Por qué es mejor tomar el café después del desayuno -y no antes- si has tenido mala noche

El sueño interrumpido y el café en ayunas no son lo mejor para tu cuerpo

Por qué es mejor tomar el café después del desayuno -y no antes- si has tenido mala noche
El café es saludable si se toma en momentos y cantidades adecuadas.
Foto: Brigitte Tohm / Pexels

El café es un estimulante y puede ser lo primero que desees beber cuando has pasado una mala noche, pero en estos casos, tomarlo en ayunas no es la mejor idea. El café puede tener un efecto negativo en las personas que tuvieron el sueño fragmentado cuando es lo primero que recibe el estómago, según un estudio científico del Centro de Nutrición, Ejercicio y Metabolismo de la Universidad de Bath (Reino Unido).

Para la mayoría de los amantes del café, la mañana es el momento perfecto para disfrutar su bebida y despertar. Puede resolver el problema del sueño, pero por otro lado podría limitar la capacidad de tu cuerpo para tolerar el azúcar en el desayuno.

Se analizaron los efectos del café en personas que experimentaron una interrupción de sueño; se les despertó cada hora durante 5 minutos. Posteriormente se tomaron muestras de sangre después de darles una bebida de glucosa, equivalente a las calorías que normalmente se consumen en el desayuno.

El café negro fuerte consumido antes del desayuno aumentó sustancialmente la respuesta de la glucosa en sangre al desayuno en aproximadamente un 50%.

Una noche de sueño fragmentado tiene un impacto limitado en nuestro metabolismo comparado a muchas horas de sueño perdidas durante una o varias noches (como insomnio, ruido o un nuevo bebé). Pero al tomar café como primer bebida, aun cuando haya sido solo una mala noche puede influir en nuestro control metabólico y de azúcar en sangre.

¿Qué hacer?

Es comprensible que con el sueño y cansancio lo primero que deseemos sea beber un café fuerte. Los investigadores señalan que puedes encontrar el equilibrio para disfrutar de los beneficios estimulantes del café tomándolo después de desayunar y no antes.

El café sí es saludable

Aunque la ingestión de cafeína puede aumentar el azúcar en sangre a corto plazo, los estudios a largo plazo han demostrado que los bebedores habituales de café tienen un riesgo menor de desarrollar diabetes tipo 2 en comparación con los no bebedores, publica la Escuela de Salud Pública de Harvard.

Los polifenoles y minerales como el magnesio en el café pueden mejorar la efectividad del metabolismo de la insulina y la glucosa en el cuerpo.

¿Es importante mantener nuestros niveles de azúcar en sangre?

Es importante mantener la glucosa en sangre dentro de un rango seguro para reducir el riesgo de afecciones, como diabetes y enfermedades cardíacas.

Cómo tomar el café para beneficiarte

El café puede aumentar el estado de alerta, la energía, la capacidad de concentración. La principal forma de beneficiarte es consumirlo en cantidades adecuadas. El consumo de café moderado son aproximadamente 4 tazas de café de 8 onzas, ya que cada una contiene aproximadamente 95 mg de cafeína. Las pautas dietéticas sugieren un máximo de 400 mg de cafeína.

El consumo superior podría generar ansiedad, inquietud, insomnio y aumento de la frecuencia cardíaca.

Mejor sin azúcar

Los efectos saludables de tu café quedan contrarrestados cuando agregas crema, azúcar u otros edulcorantes. Muchas de las cremas para café no lácteas y bajas en grasa tienen azúcar agregado y aditivos para mejorar el sabor y la textura. No agregan ningún beneficio y sí calorías vacías.

Una taza de café sencillo tiene menos de 5 calorías y no contiene grasa. La carga viene de lo que le agregas:

Azúcar= 16 calorías por 1 cucharadita (4 gramos)

Crema batida espesa= 101 calorías por 2 cucharadas

Investigaciones revelan que el 67 por ciento de los bebedores de café en Estados Unidos consumen en promedio alrededor de 70 calorías más que los que no beben café por día (la culpa no es del café).

El azúcar agregado además de dejarte unos kilos de más y favorecer la obesidad, también contribuye al desarrollo de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y otras afecciones crónicas.

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