EL FMI es optimista para 2021 pero avisa de que siguen las incertidumbres

Las métricas de la salud permiten ver una mejora basada sobre todo en la vacunación

Gita Gopinath, economista jefa del FMI en una foto de archivo./Archivo
Gita Gopinath, economista jefa del FMI en una foto de archivo./Archivo
Foto: EFE/EPA/SHAWN THEW

El primer mes de invierno está siendo duro en términos de la salud y la economía, pero los economistas del FMI han puesto la vista al frente y ven con más claridad el final del túnel.

Las perspectivas de crecimiento para el año 2021 se calculan robustas, un crecimiento global del 5.5%–un 0.3% más que lo estimado anteriormente–, pero para que sea así se cuenta con que para verano haya un amplio acceso a la vacuna en los países de economías avanzadas y algunas emergentes.

En su informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO en sus siglas inglés) el organismo internacional marca una profunda diferencia con 2020 un año que se cierra con una contracción global del 3.5%, según las últimas estimaciones. Solo China pudo tener una economía en crecimiento el año pasado (+2.3%) mientras que EE UU podría cerrar con un -3.4%, la Unión Europea un -7.2% y Latinoamérica/ Caribe y México con contracciones del 7.4% y 8.5% respectivamente.

El FMI explica que el colapso del año pasado ha sido más duro para mujeres, jóvenes, personas de bajos ingresos y los que tienen trabajos informales además de los que tienen un contacto social intenso.

El año actual se espera un crecimiento en EE UU de 5.1% y de algo más del 4% tanto en México como en la UE y nos solo se acredita el avance de la vacuna o la contención de los nuevos brotes sino que se cuenta con los efectos de políticas de estímulo fiscal como la recién aprobada — a finales de diciembre– en EE UU. Aunque el costo para los gobiernos es alto y pesa en la deuda y el déficit, se espera que el mayor crecimiento permita una mejora de la recaudación por impuestos y parte del desfase entre ingresos y gastos se reduzca.

El FMI hace un llamamiento a los países a resolver las desigualdades económicas y explica que se tiene que hacer inversión en la formación y los nuevos entrenamientos para empleados para ayudar a quienes estén desplazados. En el caso de los gobiernos se hace énfasis en la necesidad de asistencia ya sea a través de transferencias condicionales o pagos médicos a familias de bajos ingresos o expandiendo las redes sociales ampliando los criterios para cobrar el seguro de desempleo o las licencias pagadas por enfermedad.

El objetivo no es solo acabar con la crisis sino hacerlo de una manera que no amplíe las actuales desigualdades.