¿Por qué el exceso de azúcar daña tanto la salud hepática?

Un excesivo consumo de azúcar deteriora la salud física y mental en todo nivel. Recientemente diversos estudios han comprobado que los picos regulares de glucosa en sangre e insulina, provocan inflamación y son causa directa del hígado graso no alcohólico

Un excesivo consumo de azúcares procesados incrementa el riesgo de padecer enfermedades crónicas y degenerativas.
Un excesivo consumo de azúcares procesados incrementa el riesgo de padecer enfermedades crónicas y degenerativas.
Foto: Shutterstock

En los últimos meses mucho se ha dicho acerca de los devastadores efectos que trae consigo el consumo excesivo de azúcar. Lo cierto es que el excesivo consumo de azúcar se ha vuelto mucho más evidente y preocupante con el estilo de vida de la sociedad moderna. De hecho según información revelada por Harvard Health, hasta principios de la década de 1900, el estadounidense promedio consumía alrededor de 15 gramos de fructosa por día, dicha ingesta no era tan alarmante ya que se obtenía principalmente a través del consumo de frutas y verduras. Sin embargo actualmente el número se ha disparado y se estima que la persona promedio consume alrededor de 55 gramos de fructosa al día, sin embargo el problema no solo es el aumento en el consumo promedio diario ¡Es el tipo de azúcar! La cual proviene de alimentos altamente procesados. Una reciente investigación comprueba los devastadores efectos que trae consigo el excesivo consumo de azúcares agregados en la función hepática. 

Se cuenta con datos de salud pública en los que se confirma que los estadounidenses comen y beben demasiados azúcares agregados, al grado que en algunos casos llegan a formar parte del 60% de las calorías totales por día. Las consecuencias de salud de este tipo de costumbres son devastadoras, ya que pueden provocar problemas de salud fuertes como aumento de peso y obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, padecimientos hepáticos y renales. 

Con base en lo anterior se sabe que para vivir una vida más sana y prolongada, es necesario tomar medidas contundentes. Y las principales son seguir una alimentación equilibrada basada en productos de origen natural, dar prioridad a las dietas basadas en plantas, controlar los niveles de estrés y realizar actividad física. Como parte fundamental del control una de las medidas más contundentes es evitar el consumo de alimentos calóricos, altamente procesados y ricos en azúcares. 

¿Qué son los azúcares añadidos? Los azúcares agregados son azúcares y jarabes que se agregan a los alimentos o bebidas cuando se procesan o preparan. Cabe mencionar que este tipo de azúcares son muy diferentes a los azúcares naturales, como los de la fruta o la leche que no son azúcares añadidos. Vale la pena saber que los azúcares agregados reciben muchos nombres diferentes y de esa forma van “escondidos” en numerosos productos de consumo cotidiano. Algunos de los “más populares” que se suelen incluir en las etiquetas de los ingredientes de muchos alimentos son: azúcar morena, edulcorante de maíz, jarabe de maíz, dextrosa, fructosa, glucosa, jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, miel, lactosa, jarabe de malta, maltosa, melaza, azúcar sin refinar y sacarosa.

Lo cierto es que actualmente muchas personas luchan por eliminar el consumo de azúcares en la dieta, finalmente es una de las conductas alimenticias más adictivas y por consecuencia más difíciles de erradicar. Ya sea a través de una alta ingesta de refrescos, postres o golosinas, los azúcares refinados son una letal adición dietética de graves consecuencias. Además de provocar picos de glucosa en sangre, que pueden provocar hambre y antojos, se sabe que el azúcar está relacionada con la obesidad, afectaciones cardíacas, alteraciones en el estado de ánimo y daños en los dientes. 

Sin embargo, hay un efecto secundario importante de comer azúcar que incluso las personas con un gran antojo por lo dulce probablemente no conocen: el consumo de azúcar es un fuerte precedente de enfermedad hepática. De tal modo que el azúcar se asocia con daños permanentes en el funcionamiento los órganos y sistemas más importantes, como es el caso concreto del hígado. Cuando comemos azúcar, se absorbe rápidamente en el torrente sanguíneo y provoca un aumento de la glucosa en sangre. Este rápido aumento de la glucosa en sangre hace que el páncreas libere insulina. Los picos regulares de glucosa en sangre e insulina, debido al consumo excesivo de azúcar, provocan inflamación e hígado graso no alcohólico. 

El hígado es el órgano más grande dentro del cuerpo. Se relaciona con funciones fundamentales: ayuda a digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar las toxinas. Una de las afecciones más comunes relacionadas con el hígado, es la enfermedad del hígado graso. Este padecimiento cada vez es más común y se caracteriza por la excesiva acumulación de grasa en el hígado. Se cuenta con datos en los que se avala que el hígado graso no alcohólico, es una condición que afecta a cerca del 25% de la población en el mundo. De hecho es el trastorno hepático crónico más común en los Estados Unidos. 

Así lo comprueba un reciente estudio publicado en Journal of Hepatology. En dicho trabajo de investigación se relaciona directamente al consumo excesivo de azúcar, de alimentos procesados y de bebidas endulzadas, como un contundente antecedente y causante de la enfermedad del hígado graso no alcohólico. La buena noticia de todo esto es que tener conocimiento de la implicación de un alto consumo de alimentos azucarados en la dieta, es la principal medida de prevención. Por fortuna, reducir la cantidad de azúcar en la dieta puede reducir significativamente el daño causado por la enfermedad del hígado graso no alcohólico. También se cuenta con otra referencia, un estudio del año 2019 publicado en JAMA. El cual se basó en analizar las conductas alimenticias de niños de entre 11 y 16 años con enfermedad del hígado graso no alcohólico, la adopción de una dieta baja en azúcar por 8 semanas mejoró significativamente su condición.

Sin embargo, el desarrollo de la enfermedad del hígado graso no alcohólico no es el único efecto secundario grave que puede tener el consumo de azúcar en este órgano vital. Según un metanálisis de 2017 publicado en la revista Oncotarget, los niveles elevados de glucosa en sangre están relacionados de manera significativa con el desarrollo de cáncer de hígado, particularmente entre las personas con diabetes y prediabetes.

Todas estas referencias científicas son de gran ayuda para que seamos más conscientes y optemos por tomar medidas más contundentes en nuestro estilo de vida y hábitos alimenticios. Finalmente evitar el consumo excesivo del azúcar procesada, es uno de los mejores puntos de partida para mejorar la salud, calidad de vida y disminuir considerablemente el riesgo de contraer peligrosas enfermedades degenerativas.

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