Alimentos que debilitan tus defensas

Comidas y bebidas que en poco tiempo te hacen vulnerable a infecciones

Comer o beber demasiada azúcar frena las células del sistema inmunológico que atacan a las bacterias.
Comer o beber demasiada azúcar frena las células del sistema inmunológico que atacan a las bacterias.
Foto: Aline Ponce / Pixabay

Lo que comemos o bebemos juega un papel importante para favorecer o afectar tu sistema inmunológico. Lo que comúnmente llamamos “defensas” nos protegen de infecciones ya sea por virus, bacterias y otros cuerpos extraños.

Cuando el sistema inmunológico funciona correctamente está alerta para destruir los organismos extraños invasores llamados antígenos.

Mientras nutrientes como la vitamina C, la vitamina D y el zinc, por mencionar algunos, fortalecen tus defensas, sustancias como el alcohol pueden debilitarlo en solo unas horas.

Alcohol

Tequila
Foto: Shutterstock

El consumo no moderado de alcohol puede alterar su sistema inmunológico a corto plazo.

Estudios demuestran que entre dos horas y cinco horas después de tomar entre 4 y 5 bebidas, los sistemas inmunes se vuelven menos activos que cuando estás sobrio.

Hay una menor frecuencia de linfocitos y monocitos (glóbulos blancos). En palabras más simples, destruyes parte de tu ejército de células asesinas naturales que ayudan a combatir infecciones y otras enfermedades.

Mayo Clinic refiere que el consumo excesivo de alcohol puede aumentar el riesgo de enfermedades, especialmente la neumonía, también puede dificultar que tu cuerpo resista a tales afecciones.

Azúcar agregado

Foto: Lisa Fotios/Pexels

Comer o beber demasiada azúcar frena las células del sistema inmunológico que atacan a las bacterias. Este efecto dura al menos unas horas después de ingerir un par de bebidas azucaradas, explica la revista médica WebMD. 

Los azúcares agregados son azúcares y jarabes que se colocan en los alimentos durante su preparación o procesamiento, o se agregan en la mesa.

Las principales fuentes de azúcares añadidos son los refrescos, caramelos, pasteles, galletas, tartas y bebidas de frutas (frutas y ponche de frutas); postres lácteos y productos lácteos (helados, yogur azucarado y leche azucarada); y otros cereales (tostadas de canela y waffles de miel y nueces).

Pan y alimentos con alto contenido de sal

Foto: Kenneth Carpina/Pexels

Una dieta alta en sal no solo es mala para la presión arterial, también lo es para el sistema inmunológico. Se descubrió que los ratones alimentados con una dieta alta en sal padecían infecciones bacterianas mucho más graves. Los voluntarios humanos del estudio que consumieron seis gramos adicionales de sal por día también mostraron deficiencias inmunes pronunciadas. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los adultos consumir menos de 2 gramos de sodio por día. La cantidad adecuada sería equivalente 5 gramos diarios de sal, un poco menos que una cuchara de té.

Los alimentos más salados según la Asociación Americana del Corazón son: panes, panecillos, galletas, pizza, sándwiches, fiambres y embutidos, sopas instantáneas y burritos. 

Refrescos

Foto: PxHere

El refresco además de tener una gran carga de azúcares agregados. En el caso del refresco de cola, suele tener ácido fosfórico, que reduce la absorción de calcio, magnesio, hierro y zinc.  En el caso de los linfocitos T del sistema inmunitario, el calcio es necesario para la regulación de la expresión génica, explican investigaciones de la Unión Europea.

Comida rápida

Foto:Dana Tentis/PxHere

Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio manifiestan que una alta tasa de consumo de dietas altas en grasas saturadas, azúcares y carbohidratos refinados activa el sistema inmune innato y deteriora la inmunidad adaptativa, lo que lleva a una inflamación crónica y una defensa deteriorada contra los virus.

Para no debilitar tu sistema inmunológico limita los alimentos altos en sodio, azúcares agregados, grasas saturadas, refrescos y si consumes alcohol, procura un consumo moderado, una bebida para las mujeres y una a dos bebidas diarias en el caso de los hombres.

Especialistas señalan que para un funcionamiento eficiente de tus defensas son necesarios aminoácidos esenciales, ácido linoleico, vitamina A, vitamina D, ácido fólico, vitamina B6, vitamina B12, vitamina C, vitamina E, hierro, calcio, zinc, cobre y selenio.