La desoladora imagen de un hombre que vendió todo para sobrevivir a la crisis por el coronavirus

El hombre de 58 años no tiene trabajo fijo desde hace 6 y ahora le ha sido más difícil tener un ingreso

La desoladora imagen de un hombre que vendió todo para sobrevivir a la crisis por el coronavirus
Sus vecinos se unieron para ayudarlo.
Foto: Shutterstock

Uno de los grandes efectos secundarios que nos ha dejado la pandemia del coronavirus es que hay millones de personas desempleadas en todo el mundo, quienes viven todos los días con la angustia de atravesar por una dura crisis económica y con la incertidumbre de saber si pronto pasará.

Eso es lo que le ocurre a un hombre de Valencia, España, llamado Roberto Terradez, quien a sus 58 años está viviendo el peor momento de su vida, ya que desde hace algún tiempo no tiene trabajo y el tema del coronavirus ha venido a empeorar la situación.

En redes sociales, alguien compartió unas fotos en donde se ve a don Roberto al interior de su domicilio, el cual se encuentra completamente vacío, ya que tuvo que vender sus muebles y electrodomésticos para poder sobrevivir.

Desde hace 6 años, el hombre no cuenta con un trabajo fijo y se gastó sus ahorros, unos $26,000, en casi 10 años.

Luego de que su historia se volviera viral, mucha gente se volcó para ayudar a Roberto. Le han dejado mascarillas en su buzón, le han llevado ropa de invierno pues la usa dentro de su casa para ahorrarse la calefacción, y algunos otros le han prestado electrodomésticos.

También hay quien lo ha orientado para que pueda pedirle ayuda económica al gobierno.

“Si es que yo lo que necesito es trabajar. No soy persona de pedir, aunque agradezco cualquier ayuda de todo corazón. Principalmente para pagar la deuda de la luz, que aun debo el recibo de 252 euros”, dijo Roberto.

“Sé que un empleo me garantizaría la estabilidad que necesito, pero llevo tanto tiempo buscando que ya he perdido la esperanza. La edad no me ayuda, 58 años, pero me han rechazado más por mi apariencia física. Soy grande, mido 1,85 metros y peso 110 kilos, me han dicho muchas veces que no doy el perfil físico para trabajar, aunque fuera dentro de una oficina de atención al público. Llevar zapatos rotos tampoco ayuda”, agregó.

Roberto ha trabajado como administrativo y como profesor de español para migrantes.

“Aprendo rápido, soy muy dispuesto y currante”, dijo en una entrevista.