ese país que declaren terroristas a las organizaciones del narcotráfico en México porque así podría intervenir EEUU en su detención de manera más directa, pero hasta ahora la respuesta es la misma: que el FBI está colaborando con las autoridades lado sur.

A principios de enero, se reunieron con el procurador General de la República, en México, Alejandro Gertz Manero, para perdirle cuentas: ¿Por qué los delincuentes que capturan los policías, militares o guardias nacionales entran por una puerta y salen por otra?¿por qué esta colapsado el sistema de justicia desde la investigación?

Ahora mismo, sobre su caso, la familia no están segura de que la justicia recaiga contra los verdaderos culpables, aunque hay 20 ministerios públicos involucrados. Hasta ahora la principal hipótesis de las autoridades es que los autores del crimen son integrantes de La Línea, gatilleros del cártel de Juarez.

Parientes de dos detenidos salieron a dar la cara para abogar por su inocencia. En un acto público, Estefanía, hija y sobrina de los hermanos Héctor Mario Hernández, “Mayo” y Luis Manuel Hernández, “Meño”, de 35 y 43, increpó a López Obrador para pedir justicia. “Ayúdenos, por favor”. “Será un proceso justo”, respondió el presidente

La respuesta del procurador Gertz Manero a las víctimas fue menos optimista, más realista, pero también evasiva: “La procuraduría no funciona porque el congreso no hace leyes para ello”.

—¿Qué se debe hacer?— preguntaron.

—Que la sociedad exija una procuraduría que sirve al legislativo. Que se una la ciudadanía.

Julian Le Barón dice que por eso van en la marcha y por la revocación de mandato a los funcionarios que por complicidad u omisión empujen o toleren la violencia.