Los cómplices de la insurrección

Nada confirma la existencia de dos sistemas de justicia penal en este país como el hecho que la gente blanca no teme la policía aún cuando cometen insurrección

Manifestantes pro Trump se tomaron el Capitolio el pasado 6 de enero.
Manifestantes pro Trump se tomaron el Capitolio el pasado 6 de enero.
Foto: Spencer Platt / Getty Images

El presidente rogó por una insurrección y ellos cumplieron, atacando el capitolio.

El presidente justificó la insurrección con su cuento mentiroso de una elección robada y ellos cumplieron, ni hablar.

Senadores como Ted Cruz de Texas y congresistas como Díaz-Balart y Giménez de Florida y García de California repitieron la mentira para animar la multitud rabiosa. Ellos cumplieron, y les dio miedo.

Cuatro seres humanos murieron. Líderes que apoyaron este presidente peligroso por cuatro años se preguntaron ¿cómo puede ser? como si este motín de traidores no se esperaba.

Los traidores cumplieron con los deseos de su líder y sus alcahuetes. Pero no lo iban a cumplir sin la cooperación de la policía. Nada comprueba la realidad de una fuerza policial tan racista como imágenes en vivo mostrando como tratan a la raza blanca cuando ellos rompen la ley a la luz del día. Nada confirma la existencia de dos sistemas de justicia penal en este país como el hecho que la gente blanca no teme la policía aún cuando cometen insurrección. Abiertamente.

Las fuerzas de la policía tenían 5,000 miembros de la guardia nacional en el capitolio en preparación de las protestas pacíficas de Black Lives Matter unos meses atrás. Para la insurrección Trumpista llamaron a solo 350 en preparación. De los miles que atacaron el capitolio durante la insurrección solo hubo 13 arrestos inmediatos. Salieron del capitolio con sonrisas, chocándose las palmas, tomando selfies en sus cámaras, sin consecuencias como Pedro por su casa.

Y la policía lo permitió.

Con cada foto de este privilegio arrogante solo pude pensar en los cientos de miles de afroamericanos y latinos atacado por la mano fuerte de la ley por solo manifestarse en contra del abuso racial – y eso fue solo en el año 2020. Disparos, macanazos, ataques con gases lacrimógenas, encierro tras barreras, cateo, humillación – todo esto te espera si te atreves a protestar el abuso del estado.

Nada de eso llegó para darle la bienvenida durante la insurrección en el capitolio. De ahí viene la demanda en el país para desviar fondos de la fuerza policial. De ahí viene el reconocimiento que la fuerza del estado sirve solo para mantener la jerarquía racial en el país. La jerarquía que es la fundación de la supremacía blanca. El presidente seguramente lo sabe y se lo goza. La multitud que lo sigue lo sabe y lo exhibe. Sus alcahuetes se aprovechan, pero se hacen de ciegos.

Leí un mensaje en los medios sociales que me llamo la atención: “No pedimos que dispares contra ellos como disparas contra nosotros. Pedimos que no dispares contra nosotros como no disparate contra ellos”.

– Juan Cartagena es el presidente y consejero general de LatinoJustice