Diabetes: cómo influye la insulina en el aumento de peso

El aumento de peso es un efecto secundario común en las personas que usan insulina, una hormona que regula la absorción de azúcar (glucosa) de las células. Si bien puede ser frustrante, ya que una medida importante en el tratamiento de la diabetes es el control de peso, la alimentación y el estilo de vida facilitan el camino

Seguir un plan de alimentación con el apoyo de un nutricionista es indispensable para un buen control de la diabetes y peso corporal.
Seguir un plan de alimentación con el apoyo de un nutricionista es indispensable para un buen control de la diabetes y peso corporal.
Foto: Shutterstock

El aumento de peso es un efecto secundario normal de la administración de insulina y uno de los temas que más preocupa a la población diabética. Lo cierto es que la insulina juega un papel muy importante en el control de la diabetes, es la sustancia responsable de administrar el azúcar del cuerpo al ayudar a las células a absorber la glucosa (azúcar). Sin insulina, las células no pueden utilizar el azúcar para obtener energía. Después el cuerpo elimina la glucosa extra del torrente sanguíneo a través de la orina o la mantiene en la sangre, lo que suele provocará niveles altos de azúcar en sangre. Aunque en los inicios de la enfermedad muchas personas suelen experimentar pérdida de peso, sobre todo antes de comenzar la terapia con insulina. y de hecho es considerado uno de los síntomas en la detección de la enfermedad. La razón se asocia la pérdida de azúcar en la orina lleva consigo agua, por lo que gran parte de la temprana pérdida de peso se debe a la pérdida de agua.

Sin embargo una de las principales consecuencias de la diabetes no controlada, es el incremento en el apetito  y por obvias razones suele derivarse en un mayor consumo de alimentos. Con base en ello muchas personas se muestran preocupadas por el aumento de peso, lo primero que debemos saber es que la glucosa en el cuerpo se absorbe y se almacena. Esto provoca un aumento de peso, sobre todo cuando la ingesta calórica es mayor de la necesaria por día.

Según los expertos es importante no reducir la medida de insulina, inclusive en los casos que se presente aumento de peso. Si bien es cierto que se ha demostrado cierta pérdida de peso al dejar de recibir la insulina, es un factor de riesgo que suele asociarse con complicaciones futuras. Finalmente cuando se regrese al tratamiento es posible que en algunos casos se vuelva a dar aumento de peso, esto provoca un patrón de pérdida de peso poco saludable ¡Nada recomendable! Y a largo plazo puede derivarse en enfermedades cardíacas o daño renal. La insulina es la mejor manera de reducir su glucosa en sangre y controlar la diabetes. 

Sin embargo en complemento con la adecuada supervisión médica y con una pauta alimenticia personalizada, es muy posible controlar el peso mientras se sigue un tratamiento con insulina. Lo cual en algunas personas puede significar cambios en sus hábitos alimenticios y una mayor actividad física, costumbres que solo traerán beneficios a la salud general, estado de ánimo, rendimiento físico y mental. Con base en ello nos dimos a la tarea de recopilar algunas de las herramientas más recomendadas para facilitar el camino.

1. Plan de alimentación personalizado

Uno de los aspectos más importantes para asegurar una alimentación de calidad y basada en la ingesta de calorías adecuadas, es contar con el apoyo de un nutricionista. Finalmente padecer una enfermedad degenerativa como la diabetes se relaciona directamente con el efecto de los alimentos en el organismo y de manera natural será necesario realizar cambios dietéticos. Por lo tanto un plan de alimentación individualizado es crucial para el éxito, porque los hábitos alimenticios y las necesidades dietéticas de cada persona son diferentes. Normalmente un plan para personas con diabetes se basa en integrar el tipo de alimentos que las personas consumen habitualmente, el tamaño de las porciones y los horarios. Son aspectos que marcarán una significativa diferencia en el día a día.

2. Control de la ingesta calórica

La mayoría de las personas con diabetes están familiarizadas con el manejo de los carbohidratos, sin embargo el conteo de calorías es diferente. Y de hecho es un aspecto fundamental en el control, que  también implica vigilar la ingesta de proteínas, grasas y alcohol. Todas estas cuestiones dietéticas son aspectos a considerar con el apoyo de un nutricionista, que además a través de un buen manejo en el consumo de calorías beneficiará también la pérdida de peso ¿El secreto? Quemar más calorías de las que se consumen y apostar por integrar alimentos integrales y de calidad en la dieta. También es muy importante establecer horarios, considerar colaciones y evitar a toda costa saltarse comidas. Es un pésimo hábito que tiene un efecto secundario mayor que perder peso: puede causar niveles bajos de azúcar en sangre e incluso aumento de peso. Recuerda que el cuerpo usa la energía de manera menos eficiente cuando nos saltamos las comidas, con el objetivo de ahorrar calorías.

3. Vigila las porciones

Comer en exceso nunca será bueno ni para la salud, ni el peso corporal y mucho menos si padeces diabetes. La regla es muy sencilla: el control de las porciones puede ayudar a controlar mucho más definidamente la  ingesta de calorías. Es importante presentar especial atención al conteo de los carbohidratos y considerar usar el método “del plato” es una gran alternativa para controlar las porciones de cada grupo de nutrientes y evitar excederse. Estos son los conceptos básicos del método del plato para el control de las porciones:

– Visualiza una línea en el centro del plato. Agrega una segunda línea en una de las mitades, de tal modo que deberás tener tres secciones.

– Siempre coloca las verduras sin almidón en la sección más grande del plato. No es ningún secreto decir que las verduras son el mejor amigo de la diabetes, no solo agregan volumen y tamaño en las comidas, son bajas en calorías y muy nutritivas. Además, tienen un alto contenido de fibra, lo que es bueno para el azúcar en sangre y el peso.

– Los granos y los almidones deberán estar en una de las secciones más pequeñas, siguiendo las pautas de conteo de carbohidratos.

– Coloca a las proteínas magras en la otra sección pequeña del plato.

– Agrega una porción de fruta o un producto lácteo bajo en grasa según lo permita el plan personalizado de comidas. También puedes complementar con grasas saludables pero limita las cantidades, ya que pueden agregar muchas calorías en una pequeña cantidad.

– Complementa con una bebida sin calorías, como agua, café o té sin azúcar.

Teniendo en cuenta que en Estados Unidos es costumbre aumentar el tamaño de las porciones de alimentos y de hecho se cuenta con investigaciones que confirman que una de las principales causas de un mayor consumo de calorías en la dieta estadounidense es que las marcas y restaurantes ofrecen porciones más grandes. Vale la pena decir no a los excesos, las porciones son cruciales en el buen control de la diabetes y en la salud.

Por último y no menos importante es indispensable seguir una alimentación natural y libre de procesados. Apuesta por el consumo de verduras, frutas, cereales integrales, yogurt y nueces. Evita el alcohol, las comidas rápidas, los alimentos ricos en almidón, las bebidas azucaradas, las carnes rojas procesadas, las grasas saturadas y los azúcares refinados. Recuerda somos lo que comemos y los alimentos sí pueden ser nuestra mejor medicina. 

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