Editorial: Hay que ayudar a los indocumentados

Los gobiernos locales deben hacer más por los inmigrantes vulnerables

Editorial: Hay que ayudar a los indocumentados
Los neoyorquinos indocumentados constan entre las principales víctimas de la pandemia.
Foto: NYCC / Cortesía

La lucha contra el coronavirus es por necesidad de uno para todos y todos para uno. Así como el riesgo de contagio es general, la catástrofe económica amenaza a todos. Como por vasos comunicantes el sufrimiento de unos incide en el resto. Somos simultáneamente trabajadores, consumidores, inquilinos, vecinos, alumnos, de un solo y gigantesco sistema socioeconómico.

De todos los segmentos de la población en riesgo por el coronavirus, los inmigrantes indocumentados están entre los más vulnerables.

Es una población sin prestaciones, ayudas, o compensación, porque por su estatus migratorio no cualifican. La mayoría de ellos ha perdido su trabajo.

Muchos son latinos, inmigrantes recientes. Nuestros lectores. Nuestros hermanos, amigos, familiares.

Es una ironía cruel. Son trabajadores esenciales. Mantienen abastecidos los estantes de supermercado. Recogen la basura. Cosechan en el campo. Limpian las comunidades. Cuidan de enfermos. Además, contribuyen a la economía con sus impuestos.

Pero son también los primeros en sucumbir por su exclusión social.

Las unidades de ICE siguen deteniendo indocumentados enviándolos a instalaciones carcelarias donde arriesgan la vida. Por temor a estas redadas, muchos se abstienen de pedir ayuda médica, incrementando el peligro de contagio para toda la población.

Los inmigrantes son dobles víctimas: por la pandemia y por la guerra que le declaró la administración Trump. Están en serio peligro.

Como el gobierno federal los persigue, quedan a merced de los gobiernos locales, con actitudes variadas. En Nueva York, el gobernador Cuomo ha esquivado hasta ahora los pedidos de ayuda, derivándolos al gobierno federal.

La ciudad de Nueva York, donde vive medio millón de indocumentados, estableció por su parte un fondo de $20 millones, que podrá ayudar a 20,000 de ellos – un 4% – una donación del filántropo George Soros. Una gota en el mar.

Por ello ayer tuvieron lugar protestas virtuales y físicas para pedir ayuda para los indocumentados. Los participantes le piden al gobernador ordenar la cancelación de los pagos de alquileres durante la pandemia y proveerles ayuda de emergencia.

En California, el gobernador Newsom instituyó el Fondo de Alivio del Desastre para Inmigrantes (DRAI), para suministrar paquetes de ayuda de 500 dólares, con un total de $75 millones.

Las solicitudes se abrieron este lunes , y por la presión los sistemas telefónicos colapsaron. Solamente en una organización, CHIRLA, se acumularon 630,000 llamadas en los primeros 90 minutos.

Se aprecia al gobernador por la decisión. Pero la suma es insuficiente. Y la tarea concierne al aparato estatal y no a voluntarios. La situación no está en vías de mejorar.

A esta altura, recibir la ayuda es como ganar la lotería.

Para vencer esta pandemia debemos luchar juntos. Mientras en la Casa Blanca esté un enemigo de los inmigrantes, estados como Nueva York y California tienen que hacerse cargo de toda su población, aunque sea indocumentada. Con responsabilidad y sin discriminación.