Notimex, la agencia mexicana que agoniza entre la corrupción y el acoso laboral

La polémica gestión de San Juana Martínez al frente de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano

Periodista
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Foto: Archivo / Shutterstock

MÉXICO – Durante los 15 años que Martín Takagui fue reportero de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano (Notimex) le tocó enfrentar las dos caras más sórdidas de la empresa paraestatal: la corrupción sindical cínica y el intento de acabar con ésta a través de gritos y sombrerazos de la actual directora Sanjuana Martínez.

Es verdad que los líderes sindicales, en complicidad con los directores, hacían lo que querían en Notimex, recuerda. Alguna vez, un grupo de ellos entró a la oficina de un subdirector de la sección  de internacionales y le asestaron un par de bofetones para someterlo a sus peticiones como se comentó ampliamente en los pasillos.

Nunca se supo a detalle la razón exacta de la agresión, pero podía ser cualquiera. “El sindicato usaba a Notimex como un compañía a su servicio: para golpear enemigos o alabar a aliados que los hicieron ricos”, detalla Takagui. Era un secreto a voces al que puso atención hasta hace poco la Unidad de Investigación Financiera de la Fiscalía General de la República (FGR).

A finales de agosto pasado, la FGR ordenó el bloqueo de las cuentas bancarias de Conrado García, el líder del Sindicato Unico de Trabajadores de Notimex (SutNotimex) que estuvo al frente de la agencia durante 18 años y ahora en la mira de las autoridades.

Hay indicios de que durante  tres sexenios recibió depósitos millonarios de la agencia y manejó las cuotas sindicales de sus agremiados como recursos propios.

La investigación que lleva a cabo la UIF incluye, además a otras 21 personas ligadas a la pasada administración de Notimex, que estuvo a cargo de Alejandro Ramos, así como a editores, reporteros y a los allegados al ex líder del SutNotimex.

“Cuando llegó a la dirección de Notimex Sanjuana Martínez y vimos que hizo todo por correr a Conrado y limpiar la corrupción hasta nos dio gusto”, recuerda Takagui. “El problema es que empezó a acusar a todo mundo, sin pruebas ni nada”.

Con ese argumento avaló el despido de 245 personas; entre ellas, 172  mujeres incluyendo una embarazada de ocho meses. Los trabajadores detallan abusos laborales como el retiro de las prestaciones que deben recibir conforme a las leyes mexicanas y el Derecho Internacional, cuidados maternos, licencias por enfermedad de los hijos y asistencia a los servicios de salud.

Martín Katagui dice que los abusos en contra de los eslabones más débiles han sido el pan de todos los días en Notimex y, como en cualquier empresa que se dirige por capataces, protestar por ello era sinónimo de despido.

En su caso, todo empezó a ir mal desde su contratación en 2004 porque no le dieron una plaza fija sino un contrato “por honorarios” como si fuera un externo aunque tenía las mismas tareas que otros reporteros con la búsqueda de información especial, de economía y finanzas, en la Cámara de Diputados y Senado; en temas de las Fuerzas Armadas y de la Policía.

El periodista aguantó los sinsabores de no tener un contrato sin prestaciones, sin seguro social o prima vacacional como muchos de sus compañeros, pero la gota que derramó el vaso para manifestar su inconformidad se soltó en septiembre de 2011 en septiembre con el anuncio de que todos aquellos que estaban contratados por honorarios, no se les pagarían tres quincenas.

“Al parecer había un desfalco en la dirección, la compra de unos aparatos electrónicos o unos televisiones o algo así y para subsanar esa falta decidieron no pagar a los que teníamos contratos externos”, detalla Takagui.

El reportero dice que durante un mes y medio cazó al director de la agencia en aquellos tiempos, Sergio Uzeta, en su oficina.  Quería preguntarle al respecto porque no le tomaba las llamadas y se escabullía hasta que un día lo encaró y éste lo ignoró. ¿No te haces responsable? Pues… ¡demando a la empresa!

El juicio duró ocho años hasta que un juez ordenó el pago de los salarios caídos y la restitución de Takagui a su puesto de trabajo en septiembre pasado, cinco meses después de que tomó el poder Sanjuana Martínez, una reportera veterana crítica de los gobiernos previos a Andrés Manuel López Obrador que prometió limpiar a la agencia de noticias y hacerla una de las mejores del mundo.

La nueva era

Para frenar suspicacias y porque la ley lo ordena, Martin Katagui presentó su declaración patrimonial y se puso a reportear que para eso había llegado. En esas estaba, entre llamadas telefónicas, recontactando fuentes, reporteando en zonas de alta inseguridad, donde venden armas y drogas, cuando su abogado volvió a la carga.

Notimex demoraba el pago que el juez había ordenado para Katagui y, por tanto, el siguiente paso era presionar para que se le congelara una cuenta a la empresa. Así se hizo. Sólo así, casi una década después, recibió alrededor de $150,000 dólares de indemnización por salarios caídos y la enemistad de la nueva directora.

Mientras tanto, las tensiones en Notimex iban en aumento, más que nunca desde su fundación en 1968. Tras el cese de Conrado, el líder SutNotimex, los choques entre la nueva directora de la agencia y el personal fueron en aumento. Algunos de los reporteros fueron presionados para escribir a favor del actual gobierno federal,  que hubo intimidaciones para obligarlos a firmar su adhesión a otro sindicato patronal y hasta a crear cuentas en Twitter y escribir post para atacar a los críticos de Sanjuana Martínez.

Artículo 19, la organización defensora de los derechos de los periodistas, demostró después que Martínez coordinó directamente las agresiones en Twitter precisando qué, cómo y a quién atacar usando un chat llamado “Avengers N”

Estas evidencias y los testimonios de personas cercanas a la dirección y subdirecciones de Notimex indican que Martínez también estaría manipulando la línea editorial de la Agencia, dando órdenes de no cubrir a ciertas instituciones y a funcionarias y funcionarios públicos.

“El caso Notimex muestra mal uso de recursos públicos y abuso de poder, pues coacciona e intimida a su equipo para diseñar y ejecutar campañas de odio, descrédito y daño reputacional en contra de periodistas, excolaboradores y personas a quienes Sanjuana Martínez considere adversarios”, criticó la organización.

La huelga 

A principios de 2020 Martín Katagui fue despedido. No hubo una indemnización ni le pagaron los años de seguro social que le debían. Simplemente el policía de vigilancia le impidió la entrada “por órdenes superiores”. Un mes después estalló la huelga de la que él no es parte porque no está sindicalizado, pero la observa con ojos críticos.

“Lo que hizo Sanjuana con el sindicato está bien, había muchos abusos, pero en lugar de ayudar a levantar a Notimex acabó con la agencia: cuando la tomó tenía 700 suscriptores y después se hablaba de sólo 400: no es lo mismo ser reportero que administrativo y ella nunca hizo público un programa de trabajo”.

El presupuesto público destinado a la agencia en 2019 ascendió a alrededor de $11,000,000 millones de dólares, pero debería de contar con un proyecto que genere ingresos con el que no cuenta, amén de la imposibilidad de ejecutarse por la huelga que no termina y las partes incluso han pedido la intervención del presidente Andrés Manuel López Obrador.

En respuesta, la Secretaría de Hacienda le redujo el presupuesto a $8,000,0000 de dólares para el 2021 y el mandatario hizo un llamado a retomar el diálogo. Analistas del tema como Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, consideran que Notimex debe mantenerse como órgano de información que proyectar los valores de México en el mundo.

“Pero debe hacerse con los estándares de calidad del Siglo XXI”.

“Las agencias importantes quieren influir al mundo con las políticas (de sus países), su innovación, su tecnología y lo hacen a través de un poder suave, de influir sin necesidad de invadir”.