Pagar los ‘billes’, un reto compartido

Hogares con distintos rangos de ingresos tienen como prioridad financiera cumplir con gastos recurrentes

En tiempos de incertidumbre, estar corriente con los pagos mensuales es la prioridad de todas las familias./Shutterstock
En tiempos de incertidumbre, estar corriente con los pagos mensuales es la prioridad de todas las familias./Shutterstock
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El 46% de los estadounidenses tiene la misma prioridad financiera: pagar las facturas que debe de cada mes.

Renta, hipoteca, luz, teléfono, gas y el cable (quien lo tenga), entre otros desembolsos recurrentes. Desde 2012 la web financiera Bankrate ha hecho esta pregunta seis veces a los estadounidenses y esta es la primera ocasión en la que el porcentaje es tan alto.

En 2019 el 38% tenía esa prioridad a la hora de gestionar sus finanzas.

Mantener los pagos al día o ir haciéndolos poco a poco es un objetivo que es compartido por personas con distintos tramos de ingresos. La incertidumbre sobre el modo de vida durante la crisis económica desatada con la pandemia del COVID-19 se extiende a muchos hogares incluso en los de ingresos medios y altos. Estos quizá tengan un elevado patrimonio en activos pero pueden  tener problemas de liquidez porque sus ingresos hayan caído.

Es algo que ocurre cuando se pierde un empleo o hay una rebaja de salario, algo que está siendo muy frecuente en muchos hogares.

De hecho, de acuerdo con las cifras de Bankrate poder pagar esos billes es el primer reto para el 52% de quienes ganan menos de $50,000 al año, pero también para el 45% que gana entre esa cantidad y $74,999 anuales. El 37% de quienes ganan más de $75,000 también centra su atención en no retrasar estos pagos.

El 65% dice estar haciendo progresos con esa prioridad, el resto no y un 12% cada vez tiene más problemas parar evitar caer en una espiral mayor de impagos.

Desde Bankrate se explica que los estadounidenses están aún gestionando la presión económica porque pese a que se ha reducido el desempleo con respecto a los elevados niveles registrados en primavera, hay sectores de la economía que están muy afectados como el turismo, el transporte, los restaurantes y hoteles, entre otros. Otras industrias han tenido que reducir su capacidad dada la menor actividad económica y la temida segunda ola de contagios.

Para pagar los billes no hay más fórmula mágica que tener el dinero o no tener el servicio. En algunos casos se pueden negociar nuevos términos y eso suele aplicarse para la telefonía y el cable sobre todo. En el primer caso, las empresas de comunicaciones celulares tienen ofertas que es bueno que se revisen porque pueden merecer la pena.

En el caso de las operadoras de cable es conveniente buscar alternativas también y recordar que la fidelidad no suele tener recompensa porque las ofertas son para conseguir nuevos clientes no para mantenerlos.

El consumidor tiene que revisar su presupuesto y ver dónde usa la tijera en la lista de costos mensuales.

La segunda prioridad más citada por las familias es el ahorro, incluso por encima de la rebaja de las deudas de estudiantes o de las tarjetas de crédito. Lo es para el 28% de los encuestados y casi el mismo porcentaje que el año anterior. El ahorro es en este momento una posición defensiva, para prepararse para tiempos difíciles porque depositar dinero en el banco no tiene ningún rendimiento.

La inversión en los mercados si está resultando rentable y esta es una crisis extraña para los inversores porque a pesar de que estamos en una recesión y en Washington se siguen buscando formas de mantener la economía a flote, dos de los principales índices de la Bolsa, –Nasdaq y S&P 500–, tenían el martes beneficios con respecto al inicio del año. No obstante, para pequeños ahorradores, la tentación de los mercados añade incertidumbre y riesgo.

Pagar la deuda que se tiene en las tarjetas y en créditos estudiantiles no está siendo  prioritario más que para el 14% de los encuestados por Bankrate. Aunque los intereses de las tarjetas de crédito pueden hacer mucho daño en el largo plazo y siguen siendo muy elevados pese a la rebaja de las tasas de interés de la Reserva Federal, es mejor mantener encendidas las luces de la casa en estos momentos en los que el virus manda en la economía.