Madre e hija dirigían una funeraria en Colorado; desde allí, vendían ilegalmente restos de cuerpos

Un fraude macabro...
Madre e hija dirigían una funeraria en Colorado; desde allí, vendían ilegalmente restos de cuerpos
Las mujeres cobraron al menos $1,000 dólares por cada servicio de cremación.
Foto: Shutterstock

Shirley Koch, de 66 años y Megan Hess, de 43, abrieron hace once años la funeraria Sunset Mesa en Montrose (Colorado). Ese mismo año, Hess comenzó un negocio de servicios para donantes sin fines de lucro que operaba en el mismo lugar que la funeraria. Ambas han sido acusadas de utilizar el negocio para vender restos humanos sin el consentimiento de las familias, según informaron las autoridades esta semana.

Koch y Hess, directoras de la funeraria, fueron arrestadas y acusadas ​​de seis cargos de fraude postal y tres de transporte ilegal de materiales peligrosos. Una acusación federal revelada el martes de esta semana indica que el negocio de servicios de donantes recopilaba restos humanos y los vendían a clientes que los usaban con fines científicos, médicos o educativos. Los fiscales alegan que la madre y la hija no siempre tenían permiso de las familias para donar los restos.

Hess y Koch usaron la funeraria para ofrecer servicios de cremación a familias en duelo, pero “muchas de esas cremaciones nunca ocurrieron”, según el comunicado de prensa. O bien donaron cuerpos enteros o partes del cuerpo sin autorización de los allegados. “Hess y Koch también entregaron los restos a las familias de cuerpos que no eran los del familiar difunto”, señala el comunicado de prensa.

El dúo ejecutó esta trama entre 2010 y 2018 y cobró al menos $1,000 dólares por cada servicio de cremación. La acusación formal alega que ganaron tanto dinero con el negocio de servicios de donantes que pudieron ofrecer servicios de cremación a precios más bajos que otras funerarias en el área.

“Como resultado, Hess pudo garantizar un suministro constante de cuerpos para ella y el negocio de servicios de intermediarios corporales de Koch”, señala la acusación. Se cree que Hess y Koch ganaron cientos de miles de dólares del negocio de servicios de donantes, según la acusación.

El fiscal estadounidense Jason Dun afirmó que la madre y la hija traicionaron la confianza de las familias “durante uno de los peores momentos de la vida de una persona”.

“Es difícil imaginar el dolor y la preocupación de quienes usaron Sunset Mesa y no saber lo que les sucedió a los seres queridos”, añade en un comunicado. Si son declaradas culpables, Hess y Koch podrían enfrentar hasta 135 años de prisión.