La angustia de un ‘tepesiano’ en Nueva York: “Estas elecciones podrían marcar el fin de mi vida”

El estatus migratorio de los beneficiarios del Programa de Protección Temporal (TPS) pende de un hilo: en los próximos meses inmigrantes de El Salvador, Nicaragua, Haití y Sudán quedarían sin papeles

400,000 inmigrantes en el limbo ante postura de Trump de eliminar este plan de alivio migratorio.
400,000 inmigrantes en el limbo ante postura de Trump de eliminar este plan de alivio migratorio.
Foto: Joe Raedle / Getty Images

Con la llegada del día de las Elecciones 2020, también se disparan los momentos de ansiedad para el salvadoreño Joaquín Guimardo, de 52 años, quien ha “entendido claramente” que una eventual reelección del presidente Donald Trump podría significar, en el término de algunos meses, un gran abismo: la pérdida de su estatus migratorio, una orden de deportación y en consecuencia la separación de su familia. En conclusión, como él mismo resume, “el fin de toda su vida”.

Joaquín, quien vino a Nueva York en 1989, es apenas uno de los 400,000 inmigrantes de todo el país que sufren la ‘sentencia’ que significa que el programa de Estatus de Protección Temporal (TPS) para inmigrantes de El Salvador, Nicaragua, Sudán y Haití sea eliminado por completo.

“Vine hace más de 20 años huyendo de una guerra. Aquí levanté una empresa de jardinería, aquí tuve a mis dos hijas, aquí construí mi vida”, comenta el centroamericano sobre quien pesa una angustia que sobrelleva desde hace tres años.

Desde el 2018 el Gobierno federal decidió poner punto final al TPS que beneficia a países como El Salvador que han sufrido crisis humanitarias a causa de guerras y desastres naturales. Solo una secuencia de decisiones judiciales han prolongado y han dado un respiro a este alivio migratorio.

“Cuando el pasado mes de septiembre la Corte de Apelaciones le dio la razón a Trump y decidió que eliminarán el TPS, quedé viendo a mis dos hijas que nacieron aquí.  Luego vi la maquinaria que he adquirido con mucho sudor para prestar un servicio de calidad”, compartió el inmigrante.

El argumento de la Administración Trump para tachar por completo a este beneficio migratorio es que los conflictos armados de Centroamérica y las repercusiones de los fenómenos naturales ya han sido superados.

Sin plan B

Joaquín inició su vida en este país trabajando como jardinero en ‘Los Hamptons’, un polo veraniego de familias acomodadas de Nueva York. El inmigrante reconoce que lamentablemente un “mínimo grupo de sus paisanos” han hecho mucho daño a la imagen de la inmigración al involucrarse en pandillas y actividades criminales.

“Este es el país con uno de los equipos de investigación policial más avanzados del mundo. Creo que es muy fácil chequear quién vino a trabajar honestamente y a pagar sus impuestos. Pero también determinar quién vino a hacer las cosas mal, para que nos separen y pongan en grupos diferentes”, razonó el salvadoreño nacido en Conchagua.

Hoy Joaquín con una hija que ya está a punto de ingresar a la universidad, vive al filo de la incertidumbre de los resultados de las elecciones presidenciales, al igual que miles de ‘tepesianos’, que han construido una vida y han visto nacer a sus hijos en este país.

Yo no tengo plan B. Será que tendré que vender las cuatro cositas que tengo. Será que puedo estar tranquilo porque mis hijas son ciudadanas americanas. Será que mi esposa y yo veremos qué hacemos si en algún momento nos quedamos ilegales. ¿O no tenemos que ir?”, se preguntó angustiado.

Además de los 400,000 inmigrantes protegidos, se proyecta que el eventual fin de este beneficio establecido en 1990 bajo la presidencia de George W. Bush, afecte a más de 200,000 niños nacidos en Estados Unidos, como las dos hijas de Joaquín.

“Mis niñas están encaminadas a estudiar. Una quiere ser enfermera y otra doctora. A veces hablo con mi esposa y en medio de esta angustia, nos preguntamos si nos tenemos que ir a un país cercano si gana Trump, para estar cerca de ellas. ¡Es horrible esto!” dice entre sollozos el salvadoreño.

Testimonios para la ley de la muerte asistida a pacientes terminales.
Guillermo Chacón: Solo hay una justificiación racista en la obsesión de terminar con el TPS. (Foto: Archivo El Diario)

¿Decisión racista?

El activista salvadoreño Guillermo Chacón, fundador y presidente de la Red de Salud Hispana de NY, califica el TPS como uno de los programas de inmigración “más exitosos de este país”. Manifiesta que tratar de detenerlo, es una gran contradicción ante los retos económicos que trae la pandemia y la necesidad de incorporar mano de obra joven a ciertos sectores económicos en los próximos años.

“La única explicación que le encuentro a esta obsesión por eliminar este programa es que los beneficiarios no son blancos europeos. Esta es una tragedia para centenares de familias que han hecho grande a este país, pero también para los retos de recuperación económica”, opinó Chacón.

De acuerdo con un reporte de Center for American Progress que detalló un claro perfil demográfico de los beneficiarios de este programa, se revela que más de 130,000 de estos inmigrantes han servido como trabajadores esenciales en medio de la crisis de salud pública causada por el COVID-19.

Por lo menos 131,300 inmigrantes con TPS originarios de El Salvador, Honduras y Haití desempeñaron funciones clave en medio de la emergencia.

De esa cifra, al menos 11,600 son trabajadores de la salud realizaron tareas en los estados más afectados por el coronavirus como Nueva York y California.

¿Hasta cuándo?

  • En 2017 y 2018, la administración Trump puso fin a las designaciones de TPS para El Salvador, Haití, Honduras, Nepal, Nicaragua y Sudán, lo cual fue bloqueado por tribunales.
  • El pasado 14 de septiembre de 2020, un tribunal federal de apelaciones emitió una decisión que permite la terminación del TPS para estos países.
  • Los beneficiarios de TPS de El Salvador podrán contar con la posibilidad de un estatus legal hasta al menos el 5 de noviembre de 2021.
  • Los ‘tepesianos” de Honduras, Nepal, Nicaragua y Sudán continúan teniendo TPS hasta al menos el 5 de marzo de 2021.
  • Los beneficiarios haitianos continúan teniendo el estatus de TPS, en medio de una orden judicial separada.

En NYC:

  • 15,000 ‘tespesianos’ aproximadamente en la Gran Manzana.