Préstamos, un agujero financiero profundo para minorías

Estudiantes negros y los latinos tienen más probabilidades de endeudarse que sus pares blancos y quienes finalizan su educación lo hacen con una deuda mayor
Préstamos, un agujero financiero profundo para minorías
Los préstamos de estudiantes se han convertido en un lastre difícil de superar para muchos jóvenes./Shutterstock
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“Crecí pobre y soy el primero de mi familia que me gradúo en la Universidad”, dice Marco. “Durante 17 años he pagado mis facturas del préstamo de estudiante y sin embargo lo que debo no hace más que crecer hasta $118,000. En vez de avanzar estoy cayéndome. Es increíble y desesperanzador”.

“Cómo puedo ahorrar dinero para mi futuro si mis préstamos de estudiante demandan un pago irracional del balance que mi trabajo actual no puede cubrir. ¿Cómo nosotros como americanos se supone que podemos sobrevivir si no podemos ahorrar nuestros salarios y hacer planes financieros de futuro mientras estamos lidiando con agentes de préstamos predatorios?”, demandaba saber Coquina Healy Restrepo.

Leer las historias personales de estudiantes que aportan sus experiencias a la organización sin ánimo de lucro Student Debt Crisis es adentrarse en un mundo de ansiedades, callejones sin aparente salida y muchos sueños rotos por una deuda que suma en el país los $1.6 billones ($1.6 trillion en inglés) el triple que en 2006. Es una deuda que según la agencia de calificación Moody´s está creciendo no porque suban los precios que se pagan por obtener la educación o haya más gente queriendo completar su formación. De hecho, ha disminuido la inscripción en programas de pregrado y postgrado y hay menos deuda nueva en los últimos años.

El problema es que  “los pagos de devolución son muy lentos”. Es la deuda acumulada la que crece.

Según recogía CNBC, los balances existentes solo se han reducido un 3% y de acuerdo con Moody´s apenas el 51% de quienes tomaron prestados entre 2010 y 2012 no han progresado nada en absoluto a la hora de reducir su deuda. Todo ello ocurre mientras los salarios, durante esta recuperación económica, han progresado minimamente.

Para Moody´s esta montaña de deuda tiene sin duda “implicaciones actuales sociales y crediticias” porque muchos graduados no tienen capacidad ni de ahorro ni de consumo.

Y el Center for American Progress (CAP) añade una más, es una deuda que tiene un fuerte impacto en la actual desigualdad económica ya que negros, latinos y mujeres parten de situaciones desfavorables a la hora de necesitar financiación y después poder devolverla.

Según los estudios de CAP, los estudiantes negros y los latinos “tienen más probabilidades de endeudarse que sus pares blancos y aquellos que finalizan su educación terminan con una deuda total mucho mayor”. Adicionalmente y según los estudios de este centro aunque los estudiantes latinos “terminan con niveles de deuda más cercanos a los de sus pares blancos, aquellos que tomaron prestado para el postgrado y que terminaron en 2015-16 tenían más probabilidades de tener deuda de pregrado que sus contrapartes blancas”. En total pueden deber $5,000 más.

El problema se multiplica cuando se tiene en cuenta que hay una brecha salarial que desfavorece a las minorías y a las mujeres. El CAP certifica que tanto mujeres como negros y latinos y las mujeres necesitan a menudo obtener una credencial “más allá de una licenciatura para recibir un salario similar a los hombres con menos educación o blancos, respectivamente”.

Y eso influye a la hora de incrementar la deuda al devolverla de poco en poco. En este mismo informe se explica que más del 40% de los balances de los préstamos por encima de los $60,000 se devuelven usando una opción de pago basado en los ingresos (IDR o income-driven repayment) que tienen una tasa de interés del doble que los balances por debajo de esta cantidad. A menores salarios, menos devolución y porque los intereses seguirán creciendo en esos balances, muchas veces los pagos no reducen la deuda por más que se hagan como está acordado.

Eso hacer crecer un agujero financiero que anula la capacidad de muchas personas de salir hacia adelante. Más que trabajar para independizarse, comprar una casa o formar una familia, trabajan para pagar deudas.

Cuando se piensa en la financiación de la Universidad hay que considerar los cuatro años./Shutterstock

“Estos acreedores están atrapados en una situación en la que su única salida es el perdón de lo que les queda por devolver después de 20 años o más de pagos”, explica en este informe elaborado por Ben Miller, vicepresidente para educación postsecundaria en CAP.

Miller dice que el sistema actual tiene efectos particularmente perniciosos en las minorías y las mujeres. “Dadas las implicaciones significativas de equidad involucradas en enfrentarla [la deuda estudiantil], es fundamental que quienes crean políticas públicas desarrollen soluciones matizadas para apoyar a mujeres y personas de color que buscan obtener un título avanzado”, dijo.

Las dificultades a las que hacen frente las minorías y las familias de bajos recursos impiden que se rompa un círculo de desigualdades que deja a estos siempre en el lado menos favorecido ya que las mejores oportunidades siempre llegan antes para graduados.

Peor aún lo tienen los estudiantes que no acaban la carrera y tienen que hacer frente a los costos de haber intentado tener un título con un salario, que las estadísticas muestran que suele ser menor para quienes no tienen formación universitaria.

Olivia Nuñez, directora del programa Breakthrough New York, explica que uno de los retos que existen en las comunidades de bajos recursos es prepararse para los cuatro años que duran los estudios y no solo el primer año. Breakthrough New York ayuda a estudiantes de bajos recursos en middle school, para acceder a Universidad y carreras.

Nuñez dice que trabajan con personas, que no tienen mucha familiaridad con el sistema cómo solucionar ayuda financiera, preparar los papeles de Fafsa y conocer las universidades que brindan apoyo financiero. “Es importante que consideren de qué Universidad van a salir con menos deuda. No solo hay que pensar en el mejor nombre [de la Universidad] sino en persistir cuatro años y no queremos que salgan con deuda o tengan que hacer pausas en su formación”, explica a este diario.

Esta experta que trata un alto porcentaje de familias latinas explica que que algunos de los estudiantes se gradúan debiendo dinero y eso tiene un fuerte impacto negativo porque son personas que ayudan mucho en sus hogares, atienden a sus familiares. “Tienen muchas responsabilidades”, explica. En Breakthrough New York les ayudan a prepararse para buscar trabajo cuando están estudiando o no vivir en campus que son muy caros y tratar de encontrar opciones que les permitan seguir hacia adelante todos los años necesarios para completar la graduación.

“El problema es que cuando se tiene mucha deuda, aunque se tenga trabajo, no se puede avanzar”, dice Nuñez.

Esta experta dice que hay que reimaginar la educación universitaria, adaptarla a un país que no es solo blanco sino diverso, y también reconsiderar los procesos de revisión de demandantes de empleo por parte de las empresas en los que hay muchos sesgos negativos aún.