Cómo afecta el hábito de comer bocadillos nocturnos el rendimiento laboral

Nuestros hábitos alimenticios no solo se relacionan con la salud general y el peso corporal, disminuyen o mejoran el rendimiento laboral. Consumir refrigerios nocturnos calóricos y poco saludables, afecta el desempeño laboral y mental

Cómo afecta el hábito de comer bocadillos nocturnos el rendimiento laboral
La mala costumbre de consumir refrigerios calóricos en la noche afecta el peso corporal, el buen descanso, la salud mental y emocional.
Foto: Shutterstock

No es ninguna novedad decir que el recurrente hábito de consumir refrigerios nocturnos, puede descarrilar cualquier objetivo de pérdida de peso. De hecho se ha comprobado que es una de las principales conductas relacionadas al aumento de peso y que más activan la ansiedad por comer. De hecho tenemos nuevas noticias; la costumbre recurrente de comer bocadillos por la noche no sólo acarrea problemas de peso corporal, puede afectar considerablemente la productividad laboral.

Así lo sugiere un estudio reciente publicado a principios de este año por Journal of Applied Psychology,  encontró que las personas que reportaron padecer el mal hábito de consumir refrigerios poco saludables particularmente a altas horas de la noche, tuvieron dificultades para trabajar en equipo al día siguiente. El estudio fue encabezado por investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y contó con la participación de 97 empleados de tiempo completo en los Estados Unidos. Los participantes respondieron a una serie de preguntas que fueron realizadas en diferentes horarios tres veces al día, por un lapso de 10 días consecutivos. Adicionalmente como parte fundamental de los resultados del estudio, respondieron preguntas sobre cómo se sentían física y emocionalmente antes de iniciar la jornada laboral y qué habían logrado al final del día. El punto clave: también antes de acostarse, los sujetos registraron lo que comieron y bebieron después del trabajo.

Con fines prácticos para el propósito de dicho estudio el término “alimentación poco saludable” se usó para describir momentos en los que los participantes sentían haberse excedido en comida o bebida, cuando consumieron demasiada comida chatarra en una ocasión particular o comieron demasiados refrigerios nocturnos ¿Qué encontraron los investigadores? Aquellos que tienen de manera constante conductas alimentarias poco saludables tenían más probabilidades de padecer problemas físicos y emocionales a la mañana siguiente. Cabe mencionar que entre las principales afectaciones que reportaron al día siguiente se incluyeron síntomas como dolor de cabeza, dolor de estómago y diarrea. También las señales relacionadas con la salud mental se hicieron presentes, los participantes que solían consumir refrigerios nocturnos reportaron sentirse culpables o incluso avergonzados de lo que había comido. Lo más relevante es que informaron cambios en su comportamiento en el trabajo, coincidieron en presentar menor inclinación por participar y ayudar a sus colegas haciendo algún esfuerzo adicional. También declararon sentirse cómodos al retirarse del trabajo, lo que significa que evitaron situaciones relacionadas con el trabajo a pesar de estar en el lugar de trabajo.

La conclusión más relevante del estudio: seguir una alimentación poco saludable tiene efectos casi inmediatos en el desempeño laboral y nuestra conducta.

Complementario a los hallazgos del estudio, los especialistas enfatizan en que como tal no existe un sinónimo establecido de dieta saludable o un plan de alimentación único para mejorar y potenciar el rendimiento laboral. Más bien diversos aspectos que engloban nuestro estilo de vida se unen para conducirnos a un óptimo estado de salud y bienestar. Finalmente todo influye: la calidad de los alimentos que consumimos, los horarios, la rutina de cada individuo, el nivel de actividad física e inclusive la profesión y posibles enfermedades existentes. Otro aspecto que no podemos olvidar es el papel que juega el estrés, el estudio comprobó que los sujetes que eran más capaces de lidiar con el estrés no sufrieron tantos efectos secundarios adversos por una alimentación poco saludable como aquellos que eran un poco más volátiles emocionalmente.

La buena noticia es que sí existen algunas recomendaciones contundentes sobre los hábitos alimenticios que es indispensable evitar en la noche. En general, aquellos participantes que consumieron en exceso comida o alcohol (o ambos) la noche antes del trabajo informaron cambios notables en su comportamiento en el trabajo al día siguiente. De manera específica el tipo de alimentos es determinante en los futuros efectos, por lo tanto un alto consumo de comidas ricas en azúcar, sodio, grasas saturadas como lo son la amplia gama de productos procesados y comidas rápidas ¡Son el principal enemigo! Además comer este tipo de alimentos se relaciona directamente con otras preocupantes complicaciones: posible aumento de peso, afecciones digestivas, mayor riesgo de desarrollar diabetes y trastornos de salud mental y relacionados con el sueño. 

Ahora ya lo sabes, esos incontrolables antojos por refrigerios nocturnos no solo deterioran tu salud, intervienen negativamente en el buen desempeño laboral y los niveles de energía al día siguiente, inclusive nos hacen más propensos a padecer nerviosismo, irritabilidad, apatía, fatiga crónica, ansiedad y depresión. Para las noches con mucha ansiedad por comer apuesta por consumir un poco de fruta fresca con yogurt griego, calmarás de manera saludable cualquier tentación. Recuerda estar saludables  es una decisión que tomamos todos los días. 

Te puede interesar: