3 comidas ‘mexicanas’ que en realidad se inventaron en Estados Unidos

La chimichanga es una de las comidas que no se inventaron en México

3 comidas ‘mexicanas’ que en realidad se inventaron en Estados Unidos
Algunos de estos platillos, como la fajita, hasta se venden en restaurantes de México.
Foto: bmoreprep / Pixabay

Muchos comemos esto platillos pensando que estamos comiendo algo típico de México. Sin embargo, la realidad es que estas comidas se inventaron en Estados Unidos. ¡Sigue leyendo y conócelas!

Fajita

Este platillo es muy popular y se originó con trabajadores mexicanos que vivían y trabajaban cerca de la frontera mexicana en el oeste de Texas en la década de 1930.

Estos hombres recibían cortes de carne de res como cabeza, intestinos y fajita, que como le decían al bistec de falda. Los empleadores se los daban porque eran las partes del animal que menos se vendían, de acuerdo con Mashed.

Los trabajadores marinaban la carne con jugo de limón y luego la machacaban para que quedar más tierna antes de cocinarla a fuego lento y servirla envuelta en una tortilla de harina.

Como ves, aunque el platillo tiene raíces mexicanas, en realidad se inventó en Texas.

Chimichangas

En esencia, la chimichanga es un burrito frito, y desde que se inventó se ha convertido en un alimento indispensable en casi todos los restaurantes de comida mexicana en los Estados Unidos.

Carlotta Flores, de El Charro Café, en Tucson, dice que su tía abuela, en la década de 1950, accidentalmente arrojó un burrito a un traste con manteca caliente y se frió. Por este error, la mujer comenzó a decir una grosería en español, pero al notar que había niños alrededor de la cocina, cambió la palabra a tiempo y terminó diciendo ‘Chimichanga’.

Como esto ocurrió en Tucson, la chimichanga entonces es de Arizona.

Totopos

Estos chips de tortillas se sirven en todos los restaurantes mexicanos. Su creación ocurrió en una fábrica de tortillas de Los Ángeles que había implementado una máquina nueva. Al probar la máquina, algunas tortillas no salieron perfectas, por lo que las desecharon de la línea de producción.

Para no tirarlas a la basura, la dueña de la tortillería las cortó en triángulos pequeños, las frió y luego las sirvió a su familia, a quienes les encantó.

Fue así que comenzaron a comercializar como totopos.

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