Repatriado crea empresa de sanitización en México y ¡emplea a otros deportados!

Pablo Ulises Mendieta encontró en plena pandemia una oportunidad de crear su propia empresa
Repatriado crea empresa de sanitización en México y ¡emplea a otros deportados!
Sanitización de la empresa M&T Global Sanitización y Desinfección en un salón de belleza
Foto: Gardenia Mendoza / Impremedia

MÉXICO – Son las 4:30 de la tarde en el centro comercial Plaza Insurgentes 216 y mientras el sol cae, la capital mexicana entra en un letargo, una pausa que regularmente es para comer o dormir, si se  puede. Los negocios se vacían y sólo suena la música en la calle que invita a pasar a los comercios mientras un equipo de sanitizadores ataca un salón de belleza.

Uno de ellos se puso un traje blanco, de pies a cabeza, y así se protege de cualquier amenaza del coronavirus. Activa la máquina termonebulizadora. Un pequeño foco rojo se enciende. Después de unos minutos cambia a verde en señal de preparación. Entonces el trajeado aprieta un botón.

El vapor salta por los aires y una nube blanca se extiende por cada rincón. Entre los sillones y peines, los  espejos, las planchas y pistolas para el cabello. Minúsculas gotitas de solución desinfectante que pretenden frenar la epidemia en medio de la “nueva normalidad” que se busca establecer por la pandemia de COVID-19.

“Ahora hay que esperar a que caiga y sanitice todo”, dice Pablo Ulises Mendieta, quien ha estado observando el proceso.

Pablo Ulises es dueño de la empresa M&T Global Sanitización y Desinfección fundada a principios de año, cuando visualizó la necesidad de higiene que vendría de la mano del coronavirus.

Desde que fue repatriado, sólo piensa en tener su propia compañía para salir adelante en México aunque por razones de supervivencia ha tenido que saltar entre sus propios proyectos y  trabajar en otras de Ciudad Juárez, San Luis Potosí y Cancún.

Pablo Ulises Mendieta
Pablo Ulises Mendieta en sus oficinas de  la CDMX ubicadas en la Plaza Comercial de su empresa.

De los sinsabores  de la repatriación; de la rudeza para adaptarse otra vez a un país que muchas veces ya no se conoce y de la capacidad de resurgir de las cenizas que tienen los mexicanos migrantes que vuelven forzados por la deportación a México, sabe mucho Pablo Ulises Mendieta.

No sólo porque es uno de ellos, sino porque ahora mismo los retornados son parte del capital humano de M&T Global.

“La meta es llegar a consolidar a esta empresa como una de las más importantes del país y poder ayudar a más repatriados y ellos a nosotros con el apoyo de más fuerza bilingüe: en el idioma inglés está el potencial de crecimiento aquí y en todo el mundo”, advierte.

En acción

El vapor en el salón de belleza comienza a caer, el químico a base de agua y cuaternario de amonio de quinta generación se impregna para hacer el trabajo de desinfección profunda que exigen las autoridades sanitarias.

M&T Global tiene la autorización de una empresa suiza que genera el químico y logró el permiso de la oficial Comisión Federal de Protección y Riesgos Sanitarios.

Cuando vivía en Cancún, Pablo Ulises Mendieta conoció al dueño de la empresa y un día éste le preguntó si quería ser su distribuidor en México y el empresario no titubeó. Tampoco dudó que el capital humano sería de los repatriados cuando conoció a Israel Concha, fundador de la organización civil New Comienzos, que brinda apoyo a los repatriados.

New Comienzos
El equipo de New Comienzos que  apoya  a  la empresa.

Israel Concha cuenta que la mancuerna con Pablo Ulises Mendieta se hizo en un momento de desesperación por los despidos de su comunidad de los call centers, un tipo de trabajo en el que se emplean miles de repatriados en México.

“En algún momento contamos 3,000 despedidos y muchos en el interior de la república donde no hay más que hacer como Cancún y Guanajuato, donde eso o el turismo o la calle”.

La idea de la formación de la empresa vino como anillo al dedo porque estaban pensando en otros giros para emplearse y la desinfección para la reapertura de negocios es básica. “Pablo lleva ya más años aquí y se dio cuenta de esa oportunidad”.

La Organización Panamericana de la Salud y el Instituto Mexicano del Seguro Social recomiendan seguir ciertas medidas para regresar a la “nueva normalidad” y disminuir el riesgo de contagios por COVID-19. Entre ellas, la nebulización que permite que la desinfección sea más profunda, debido a que la gota de desinfectante es más diminuta (vapor) y llega a rincones más pequeños.

Esta  posibilidad abre las puertas para que todo tipo de empresas se vean beneficiadas. No sólo restaurantes y negocios como hotelerías, departamentos o plazas comerciales, sino casas particulares y transporte de todo tipo además de las oficinas de gobierno y los espacios públicos: tan solo la CDMX gasta alrededor de 50,000 dólares diarios en limpieza de este tipo.

Además, de acuerdo con un sondeo de DataPlor elaborado a más de 300 propietarios de negocios, 85% está de acuerdo con las recomendaciones del gobierno para la rearpertura por lo que seis de cada siete negocios aceptan que tienen que implementar medidas de sanidad para la protección de sus empleados y clientes. Un mercado inmenso.

Un camino complicado

Para entender el interés de Pablo Ulises Mendieta en emplear a repatriados basta asomarse a su historia. Llegó a Los Angeles cuando tenía 14 años invitado por un tío. No iba muy bien en la escuela en México y pensó que un cambio podría venirle bien. Su mamá accedió. Allá terminó high school, se mudó a El Paso y se metió a trabajar en calls centers y en áreas gerenciales.

En EEUU hubiera terminado sus días porque se enamoró del país y ahí pensaba hacerse viejo, cuando una infracción de tránsito lo mandó de vuelta a México con 20 años de restricción para volver en 2006, dice.

Instalado en Ciudad Juárez pensó que podría seguir su vida matrimonial con tres niños en El Paso, pero la distancia, el cruce y la tensión puso final a su matrimonio. Así empezó una vida con una mano adelante y la otra atrás en trabajos de telemarketing, en renta de pequeños cuartos. En 2012 se mudó a San Luis Potosí contratado por la empresa alemana ABB, luego siguió a su hermano a Cancún para hacer un empresa de banquetes, pero no pudo con el calor y los mosquitos y finalmente aterrizó en la CDMX.

Pablo Ulises Mendieta tiene recuerdos amargos de su retorno como el no poder ver a sus hijos durante seis años por diferencias con su ex mujer. “Es muy complicado”.

Por eso, cuando su hermana le dijo que compartían oficinas con repatriados sintió que era un mensaje de Dios que los unía para hacer algo en conjunto. Empezaba la era COVID-19, la sanitización era importante y muchas empresas no están cumpliendo con todos los requisitos.

Para evitar estas fallas, M&T Global capacita durante un mes a los repatriados. César Vázquez,

Gerente Comercial explica que se trata de un  curso teórico práctico de la regulación sanitaria actual, del marco regulatorio y reconocer la importancia tanto para aplicar los productos como para operar las máquinas o para ofrecer los servicios al cliente porque también se trata de aprovechar los conocimientos que tienen en telemarketing.

“Han hecho cuatro campañas e publicidad a diversos sectores y  se han atacado entre 35 y 40 empresas y ya estamos cerrando varios contratos”, dice César Vázquez.

Erick Velazquez, de 25 años, deportado hace 10 meses de Seattle es uno de los agentes clave para convencer a las compañías que no pasaron las regulaciones sanitarias en México para volver a operar. El las ubica, les llama y luego les da una atención personalizada con apoyo de Mendieta y Concha sobre lo que deben hacer, del marco regulatorio, de las leyes y requisitos.

“Muchas son trasnacionales como Bandin Roma Upey, una agencia de bienes raíces, y se sienten más seguro si les hablas en inglés”, precisa. “Mi mayor satisfacción es que vuelvan a operar”.

Su orgullo personal es tener ahora un techo para vivir y aspirar a mejorar las condiciones de su familia, su esposa y dos hijos que dejó en Seattle después de que ICE entró a hacer una redada en un centro comercial. “Ahora sé que el Sueño Americano también está en México”.