Chris Sanders analiza su trabajo con Harrison Ford en “The Call of the Wild” y la evolución de la animación

Entrevistamos al director de la nueva versión en cine de "La Llamada de la Selva", la novela clásica de Jack London
Chris Sanders analiza su trabajo con Harrison Ford en “The Call of the Wild” y la evolución de la animación
De izq. a dcha.: Omar Sy, Cara Gee, Harrison Ford, Chris Sanders y Karen Gillan.
Foto: Disney

The Call of The Wild” es un clásico de la literatura estadounidense de obligada lectura en colegios de todo el mundo. Esta novela cuyo protagonista en un perro, Buck, durante la fiebre del oro en Alaska se conoce conocer en español como “La Llamada de la Selva” y acaba de ser adaptada al cine por 20th Century Studios (es la primera película bajo el nuevo del antiguo estudio 20th Century Fox) con Harrison Ford en el papel de John Thornton y bajo la dirección de Chris Sanders.

Hablamos con Sanders, quien dirige aquí por primera vez a actores reales, días antes del estreno del film este viernes 21 de febrero.

Pregunta: Es tu primera película “live action”, con actores reales, aunque los animales son animados de forma hiperrealista.
Chris Sanders: Sí, diría que es una película híbrida con un enorme componente de live action.

P.: Pero tu background es el mundo de la animación, en muchos roles…
C.S.: En el fondo de mi corazón soy un tipo al que le gusta trabajar en la historia, en desarrollar el storyboard. Eso es lo que hecho casi siempre en mi carrera en la animación. Cuando empecé a dirigir a artistas de la animación, me intimidaban mucho hasta que me dije: “Hazlo desde el punto de vista de la historia”. Es decir, no le digas a un animador cómo tiene que animar, sino dile cuáles son las necesidades de la historia y deja que él encuentre las soluciones. Trata a los animadores como tratarías a un actor. Eso se extiende a esta experiencia, en la que traté de mantenerme en lo mío, en la historia, dejando a todo el resto a que hiciera su trabajo.

P.: ¿Es muy diferente trabajar con actores reales?
C.S.: Había trabajado con actores que hacían voces en mis películas animadas, como Emma Stone, Ryan Reynolds, Nicolas Cage, Gerard Butler… Yo siempre me pongo un poco nervioso antes de una escena, ya sea una grabación de voz o ahora en el set, pero los nervios desaparecen en el momento en que empiezas a hablar con ellos. Siempre sale algo bueno. Trabajar con actores es divertido.

P.: ¿Por qué es Harrison Ford un actor tan icónico?
C.S.: Todos crecimos con Harrison. Es como una persona irreal. Conocerlo fue muy intimidante. No quería fallar. No quería que él dijera: “El peor director con el que he trabajado es Chris Sanders”. Pero fue fascinante verle encarnar a su personaje. Thornton tiene un papel en la vida de Buck, y Buck tiene un papel en la vida de Thornton. Pero fue Harrison el que definió esa relación. Él fue el que tuvo la idea de que más que buscar oro [como en el libro], Thornton tenía que hacer un viaje que no pudo hacer con su hijo [fallecido]. El oro es algo accidental con lo que se topa en el camino.

P.: ¿Cómo fue trabajar con él en el set?
C.S.: Está muy presente. Es muy profesional y muy creativo… Es muy colaborativo y siempre puntual, algo que yo no apreciaba tanto hasta hacer esta película. Ahora entiendo lo importante que es para los actores y para todos ser puntuales. Sólo tienes unas horas para conseguir lo que quieres, el reloj está corriendo y hay mucha presión. Harrison hace el trabajo y crea una pequeña isla de calma que te permite enfocarte en hacer la escena bien. Nunca en una escena con él pensé que no habíamos logrado exactamente lo que necesitábamos.

P.: Harrison Ford ha creado personajes icónicos, sus películas han sido muy exitosas, pero a la vez no ha ganado muchos premios. ¿Crees que la industria ha sido injusta con él?
C.S.: Es una pregunta interesante. Porque ha creado personajes tan icónicos… sólo él puede ser Indiana Jones. Yo estoy impresionado con su actuación. En las escenas que hizo con Buck, actúa solo. Buck no habla, así que el 100% del peso de la escena caía en Harrison.

Harrison Ford en el papel de Thornton y Buck en una escena de "The Call of the Wild". / Foto: 20th Century Studios
Harrison Ford, en el papel de Thornton, y Buck en una escena de “The Call of the Wild”. / Foto: 20th Century Studios

P.: Cuando trabajas con animales animados, ¿dónde está el límite entre darles demasiada expresión humana o ser lo más realista posible? Se habló mucho de eso con el nuevo “The Lion King”.
C.S.: En el caso de “The Lion King” tienes voces saliendo de un personaje hiperrealista. Y todo el mundo va a tener diferentes opiniones sobre cómo se siente eso. En el caso de Buck, como él no habla, teníamos que apoyarnos mucho en sus expresiones. Pero dicho eso, ésa es la gran pregunta: ¿cuánta expresión y cuándo? Y nunca hay una respuesta clara. Pero como regla general, descubrimos que podíamos incluir mucha más expresión cuando Buck no estaba alrededor de humanos. En sus escenas con los lobos podíamos cargar más las expresiones porque sentíamos que estábamos en su mundo, viendo las cosas a través de sus ojos. Cuando hay una persona presente, redujimos la expresión y  la mantenemos más controlada. Si descubrimos algo, fue eso: con humanos era más perro; con animales, más expresivo.

P.: Habiendo hecho las dos, ¿te quedas con la animación más tradicional o con esta animación hiperrealista?
C.S.: Lo que me gusta son animales y personajes diseñados de forma que sean creíbles. Ésa sería la receta para la Bambi original. Un animador me contó hace mucho: un personaje que luce hiperreal, pero se mueve como un cartoon, es la receta para una película de terror. Pero lo contrario, un personaje muy estilizado, como Bambi, precioso, pero que se mueve de forma real, es la receta para algo reconfortante. Así que mi no-respuesta es: me gustan ambos por diferentes razones. Empecé en animación tradicional. “Lilo & Stich” (2002) está dibujado a mano. “How To Train Your Dragon” (2010) es animación por computadora. Y ésta también, pero hiperreralista. Cada una logra algo diferente. Pero todas comparten una cosa: la habilidad de la animación de perdurar. Es algo que sólo la animación consigue. Estas películas duran y duran.