$149 cuestan test caseros COVID-19 en calles de Nueva York; la FDA los aprueba con condiciones

Funcionan con una muestra de saliva; el resultado es enviado en 48 horas por correo electrónico o mensaje de texto

$149 cuestan test caseros COVID-19 en calles de Nueva York; la FDA los aprueba con condiciones
Un laboratorio analiza y responde
Foto: PASCAL GUYOT / Getty Images

Cerca de íconos de NYC como el famoso almacén Macy’s, Madison Square Garden y Penn Station, desde enero un local en 225 W.34th St ha albergado dos de las nuevas máquinas expendedoras de la compañía de salud “Wellness 4 Humanity” que venden pruebas de COVID-19 para ser realizadas en casa.

¿Cómo funciona el proceso? Por $149 dólares -a pagar con tarjetas de crédito o débito- se puede comprar una prueba de PCR de saliva, usarla donde y cuando quiera, y enviarla por correo a uno de los laboratorios asociados de la compañía a través de FedEx con una etiqueta preimpresa, para luego obtener el resultado a través de mensaje de texto o correo electrónico en 48 horas.

“Quería conseguir algo rápido que fuera confiable”, comentó Lauren Folland, de 24 años, residente de Jamaica (Queens), quien se sometió a una prueba de la máquina expendedora el lunes después de volar a casa desde un funeral en Fresno, California.

“Los investigadores del Centro Oncológico Memorial Sloan Kettering encontraron que, en la detección de COVID-19, una muestra de saliva recolectada por ellos mismos es tan precisa como un hisopo nasal administrado por un trabajador de la salud”, destacó New York Post.

Si bien no está aprobada por la FDA, la prueba se encuentra entre una serie de kits de recolección casera de saliva y nasales disponibles bajo la autorización de uso de emergencia (EUA), lo que significa que la FDA los permite “cuando se cumplen ciertos criterios legales, incluido que no hays suficientes, alternativas aprobadas y disponibles”.

Los expertos dicen que los kits de bricolaje pueden ayudar a frenar la propagación del virus al minimizar la exposición de los trabajadores de la salud y otras personas potencialmente infectadas, y al reducir los tiempos de respuesta.

“El uso de la saliva recolectada por cada quien tiene el potencial de minimizar la exposición de los trabajadores de la salud y disminuir la necesidad de dispositivos de recolección especializados, como hisopos y medios de transporte viral”, recomendó en diciembre la experta Esther Babady, directora del Servicio de Microbiología Clínica del Memorial Sloan Kettering.

Estas dos máquinas expendedoras en Manhattan están sujetas al horario del edificio, abierto de 8 a.m. a 6 p.m.

“Wellness 4 Humanity” tiene como objetivo colocar máquinas en otras ciudades importantes, como Los Ángeles, San Francisco, Boston y Dallas. El Aeropuerto Internacional de Oakland ya las tiene, y algunas universidades también han instalado recientemente máquinas expendedoras de prueba caseras de COVID, incluida la Universidad de California en San Diego.

En Nueva York, los costos y tiempos de espera de las pruebas de coronavirus se han reducido considerablemente, en laboratorios y algunas farmacias.