El Reverendo Rubén Díaz: el rostro conservador de los demócratas que busca una silla en el Congreso

El político, quien se opone al matrimonio gay y al aborto, asegura que aunque defiende sus principios de fe, de ganar la curul del Distrito 15 de El Bronx, trabajará por toda la gente de su condado por igual

El Reverendo Rubén Díaz: el rostro conservador de los demócratas que busca una silla en el Congreso
Concejal Ruben Diaz Sr. le habla a sus simpatizantes de no renunciar a su cargo luego que ofendiera a la comunidad gay en el Concejo.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

Faltan solo un par de días para que se conozca quien será el sucesor demócrata del congresista José Serrano, quien estuvo en la curul por el Distrito 15 de El Bronx durante 30 años, y según el sentir de algunos votantes, y sondeos, el reverendo Rubén Díaz, voz conservadora del partido, suena como uno de los candidatos más fuertes quien lidera la contienda, que se cierra este martes 23 de junio, cuando vence el plazo para sufragar.

El pastor cristiano de 77 años, a quien señalan de ser simpatizante de Trump y quien se opone al matrimonio gay y al aborto abiertamente, se ha convertido en estos comicios en “la oveja negra” del partido, según sus propios contendores y organizaciones que se han unido para cortarle el camino, señalándolo de ser una amenaza de llegar a Washington.

Y aunque el político de origen puertorriqueño no niega sus convicciones y las pone delante de cualquier aspiración, niega que sea un alfil de Trump y asegura que sus oponentes lo atacan por el nerviosismo de sentir “que van a perder”.

“Me están atacando de que soy republicano, de que estoy con Trump y lo hacen porque no tienen nada real para competir conmigo. Ellos están tratando de engañar a la gente, diciendo que no soy demócrata, pero quienes conocen mi trabajo saben que obviamente soy demócrata, lo que pasa es que soy un demócrata conservador, no liberal o demócrata socialista, como muchos, y es evidente que no quieren que gane alguien que es del pueblo”, aseguró el candidato, agregando que sus opositores se han gastado ya $3 millones para hacerle una campaña negativa.

Sobre sus principios de vida, el reverendo aclaró que debido a su fe tiene una visión del mundo, pero dejó claro que ello no lo hace discriminar a quienes no comparten sus ideas y prometió que desde el Congreso jamás lucharía para abolir el derecho al matrimonio de las parejas gay ni el derecho al aborto.

“Como ministro religioso, como presidente de la organización de ministros y como pastor cristiano de la comunidad, predico y enseño la Biblia. Basado en lo que creo, yo no apoyo el matrimonio de hombre con hombre y mujer con mujer, ni creo en el aborto, especialmente ahora que pueden matar a las criaturas a los 9 meses, pero sé que eso ya son leyes y que ningún presidente lo puede quitar. La Corte Suprema ya decidió y lo aprobó, y aunque no lo apruebo, no puedo cambiarlo ni voy a intentar hacerlo”, dijo el candidato, advirtiendo que su meta desde Washington será erradicar la pobreza de los habitantes de El Bronx, sin importar sus convicciones.

A mi me dicen que yo odio a los homosexuales y no es verdad, que odio a las mujeres que abortan y no es verdad. Yo no comparto eso, como no profeso fumar, tomar o el baile, pero no quiere decir que odio a quienes lo hagan. Mi fe no permite odiar, mi fe me exige amar porque si odio no voy a lograr la salvación”, explicó el líder religioso. “Antes de ser demócrata, soy cristiano y tengo que defender a la comunidad, por eso quiero conseguir recursos y empleos para El Bronx, y mi fe no me permite rechazar a gays o a straights. Trabajaré igual para gays y heterosexuales, para gordos y flacos y para los que se pinten el pelo y los que no, pero no por ello tengo que compartir sus ideas o que me las quieran imponer”.

Sobre los señalamientos de que apoya a Trump, Díaz mencionó que es “una falta a la verdad” y dijo que apoyará plenamente al candidato presidencial demócrata que enfrente al mandatario en noviembre.

Yo no apoyo a Trump en las cosas malas, yo soy alguien que trabaja para la comunidad, pero lo que sí digo es que cuando un demócrata hace algo malo, como hizo el gobernador Cuomo en la pandemia, de forzar a hogares de ancianos a aceptar ancianos, eso lo condeno. Si el republicano hace algo malo, lo condeno, pero si el republicano hace algo bueno, lo aplaudo. Yo no soy ciego”, agregó el padre del presidente de El Bronx. “Para las elecciones de noviembre me pondré mi estandarte para hacer campaña por los demócratas”.

Díaz mencionó que sus recursos los ha recibido mayormente de la gente que lo apoya en su condado y de organizaciones religiosas e iglesias, lo que le permitirá luchar con mayor libertad en el Congreso, donde tiene una meta en mente.

“Yo soy el único candidato que he estado trabajando por El Bronx desde los años 70, cuando se quemó. Todo el mundo se fue de aquí, no había vivienda. El Bronx solo se usaba para hacer películas de terror, y desde entonces, he creado vivienda, he creado edificios que he construido de baja renta, he creado trabajos”, dijo el político. “He dado juguetes a los niños, he enviado camiones de ayuda a República Dominicana, a Puerto Rico, a Honduras, a Haití, cuando han tenido huracanes y terremotos, y ninguno de los candidatos lo ha hecho. Yo organicé la primera marcha de los inmigrantes el 6 de abril del 2006, con 40,000 personas”.

El pastor cristiano, a quien sus detractores señalan de tener alma republicana, dijo además que si llega a ocupar la curul del Distrito 15, debido a su “habilidad de negociar con diferentes partidos” podrá traer “más recursos que nadie en la historia de El Bronx” y legislará también por el beneficio de otros países.

“Uno no solamente representa el distrito del que sale electo. Mi agenda no solo es para responder al condado de El Bronx. Yo voy a representar a Puerto Rico, consiguiendo el dinero que se merece y que tienen congelado, a República Diminicana, a los países latinos, porque no voy a ser allá un cobarde que le va a dar miedo hablar por esos países”, dijo el demócrata conservador, agregando que también ayudará a mantener a los medios étnicos para que “sigan ayudando a sus comunidades”, con un plan que creará una vez se siente en el seno del Congreso.