Sepelio de la jueza Ginsburg: Por primera vez velan en el Capitolio a una mujer

El Congreso rinde el máximo homenaje póstumo a la jueza Ruth Bader Ginsburg

Sepelio de la jueza Ginsburg: Por primera vez velan en el Capitolio a una mujer
Velatorio de la jueza Ruth Bader Ginsburg en Statuary Hall en el Capitolio en Washington, DC.
Foto: Erin SCHAFF / POOL / EFE

WASHINGTON – El Congreso rindió este viernes su máximo homenaje póstumo a Ruth Bader Ginsburg, la jueza del Tribunal Supremo fallecida hace una semana, quien se convirtió en la primera mujer del país a la que se le concede un velatorio de Estado y cuyo reemplazo ha entrado en el debate electoral.

La sala National Statuary Hall del Capitolio de Estados Unidos albergó en cámara ardiente el féretro de Ginsburg, que fue colocado sobre el catafalco construido para el ataúd del expresidente Abraham Lincoln (1809-1865).

Del Supremo al Congreso

En medio de honores militares y envuelto con la bandera estadounidense, el féretro con los restos de Ginsburg llegó por la mañana al Capitolio después de dos días situado en lo alto de la escalinata del Tribunal Supremo para la despedida popular.

Desde el pasado miércoles, centenares de personas se acercaron hasta la sede del máximo tribunal en Washington -que desde el viernes pasado se ha llenado de flores o mensajes en honor a la fallecida- para expresar su admiración por esta jueza progresista que murió el pasado 18 de septiembre a los 87 años, debido a un cáncer de páncreas.

Ginsburg es la primera mujer y la primera judía de EE.UU. que recibe un velatorio de Estado en el Capitolio, y es apenas la segunda integrante del Supremo a la que se le concede ese homenaje, después de William Howard Taft -que también fue presidente estadounidense- tras su muerte en 1930.

Esa ceremonia se reserva para funcionarios de Estados Unidos cuyo impacto en la historia haya sido excepcional, y apenas se había celebrado en una treintena de ocasiones hasta este viernes.

Otra mujer, la activista de derechos civiles Rosa Parks, también yació en 2005 en el Capitolio, pero al no ostentar ningún cargo gubernamental, el suyo fue un “velatorio de honor”, no de Estado.

La vacante dejada por Ginsburg se ha convertido en un tema de debate en vísperas de las elecciones del próximo 3 de noviembre, por el deseo del presidente Donald Trump de elegir rápidamente a su reemplazo, algo con lo que no está de acuerdo la oposición demócrata ni incluso algunos republicanos.

Una encuesta de la cadena de televisión ABC indicó hoy que un 57 % de los estadounidenses creen que la vacante debe decidirla el ganador de las elecciones, frente a un 38 % que opinó que Trump debe proponer ya su reemplazo y el Senado, en el que ahora los republicanos tienen la mayoría, confirmarla rápidamente.

Líderes y personalidades le rinden respeto

Al servicio fúnebre, marcado por la solemnidad y organizado por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, acudieron líderes políticos, personalidades y funcionarios del Gobierno.

El secretario de Defensa, Mark Esper, y el presidente del Estado Mayor Conjunto, general Mark Milley, asistieron a la ceremonia encabezando una delegación del Pentágono.

Fue notoria la ausencia del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien este jueves se hizo presente en la escalinata del Supremo y fue abucheado por el público, y de líderes republicanos en el Senado, a cargo de la elección del sucesor de la jueza.

Los hijos de la magistrada, Jane y James, así como el candidato por el Partido Demócrata a la Presidencia, Joe Biden, y su compañera de fórmula, Kamala Harris, estuvieron también entre los asistentes.

También participó la mezzosoprano Danyce Graves, amiga de la magistrada, quien era una reconocida seguidora de la ópera. Graves interpretó “Deep River”, en el que se convirtió en uno de los momentos más emotivos del velatorio.

Otro episodio muy comentado lo protagonizó el entrenador personal de Ginsburg, Bryant Johnson, quien se acercó al féretro e hizo tres flexiones como las que hacía dos veces por semana con la octogenaria jueza, cuyo estricto régimen de ejercicios se hizo popular en todo Estados Unidos.

“Rompió barreras”

Al inaugurar el acto, Pelosi, la poderosa líder demócrata que encabeza la Cámara de Representantes, expresó su “profunda pena” por la pérdida de la magistrada.

“Encarnaba la justicia, la brillantez y la bondad”, señaló Pelosi en su cuenta de Twitter, y subrayó que el fallecimiento de Ginsburg “es una pérdida incalculable para nuestra democracia”.

La rabino judía Lauren Holtzblatt describió a la jueza como una “profeta, una estrella polar” para millones de personas.

“Todos los días de su vida persiguió la justicia, incluso en la enfermedad”, afirmó Holtzblatt, para quien la magistrada “ganó la igualdad para mujeres y hombres, no como una victoria rápida, sino ladrillo a ladrillo, caso a caso”.

“Ella cambió el curso de la ley estadounidense”, agregó.

La senadora Kamala Harris destacó el legado de Ginsburg, quien se convirtió en la segunda mujer en la historia del país en llegar a la Corte Suprema, después de la jueza Sara Day O’Connor, quien fue parte del máximo tribunal entre 1981 y 2006.

“Ella hizo que Estados Unidos viera lo que es el liderazgo, y rompió muchísimas barreras, en su aplicación de la ley y en su servicio público”, dijo Harris a los periodistas, tras afirmar que Ginsburg “absolutamente” permitió que ella misma llegara a donde está.

La ceremonia concluyó después del mediodía, hacia la 1 de la tarde, con la salida del féretro llevado a hombros por un grupo de militares que bajó las escalinatas del Capitolio en medio de cuatro filas formadas por los congresistas para despedir a la reconocida magistrada.

Trump tiene previsto anunciar este sábado a su candidata a sustituir a Ginsburg en el Supremo, que si es confirmada por el Senado, inclinaría firmemente hacia la derecha el equilibrio de poder en la máxima corte, donde apenas quedarían tres jueces progresistas frente a otros seis conservadores.