Policías hispanas demandan a sus superiores: enviaron a una oficial para ser violada durante una operación encubierta

Liz Gomez, Marissa Sanchez y Felecia Mckinney, revelaron las atrocidades que vivieron. Una fue enviada a capturar a un criminal sexual y tuvo que permitir todo

Escándalo en la policía de Texas.
Escándalo en la policía de Texas.
Foto: Getty Images

Una oficial de la policía de Texas fue enviada como agente encubierta para ser “violada” por un agresor sexual, según una demanda múltiple presentada este lunes en una corte federal.

Liz Gomez, Marissa Sanchez, Felecia Mckinney y la activista Jacqueline Aluotto, presentaron una demanda federal en contra de sus superiores en el condado de Harris por acoso y asalto sexual, así como violación de la protección de género equitativa. El Alguacil Alan Rosen, el asistente Chris Gore y Shane Rigdon, son los imputados.

Las oficiales aseguran que fueron obligadas a usar vestidos entallados. Además la oficina de Rosen armó operaciones encubiertas de tráfico sexual, que sirvieron como pretexto para hacer fiestas con altas cantidades de alcohol y en el que hubo aproximaciones no consensuadas.

En otro momento, Gore lamió y tocó a las policías hispanas. Supuestamente, Mckinney fue enviada a un salón de masajes para ser violada por un criminal sexual antes de que pudiera indicar a sus colegas que lo arrestaran.

Gómez y Sánchez acusan a Gore de tocarlas y acostarse encima de ellas ellos mientras se excitaba durante las operaciones encubiertas.

La demanda de 40 páginas describe momentos terribles calificados como “el cordero sacrificado”, en relación a la oficial que fue enviada para ser agredida sexualmente.

En agosto de 2019, McKinney fue enviada encubierta al salón de masajes, con la indicación de no avisar a sus compañeros hasta ser agredida.

“Le ordenaron a McKinney hacer una cita en el establecimiento del criminal sexual”, se lee en la demanda. “Durante la cita ella fue penetrada y todo estaba planificado”.

“Fue obligada a dejar que eso sucediera por órdenes de sus superiores”, agrega la demanda, que indica, había suficiente evidencia para arrestar al sospechoso.

Después de la redada, McKinney fue ignorada por sus superiores y tuvo que ir ella misma a un examen médico de asalto sexual.

La demanda también señala que la oficina de Rosen planeó una fiesta falsa de solteros en la que las oficiales fueron designadas para arrestar a traficantes sexuales, sin embargo en esas fiestas se consumió gran cantidad de alcohol y los superiores de las policías las besaron y las obligaron a hacerles bailes.

Las policías hispanas no tenían entrenamiento en operaciones encubiertas.

“Las jóvenes oficiales fueron escogidas para operaciones encubiertas por su trabajo, pero fueron fueron molestadas y traumatizadas por sus superiores masculinos ebrios para su propia satisfacción sexual”, especifica la denuncia.

El abogado Cordt Akers aseguró que se trata de una de las transgresiones de violencia sexual más indignantes que haya visto.

Liz Gomez, quien encabezó la demanda, dijo que Gore la designó personalmente para las operaciones encubiertas a pesar de su falta de experiencia.

La hispana aseguró que continuamente fue objeto de acoso sexual, toqueteo no consensuado, besos, acercamientos y ridiculización sexual.

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