Editorial: Fracaso republicano en California

Los republicanos esperaban repetir el inusual éxito que tuvieron en 2003 cuando lograron destituir al gobernador Gray Davis

Gobernador Gavin Newsom.
Gobernador Gavin Newsom.
Foto: Justin Sullivan / Getty Images

El fracaso republicano para quitar al gobernador de California, Gavin Newsom, refleja la estrategia partidaria basada en no aceptar derrotas y el dañino impacto que tiene el ex presidente Donald Trump a la hora de las elecciones.

La derrota de la elección para revocar el mandato de Newsom por una diferencia de 28 puntos frente a una larga lista de aspirantes en donde el locutor de radio Larry Elder se alzó con casi la mayoría del voto en contra del gobernador. 

No es sorpresa que en California gane un demócrata. Lo que llama la atención es el fervor de los opositores al gobernador a remover al gobernador un año antes de que termine su periodo a un costo de cerca de 276 millones de dólares. Fue un derroche de dinero avalado por quienes dicen defender el dinero de los contribuyentes.

Los republicanos esperaban repetir el inusual éxito que tuvieron en 2003 cuando lograron destituir al gobernador Gray Davis y elegir al actor Arnold Schwarzenegger. Ahora Elder quiso aprovechar la ocasión para treparse al tren que empezaron otros políticos republicanos más moderados. Los tiempos cambiaron en el Partido Republicano.

Trump se apoderó de la elección de California como del resto del país. Elder es un extremista que, por ejemplo, simpatiza con Stephen Miller, el autor de la política antiinmigrante de Trump. Esta solo una muestra. El locutor radial hasta especulo que hay trampas electorales en su contra como el ex mandatario.

La queja de los derrotados es que la campaña se centró en Trump y en Elder en vez de la gestión de Newsom. Ellos son los responsables de colocar a semejante candidato.

En la actualidad hay movimientos para destituir a los gobernadores demócratas de Colorado, New Jersey y Oregon. En un caso se acusa al jefe ejecutivo de promover leyes “izquierdistas” y otro de dar licencia a los indocumentados. En ninguno de ellos, como en California, se argumenta con pruebas la falta de aptitud, incompetencia, negligencia en el cumplimiento del deber o corrupción, condiciones que se requieren en ocho estados para revocar el mandato de un gobernador.

La elección de revocación se convirtió en el recurso de los malos perdedores. Los derrotados la utilizan contra los gobernadores que cumplen sus promesas con quienes los votaron.

En vez de ser un recurso que protege al votante contra una posible corrupción del funcionario electo, es un instrumento para anular el impacto popular y entorpecer la gestión del ganador.

En una democracia se vota por un candidato y se lo remueve en todo caso  cuando va la reelección. Es una amenaza a los principios del sistema electoral la intolerancia republicana que detras de la revocación alimenta a el surgimiento de candidatos trumpistas como Elde.