No es momento de politiquería

Millones de familias están al borde del abismo

No es momento de politiquería
El Congreso tiene que resolver de forma urgente el nuevo paquete de estímulo.
Foto: Jeff Fusco / Getty Images

El pago suplementario federal por desempleo terminó, las acciones legales por desalojo se comienzan a mover en los tribunales. Sin embargo, la pandemia de coronavirus sigue igual, sino peor en algunos sitios. La ley de emergencia CARES expiró sin que haya nada que lo reemplace.

Millones de familias están al borde del abismo en estados donde el pago por desempleo es insuficiente para soportar una crisis de esta magnitud y las protecciones para los inquilinos es limitado o inexistente.  Mientras tanto el nivel de contagio parece fuera de control y los muertos se siguen sumando día a día.

Este es un fracaso del gobierno federal. De un Congreso paralizado por dos cámaras legislativas con ideas muy distintas de lo que se necesita hoy y una Casa Blanca ensimismada por la reelección y la ambición personal del presidente.

Cómo explicarse sino que la propuesta republicana a los demócratas de la Cámara de Representantes de emergencia por el coronavirus contenga 1,700 millones de dólares para construir un nuevo edificio para el FBI. El único motivo de esta urgencia presidencial es que el hotel de Trump no tenga una competencia a una cuadra de distancia.

El estancamiento es el resultado de un táctica negociadora de dejar todo a ultimo momento. Es tener a los estadounidenses rehenes para que a último momento sea lo que yo quiero o los inocentes pagan el precio. Una reducción en el pago de desempleo con fecha de expiración arbitraria, dinero para las escuelas que abren, nada para los estados y protección a los empleadores de los juicios de los empleados por coronavirus. Las prioridades están a la vista.

Es cierto que el caos es parte de las diferencias entre los republicanos. Es otro ejemplo del desgobierno entre los senadores y el presidente. Pero desde hace meses se sabía la propuesta de la Cámara Baja. Era tan innecesario causar la demora en las como incorrecto que los demócratas cedan ante esta estrategia un plan que ve los daños de la pandemia en vez de una curita momentánea para apurar una normalidad imposible de hacer cuando los hospitales se llenan de enfermos.

La economía pasa por el peor momento que se recuerde. Una contracción de 9.5% comparado al trimestre anterior es un escenario que era impensable a principios de año. No obstante los trucos político siguen igual que siempre. No es razonable reducir cuando no disminuye ni la necesidad ni la amenaza.

Es una película repetida de las recriminaciones entre republicanos y demócratas sobre quién es el responsable del fiasco que perjudica a los estadounidenses. La situación es distinta al pasado. La realidad de la pandemia no deja espacio a la politiquería. Hay actuar que actuar ya mismo.