¿Podrán repararse años de criminalización a las minorías en Nueva York por el consumo de marihuana?

La Legislatura Estatal votará este martes la controvertida ley que permitirá, entre otras cosas, borrar el récord criminales a miles de personas de las comunidades más pobres

Informe del Contralor muestra que actuaciones policiales en barrios pobres por tenencia de 'cannabis' es ocho veces mayor
Informe del Contralor muestra que actuaciones policiales en barrios pobres por tenencia de 'cannabis' es ocho veces mayor
Foto: Archivo / El Diario NY

Todo indica que nada se opondrá a que este martes, ambas cámaras de la Legislatura Estatal realicen la votación para aprobar una de las legislaciones más controversiales en la historia de Nueva York: la legalización de la marihuana para uso recreacional de los mayores de 21 años. A primera vista, existe el consenso de muchas coaliciones que esta ley tal como está en el papel, está poniendo un clavo en el ataúd de décadas de criminalización a las comunidades más pobres afroamericanas e hispanas.

En palabras de Melissa Moore, miembro de la coalición Acceso a la Marihuana a través del Comercio Regulado (Start Smart NY) esta reforma que es casi una realidad, tiene una poderosa ventaja: aborda de manera integral los daños de la criminalización a las minorías y crea un “modelo nacional” de inversión en las comunidades más castigadas por delitos asociados por la tenencia de esta hierba.

“A través del trabajo incansable de personas afectadas por la prohibición, defensores y legisladores, como la líder de la mayoría de la Asamblea Crystal Peoples-Stokes y la senadora Liz Krueger, Nueva York está a solo horas de marcar el comienzo de una nueva era de la justicia equitativa”, reaccionó Moore.

Las coaliciones que impulsaron por décadas esta reforma legislativa, tenían a la mano como principal bandera una tendencia muy clara, sobre cómo los efectivos policiales han abordado a las comunidades más pobres por posesión de marihuana.

Ocho veces más detenidos

En cuando al caso específico de la Gran Manzana, de acuerdo con un informe presentado por el contralor municipal Scott Stringer, entre 2010 y 2017, el 51.3% de los arrestos relacionados con la marihuana fueron de negros y el 35.2% eran latinos.

Esto significa que hubo ocho veces más arrestos de personas negras e hispanas que de personas blancas por aplicaciones asociadas a la ley del cannabis. El contraste es claro: 86.5% frente a 10.5% por ciento.

Los datos del mismo informe exponen que la suma de la raza y el vecindario en donde alguien resida, es una mezcla que ha determinado la probabilidad de que lo arresten por marihuana en la ciudad de Nueva York.

Las estadísticas del Contralor especifican que de 10 vecindarios en la Gran Manzana con las mayores poblaciones de negros y latinos, representaron más de un tercio (35.1%) de todos los arrestos. Y los 10 barrios con las poblaciones negras y latinas más pequeñas apenas el 6.9%.

La mitad de estos barrios están ubicados en partes de El Bronx, en donde como muchos residentes comentan el humo de quienes consumen la hierba es “más espeso”.

Allí, en la Avenida Jerome, en frente de una cancha deportiva de la calle 193, una tarde del verano de 2018, el joven de origen dominicano Vicente Peguero, de 28 años, recibió todo el peso de la justicia cuando fue sacado del interior de un vehículo por funcionarios del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD), porque estaba fumando ‘cannabis’.

“Estaba con tres amigos y nos pidieron que bajáramos la ventana. Cuando sintieron el olor de la hierba nos obligaron a salir. Teníamos solo un cigarrito de ‘pot’ que estábamos compartiendo. Desde ese momento nos hundieron a los tres en una serie de procedimientos criminales. Que hasta el sol de hoy estamos pagando. Por más que uno quiera trabajar honestamente, esta mancha te condena”, comentó Peguero, apenas un testimonio entre miles de cómo la penalización por el uso de la hierba ha truncado muchos destinos.

El activista Anthony Posada razona que la nueva ley que verá luz en NY tiene “buenas previsiones”. (Foto: Archivo-El Diario)

Reparación de daños

La nueva ley que en cuestión de horas estará vigente, podría ser una bocanada de aire fresco en la vida de miles de personas, como Vicente, que tienen un récord criminal por delitos asociados con la posesión de menos de tres onzas de cannabis, ya que el paquete normativo establece una cancelación automática de este tipo específico de antecedente.

A partir de la aprobación de esta legislación en Albany, cada ciudad y cada condado, puede aprobar leyes más restrictivas, teniendo siempre como telón de fondo que el ‘cannabis’ sea tratado como una sustancia lícita en los mayores de 21 años.

A juicio de Antony Posada, de la unidad de justicia comunitaria en ‘The Legal Aid Society’, este esquema de eliminación automática de antecedentes criminales, en adición al hecho de que el olor a marihuana ya no será una justificación legal para hacer requisas policiales, permitirá “reparar años de criminalización injusta”.

“Esto es algo que muchas comunidades castigadas desproporcionadamente querían ver. Pensamos que Nueva York está dando un paso adelante, en comparación con otras legislaciones aprobadas en el país. Porque además los impuestos derivados de estas operaciones, que serán reguladas, se reinvertirán en los propios vecindarios que fueron blanco por años de discriminación”, apuntó el activista.

Fuentes de NYPD negaron a El Diario que exista un “enfoque de abordaje racista o clasista” en algún delito por parte de esta institución.

“De hecho todo apunta a que históricamente hay un descenso sostenido de detenciones por delitos menores en los últimos cinco años”, sostuvo el informante.

Impuestos a las comunidades

La legislación es muy específica en considerar cuál será el destino de los ingresos fiscales de producto del comercio formal del cannabis a adultos en Nueva York.

Todos estos impuestos se depositarían en un fondo del cannabis del estado de Nueva York, que deberá cubrir los costos para administrar el programa e implementar la ley.

El financiamiento restante se dividiría de tres maneras: 40% a la educación, 40% en un fondo de reinversión en las comunidades más afectadas por la criminalización por tenencia de la droga y 20% en programas de tratamiento y prevención en el uso de drogas.

Luego de darse luz verde en la Asamblea y el Senado estatal, ambas cámaras de mayoría demócrata, la firma aprobatoria de esta legislación por parte del gobernador Andrew Cuomo no luce como un problema.

“Se trata de crear un nuevo mercado perfectamente regulado que proporcionará empleos y beneficiará a la economía, además es un acto de justicia para las comunidades marginadas durante mucho tiempo. También garantiza que aquellos que han sido penalizados injustamente en el pasado, ahora obtengan una oportunidad de rehacer su vida. Espero que esta legislación se convierta pronto en ley “, razonó el mandatario estatal.

50% de licencias para las minorías

Uno de los puntos que más trancaba la aprobación de esta ley en Nueva York, era justamente la experiencia de otros estados en donde grandes capitales y empresarios resultaron ser los únicos beneficiarios de la venta de la hierba cuando pasó a ser un producto legal.

En Nueva York,  el acuerdo de la mayoría de los legisladores demócratas, crea una estructura de licencias de dos niveles que permitiría una amplia gama de productores y categorías de tiendas minoristas.

La legislación a punto de salir del horno, especifica un programa de equidad social y económica que facilitaría participar en el nuevo negocio a comunidades afectadas de manera desproporcionada por la aplicación de la ley del cannabis. Eso implica, la creación del 50% de licencias para minorías o mujeres, agricultores en dificultades y veteranos discapacitados. El plan es alentar la participación en la industria.

“Esto será un desastre”

En las calles hay opiniones encontradas. La mexicana Luisa Zea, de 65 años y residente de Harlem, forma parte del coro de neoyorquinos que ve con preocupación que la legalización esté “facilitando que los jóvenes tengan más acceso a las drogas”.

“Yo no sé si la gente sabe la gravedad del asunto de las drogas aquí en Nueva York. En cada esquina de Harlem, hay gente tirada en las calles fumando desde temprano. Ahora, todo será más fácil para que hasta los niños entren a ese mundo. Los demócratas quieren legalizar todo, el aborto, las drogas, la prostitución. Esto será un desastre”, comentó la abuela poblana de dos adolescentes.

La reacción de Luisa resume de algún modo la teoría de los grupos organizados que se oponen a este paso legislativo, al igual de quienes consideran que significará un incremento en los accidentes en carretera porque el uso de la hierba afecta “el juicio, el tiempo de reacción y el estado de alerta en general”.

En números: Más pobreza, más detenciones 

  • 93% de las detenciones por posesión de marihuana en la ciudad de Nueva York en 2020 involucró a personas de comunidades hispanas o afroamericanas, de acuerdo con las estadísticas de ‘The Legal Aids Society’
  • 10 de los vecindarios de la ciudad de Nueva York con las tasas más altas de arrestos y procesos abiertos por tenencia ilegal de marihuana, tres están en Brooklyn, tres en Manhattan y cuatro en el Bronx.
  • 50%  de los vecindarios de El Bronx se encuentran en el grupo de localidades con más elevado promedio de detenciones.
  • 13 veces más alta ha sido la tasa de arrestos relacionados con la marihuana en El Barrio (East Harlem) en comparación con cualquier otro vecindarios de Manhattan.
  • 10 vecindarios con la tasas más altas de detenciones vinculados con el cannabis tienen una tasa promedio de pobreza del 32.5%, más del doble de la tasa de los 10 vecindarios con las tasas más de bajas de arrestos.
  • 7 de los diez barrios de menores ingresos en la ciudad de Nueva York también se encuentran en el grupo de los promedios más elevados de arrestos relaciones con la hierba.
  • 1 de cada siete arrestos por delitos menores realizados en la Gran Manzana, durante el año 2010, fueron por cargos por posesión de marihuana en pequeñas dosis,  dice el informe del Contralor.