¿Existe una relación entre el estrés y la pérdida del cabello?

El estrés puede estimular diferentes formas de pérdida de cabello en las personas

¿Existe una relación entre el estrés y la pérdida del cabello?
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Se sabe que una gran cantidad de estrés tiene repercusiones importantes en las personas. Planteado esto, cabe preguntarse si entre dichas repercusiones se encuentra la pérdida de cabello. Examinaremos este asunto a continuación.

Estrés y pérdida de cabello

Como escribe el Dr. Daniel Hall-Flavin para un artículo de la Mayo Clinic, existe una relación entre el estrés y la pérdida de cabello. Dicha pérdida de cabello se puede dar tanto por estrés físico como emocional, sin ningún tipo de distinción entre una y otra.

La pérdida de cabello a razón del estrés puede adquirir tres formas distintas: efluvio telogénico, tricotilomanía y alopecia reata. Ni el estrés ni la pérdida de cabello son permanentes, así que si logras gestionar el estrés, es más que probable que recuperes el cabello a corto o mediano plazo.

Efluvio telogénico

En el efluvio telogénico, una cantidad significativa de estrés induce una enorme cantidad de folículos del cabello a una fase de descanso. En cuestión de meses, dichos folículos se van a caer cuando te peines, o cuando te estés lavando el cabello.

El efluvio telogénico tiende a generar la pérdida de hasta tres cuartos del cuero cabelludo.

Tricotilomanía

La tricolilomanía es el impulso irresistible por arrancarse el pelo de cuero cabelludo, cejas, u otras áreas del cuerpo. En esta situación, arrancarse el cabello es una forma disfuncional de lidiar con sensaciones negativas o desagradables para la persona como:

  • Estrés
  • Frustración
  • Soledad
  • Aburrimiento
  • Tensión
caída del cabello
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Alopecia reata

El estrés grave es uno de los factores que inciden en la alopecia reata, que es la pérdida de cabello causada a razón del sistema inmunitario, que ataca los folículos capilares.

Prevenir la posible pérdida de cabello como consecuencia del estrés es tan fácil como desarrollar una gestión adecuada del mismo, una estrategia que conlleva muchos elementos del día a día y de tu propia personalidad. Es difícil, pero necesario para gozar de una buena salud.