Inmigrante ejemplar se dejó seducir por el narco y lavó millones de dólares hasta que la DEA se enteró

Un migrante mexicano con residencia en Los Ángeles, California, que logró ganarse el respeto de quienes lo conocían por su intachable conducta, cayó en las garras del narco y lavó $ 914,641

Inmigrante mexicano pasó de ser un hombre ejemplar a lavar dinero del narco.
Inmigrante mexicano pasó de ser un hombre ejemplar a lavar dinero del narco.
Foto: Ian Waldie / Getty Images

Desde el momento en que Óscar Sánchez quedó huérfano de padre se dedicó a trabajar para ayudar a su madre a salir adelante, así como para costear los estudios de sus hermanos. Más tarde migró a Los Ángeles, California, para darle una mejor vida a su familia.

Una vez en suelo americano, Sánchez se dedicó a trabajar y logró consolidar un negocio que le dejaba el suficiente dinero para mantener bien a su familia, además de poder cuidar a su madre quien desde hace algunos años fue diagnosticada con Parkinson, demencia y diabetes.

Su vida era “perfecta” hasta que el narco se le acercó y le propuso trabajar para ellos, la oferta era inicial fue 1 % de comisión por cada transacción de lavado de dinero que realizaría a través de su legítima empresa, según información de Univision.

Fue en 2017 que Óscar Sánchez aceptó trabajar para ellos sin contarle nada a nadie, pues en el fondo sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien. Sus reuniones se daban en su negocio, así como en diferentes puntos de California donde recibía el porcentaje pactado.

Dos años más tarde, 2019, el mexicano recibió $ 914,641 de una organización criminal, de la que se desconoce su nombre hasta el momento.

Según el memorando de sentencia que fue revelado por el mismo medio, Óscar Sánchez recibió tanto dinero por la venta de narcóticos en EE.UU. que lo intentó usar para pagar a empresas con sede en su ciudad de residencia.

Si bien la familia del señalado no se enteró de sus negocios sucios, quien sí lo hizo fue la Administración para el Control de Drogas (DEA) quien interfirió una de sus llamadas telefónicas.

Hoy está siendo acusado de blanqueo de capitales y ha enviado una carta a la jueza federal Virginia Philips: “Desearía mostrarme a mí mismo el video de la cara de mi esposa cuando me vio en la corte por este delito, de mi familia cuando se enteró de mis acciones vergonzosas”.

A través de la misma carta imploró tener una libertad supervisada poniendo a su madre enferma como punto primordial y argumentando su historial libre de incidentes ya que a sus 52 años, el inmigrante nunca tuvo un problema con la policía, salvo una multa por conducir con licencia.

Después de que la jueza Virginia Philips conoció su historia, le dictó una sentencia no de cinco años como lo marca la ley, sino de tres años de prisión y una multa de $ 25,000.

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