Ante segunda ola de COVID-19 en Nueva York trabajadores esenciales empiezan a exigir más protección

La mano de obra de lavanderías industriales que prestan servicio a hospitales y asilos de ancianos demandan más información sobre los planes de prevención a futuro

Ante segunda ola de COVID-19 en Nueva York trabajadores esenciales empiezan a exigir más protección
Este miércoles en el Bajo Manhattan grupos de empleados de 'laundries' industriales pidieron auxilio.
Foto: Fernando Martínez / Impremedia

A medida que en Nueva York escalan nuevamente los casos de coronavirus, también se agudiza la preocupación de trabajadores esenciales que ya vivieron la pesadilla de la aparición del primer terrible brote el pasado marzo. Ya algunos gremios se anteponen a lo que pudiera significar la temida ‘segunda ola’.

Este miércoles, un grupo de trabajadores de lavanderías industriales que ofrecen servicio a hospitales y asilos de ancianos, una fuerza laboral muy esencial durante la pandemia, hicieron una demostración en el Bajo Manhattan para exigir a sus patrones más garantías y protocolos claros de protección, ahora que el COVID-19 vuelve a tomar fuerza en la Gran Manzana y el área triestatal.

Albert Arroyo, directivo de la Unión de Trabajadores de Lavanderías, Distribución y Servicios Alimenticios, afiliada a SEIU, indicó que están exhortando a la corporación Unitex con 11 grandes unidades de servicios de lavado de material no desechable de centros hospitalarios de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, acciones más claras para proteger a más de 3,500 trabajadores, en su gran mayoría mujeres hispanas.

“Uno de nuestros puntos de mayor preocupación son los choferes que recogen sábanas e indumentaria médica en los hospitales, quienes no tienen una guía precisa de protección ante el COVID-19, cuando levantan estos materiales generalmente contaminados y además cuando lo entregan para su lavado”, explicó Arroyo.

El líder sindical asegura que se encuentran en negociaciones con la directiva de esta empresa para que se “unifiquen los criterios de seguridad” y se analice cómo lograr más distanciamiento social en espacios en donde comparten de una manera muy cercana grupos de cuatro y seis empleados.

“Nuestra fuerza laboral no ha dejado de trabajar y ofrecer este servicio vital en tiempos de pandemia, que tiene que ver con el higiene de cientos de centros de salud. Ahora que todo indica que la infección seguirá repuntando, es momento que se realicen más esfuerzos. Es una mano de obra esencial”, exclamó Arroyo.

El líder sindical Albert Arroyo: “Nuestros trabajadores nunca abandonaron sus puestos en lo peor de la pandemia”. (Foto: F. Martínez)

No es un capricho

El dominicano Reinaldo Ramírez, residenciado en El Bronx, quien tiene 15 años ininterrumpidos trabajando en esta corporación en Nueva York, asegura que como empleado solo solicita que se dispongan de reglas efectivas para garantizar su salud.

“Yo trabajo recibiendo la ropa y las sábanas sucias. Aunque sí contamos con guantes, bata y mascarillas estamos proponiendo que es muy importante lograr también el distanciamiento social en el interior de las áreas. Finalmente es para el bienestar de todos”, consideró Ramírez.

Voceros de SEIU explican que por definición la manipulación de estos materiales hospitalarios significan un riesgo constante por la serie de patógenos que acumulan por los restos de sangre, heces, vómitos y fluidos humanos, pero que durante la pandemia la exposición a infecciones se hace exponencialmente mayor.

El trabajador Reinaldo Ramírez sugiere más información sobre las medidas para frenar contagios (Foto: F. Martínez)

“Tenemos ahora tres veces más riesgos con el COVID-19. Creo que no se debe dar la espalda a esta petición a una masa laboral que finalmente ha ayudado a estas corporaciones a enriquecerse. Tenemos en esta industria a trabajadores muertos y varios infectados. Creo que se trata de sentido común. No de un capricho”, aseveró Albert Arroyo de SEIU.

Entre tanto, la quisqueyana Libia Ramírez,quien ha trabajado por 34 años en diferentes posiciones en esta corporación de lavanderías industriales, exige que por el bien de sus compañeros se debe ofrecer más información sobre qué se hace realmente para su protección.

“Nuestro servicio es nada menos que para centros de salud. Al principio de esta crisis en marzo estábamos más asustados, pero ahora que hay la amenaza de una segunda ola creo que es justo contar con más normas de distanciamiento social dentro de la empresa”, razonó Libia.

El Diario solicitó a la empresa Unitex su posición frente a estos señalamientos y hasta el cierre de esta edición no había recibido respuestas.

 

La quisqueyana Libia Ramírez: “Es por el bienestar de todos”. (Foto: F. Martínez)

Otro lado del drama: ‘laundries’ en NYC

La demanda por más medidas de protección para empleados esenciales, que han estado doblemente expuestos al COVID-19 desde que surgió la pandemia en la ciudad de Nueva York, es una discusión que se expande en varios gremios. Desde enfermeras hasta trabajadores de limpieza.

Pero hay una fuerza laboral que luce más vulnerable: los trabajadores de las 4,000 ‘laundries’  por  monedas, dispersas casi que en cada esquina de la Gran Manzana.

Rosanna Rodríguez del Centro de Trabajadores de Lavandería (LWC) describe que durante la pandemia y ahora cuando se manejan escenarios de rebrotes en la ciudad, esta masa laboral envuelta por décadas en un modelo de explotación laboral, vive momentos de mucha tensión.

“Es una situación muy compleja para estos trabajadores en su gran proporción mujeres inmigrantes de color. En esta industria tenemos empleadores que sí garantizan equipos de protección, pero hay muy malas prácticas en general, especialmente con las concentraciones de clientes en el interior de estos locales”, indica la activista.

Rodríguez subraya que hay reportes, en las últimas semanas, de agresiones a estos trabajadores por parte de clientes que reaccionan de manera violenta cuando se les exige que usen mascarillas para ingresar a los establecimientos.

“Tampoco existen protocolos claros de limpieza profunda en estas lavanderías, casi siempre son los mismos trabajadores que se supone están contratados para lavado y secado y terminan haciendo labores de desinfección en general”, concluye la portavoz de LWC.