La fibra, el secreto para un microbioma intestinal sano

Nuestro estilo de vida y hábitos cotidianos pueden dañar potencialmente la salud intestinal. Uno de los principales es seguir una dieta baja en fibra y rica en procesados, se ha comprobado que un buen consumo de fibra proporciona alimento de calidad para las bacterias intestinales y es clave en la prevención de enfermedades crónicas

La fibra tiene la importante función de regular los azúcares, controlar el hambre, es saciante y con ello promueve la sana pérdida de peso. Además de proteger la salud cardiovascular.
La fibra tiene la importante función de regular los azúcares, controlar el hambre, es saciante y con ello promueve la sana pérdida de peso. Además de proteger la salud cardiovascular.
Foto: Nadine Primeau on Unsplash / Unsplash

Actualmente todos sabemos que el funcionamiento intestinal rige numerosos y determinantes aspectos de nuestra salud. De hecho, se ha comprobado que algunos hábitos alimenticios, como consumir demasiados endulcorantes químicos o comer demasiado cerca de la hora de acostarse dañan la salud intestinal. Si bien estos hábitos pueden parecer lo suficientemente inocentes al principio, en realidad pueden tener un impacto negativo en el microbioma intestinal. Debido a que su intestino está tan estrechamente conectado con el resto del cuerpo, es importante mantenerlo saludable en todo momento. Recientemente expertos en salud han comprobado que el peor hábito para el intestino es no consumir suficiente fibra en la dieta. Descubre por qué la fibra es tan importante para el intestino, además de conocer algunos de los mejores consejos para aumentar su consumo y mejorar la salud en todo nivel.

Consumir más fibra: el secreto para un intestino sano:

No existen dudas, todos los nutricionistas y expertos en medicina coinciden en que obtener cantidades adecuadas de fibra es un factor clave para mantener la salud intestinal. La razón principal, es que una dieta alta en fibra proporciona alimento para que las bacterias del intestino se alimenten, lo que luego estimula la producción de SCFA (ácidos grasos de cadena corta). Estos SCFA son cruciales para la salud porque aumentan la absorción de agua y disminuyen la inflamación dentro del tracto digestivo.

Además, uno de los principales enemigos del consumo de fibra en la actualidad son las dietas ricas en procesados y azúcares agregados; como la dieta estadounidense estándar que por desgracia es demasiado baja en fibra. Y esto reduce la variedad de bacterias intestinales ya que muchos de los microorganismos que habitan en el intestino se alimentan de fibra. Inclusive, las personas que siguen una dieta rica en proteínas para alcanzar sus objetivos de salud o de pérdida de peso, pueden terminar consumiendo menos alimentos de origen vegetal y un exceso de productos animales. Otro de los aspectos que resulta en la ingesta de muy poca fibra. Si bien, este tipo de dieras altas en proteínas se han puesto increíblemente de moda en los últimos años y en algunos casos son un buen esquema para perder peso, la falta de fibra puede arruinar la salud intestinal sin que las personas se den cuenta.

Lo que sucede es que sin alimentos de origen vegetal, el cuerpo pierde nutrientes clave como es el caso de varios tipos de fibra que beneficia el funcionamiento intestinal y que además aporta antioxidantes antiinflamatorios. Por lo que es importante, integrar en la dieta cotidiana el consumo de carbohidratos complejos con alto contenido en fibra. Tal es el caso de productos como los frijoles, lentejas, garbanzos, productos de salvado, verduras frescas, cereales integrales como el arroz, cebada, avena, germen de trigo, centeno y maíz.

Es importante tener claro el papel de la fibra en nuestra alimentación cotidiana, cuando no obtenemos la suficiente es probable padecer hinchazón, fatiga, estreñimiento y hambre. De tal modo, que si experimentas estos síntomas de manera regular, sin lugar a dudas es una contundente señal de alerta sobre la salud intestinal y que en general anuncia un bajo consumo de fibra.

Si no obtiene suficiente fibra en su dieta, puede sentir cosas como hinchazón, fatiga, estreñimiento o hambre. Si experimenta estas cosas con regularidad, puede ser el momento de cuidar su salud intestinal controlando la cantidad de fibra que está obteniendo día a día.

No en vano una de las recomendaciones de salud más relevantes es asegurar la adecuada ingesta de fibra. De acuerdo con un estudio publicado en Journal of Internal Medicine garantizar la ingesta de 30 gramos al día, puede ser tan efectivo para disminuir medidas de cintura como las dietas más restrictivas. Además la fibra es necesaria para garantizar una buena salud digestiva, inmunológica, mental y cardiovascular.

De acuerdo con información liberada por la Escuela de Salud Pública de Harvard, la fibra pasa por el cuerpo en su forma no digerida con la función de regular los azúcares y controlar el hambre y el azúcar en la sangre. Por lo tanto es clave en la prevención de la obesidad y la diabetes. También, ayuda a reducir los niveles de colesterol en sangre y la presión arterial. Elegir alimentos nutritivos y ricos en fibra, aporta mucha saciedad a la dieta y es un buen complemento en la dieta de personas con diabetes ya que la mayoría tienen un índice glucémico (IG) bajo. Esto es un aspecto importante ya que es de gran ayuda para controlar el apetito y son alimentos que se relacionan con un efecto menor en los niveles de glucosa en sangre. Así que ya lo sabes apostar por una dieta natural rica en alimentos de origen vegetal ricos en fibra, es el camino para mejorar la salud intestinal y con ello prevenir todo tipo de enfermedades crónicas, mejorar los niveles de energía e inlcusive el estado de ánimo.

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