El Vaticano pide a sus fieles dejar de usar combustibles fósiles

El papa Francisco ha solicitado que las emisiones de dióxido de carbono puedan ser gravadas mediante impuestos

Gracias a los cierres se logró reducir la mayor carga de emisiones contaminantes desde la Segunda Guerra Mundial.
Gracias a los cierres se logró reducir la mayor carga de emisiones contaminantes desde la Segunda Guerra Mundial.
Foto: TIZIANA FABI / AFP / Getty Images

Este jueves el Vaticano instó a los católicos a desinvertir en las industrias de armamento y de combustibles fósiles y a vigilar de cerca a las empresas mineras para revisar si sus acciones están dañando el medio ambiente.

Los llamamientos se recogieron en un manual de 225 páginas para los líderes de la iglesia y los trabajadores para conmemorar el quinto aniversario de la histórica encíclica del Papa FranciscoLaudato Si” que fue firmado el 24 de mayo de 2005 y publicado el 18 de junio y trata sobre la necesidad de proteger la naturaleza, la vida y las personas indefensas.

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El compendio sugiere medidas prácticas para alcanzar los objetivos de la encíclica, que apoyó firmemente los acuerdos para contener el calentamiento global y advirtió sobre los peligros del cambio climático.

En el manual el Papa Francisco sugiere que la gente “podría favorecer los cambios positivos… excluyendo de sus inversiones a las empresas que no satisfacen ciertos parámetros”. Los enumeró como respeto a los derechos humanos, prohibición del trabajo infantil y protección del medio ambiente. El sitio de noticias de la Santa Sede informó que el Pontífice también está solicitando que las emisiones de dióxido de carbono puedan ser gravadas con impuestos.

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Tomás Insua, director ejecutivo del Movimiento Católico Mundial por el Clima, declaró a la publicación Crux que cada dólar invertido en las empresas de combustibles fósiles “es un voto para el sufrimiento”.

Un punto de acción llamado “Viajando hacia el cuidado de nuestro hogar común”, pedía a los católicos que evitaran “evitar las empresas que son perjudiciales para la ecología humana o social, como el aborto y el armamento, y para el medio ambiente, como los combustibles fósiles”. Otra sección pedía la “estricta vigilancia” de las industrias de extracción en zonas con ecosistemas frágiles para evitar la contaminación del aire, el suelo y el agua.

El documento también insta a los católicos a defender los derechos de las poblaciones originarias y a opinar sobre si la capacidad de sus tierras pueden ser utilizadas para extraer petróleo o minerales y a adoptar posturas firmes sobre las empresas que causen desastres naturales o los sobreexplotan.

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El mes pasado, más de 42 organizaciones de 14 países, más de la mitad de ellas católicas, se comprometieron a desprenderse de las empresas de combustibles fósiles. El Banco del Vaticano ha dicho que no invierte sus recursos en combustibles fósiles y muchas diócesis católicas por lo que varias instituciones educativas de todo el mundo han tomado posiciones similares.

Las emisiones de dióxido de carbono alcanzaron un récord el año pasado. En 2019, el mundo esparció casi 37,000 millones de toneladas de dióxido de carbono impulsado por la demanda de petróleo y gas natural, según un informe anual del Proyecto Mundial del Carbono, una iniciativa internacional de investigación centrada en la sostenibilidad.

Durante los cierres implementados este año para prevenir la propagación de la COVID-19 se logró reducir las cargas de dióxido de carbono, los investigadores estiman que las emisiones anuales podrían caer entre un 4.4% y un 8%, lo que marcaría la mayor disminución anual de emisiones de carbono desde la Segunda Guerra Mundial, según la información publicada por la revista Nature Climate Change.

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