Amaranto: lo que no sabías del grano básico en la dieta de los aztecas

Aztecas “comulgaban” con amaranto, rico en nutrientes y que ha florecido fuera de la Tierra

“Es bueno para las enfermedades cardiovasculares, el dolor de estómago y la anemia”, señala la FAO.
“Es bueno para las enfermedades cardiovasculares, el dolor de estómago y la anemia”, señala la FAO.
Foto: Shutterstock

El amaranto es un alimento nutritivo que era básico en la dieta de los aztecas y que incluso ha florecido fuera de la Tierra. Las evidencias arqueológicas encontradas en México indican que el hombre lo cultivaba desde 5200 a 3400 años a.C. Era conocido por los mayas, los aztecas, los incas, pueblos recolectores y cazadores.

Los granos más cultivados antes de la conquista

Los aztecas llamaron Huauhtli al amaranto que fueron los granos más cultivados como alimento. Era importante al igual que el maíz, el chile, los frijoles, la chía y el cacao. Con este pseudocereal elaboraban diversos platillos y bebidas, lo utilizaban para hacer atole, tamales, potajes y tortillas.

Durante la conquista fue prohibido el cultivo de amaranto en México por la relevancia religiosa que tenía. En ceremonias dedicadas a Huitzilopochtli, los aztecas hacían una especie de panes con la forma de deidades para sacralizar “su carne” y consumirla con gran reverencia en actos rituales. Lo que de manera similar hacen los católicos con la hostia.

Poder nutritivo

El amaranto es rico en proteínas con aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita obtener de los alimentos. También aporta calcio, hierro, fósforo y es bajo en grasa y no contiene gluten.

La proteína del amaranto se asemeja a la de la leche y además puede aportar cantidades importantes de fibra, vitamina E y B.

Se trata de un “pseudocereal” debido a que tiene un sabor y una cocción similares a las de los cereales. Es de la familia de los quintoniles, (hojas verdes y frescas del amaranto), una especie de quelites.

Cuando se consume como verdura tiene casi tanta proteína, hierro y calcio ascórbico como la espinaca, publica la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Es bueno para las enfermedades cardiovasculares, el dolor de estómago y la anemia”, señala la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 

Menos ansiedad y más “alegría”

Lo que destaca de la proteína del amaranto es su alto contenido en lisina comparado con otros cereales, comparte la FAO.

La lisina puede ayudar a reducir la sensación de ansiedad y los niveles de cortisol, la hormona del estrés, según estudios en Siria.

A su vez, el pseudocereal aporta niacina que contribuye a la producción de hormonas sexuales, del crecimiento y del metaboilismo.

El amaranto también contiene un estimulante que favorece el estado de ánimo. Posee triptófano, un aminoácido esencial que participa en la producción de serotonina en el cerebro, y que es responsable de nuestra capacidad de sentir placer y bienestar, señalan investigadores de la UNAM.

En México, la manera más común de consumir el amaranto es en la “alegría”, un popular dulce hecho con el cereal y piloncillo. El nombre está más que justificado.

Floreciendo en el espacio

En 1985 el amaranto germinó y floreció fuera de la Tierra durante el vuelo de la nave Atlantis en el que participó el astronauta mexicano Rodolfo Neri Vera. Desde entonces, se cultiva en viajes espaciales.

Altamente resistente

El amaranto es un alimento que puede nutrir a poblaciones que viven en condiciones climáticas adversas. Es una planta resistente a la sequía, altas temperaturas y suelos salinos.