Una carta al 2022

Voy a gozar cada uno de tus días porque sé que vas a crear momentos inolvidables

Hay que empezar el nuevo año con positivismo.

Hay que empezar el nuevo año con positivismo. Crédito: Shutterstock

Querido 2022:

Sí, querido, porque quiero tratarte bien y como ya desde hoy me estoy imaginando todo lo bueno que vamos a conseguir juntos, quiero que empecemos de una vez sintiendo que, efectivamente, seremos el uno para el otro.

Hablemos claro: no te pienso comparar ni con el “21” ni con el “20”. 

Ya estuvo bueno de esos dos. 

Y  por favor, te lo pido con la seguridad que me da haberlos conocido bien: ni se te ocurra seguir sus ejemplos.

Te propongo, por ejemplo, que crees milagros, que dibujes sonrisas, que ablandes corazones, que cada día inventes sorpresas que acaben con los finales tristes… Que juegues a reemplazar la soberbia con la bondad, que  le hagas trampa a veces a las nubes negras y les dibujes inesperadamente al lado un sol radiante…

 Invéntate miles de maneras nuevas de cumplir sueños… Derrumba muros…

¡Por favor, desenmascáranos!

Construye ilusiones. Sana enfermos. 

¿Qué tal si te luces y pasas a la historia como el año de las buenas noticias?

Y, te digo algo más que sé que te va a gustar: por primera vez te voy a quitar el poder completo de tus 365 días. Ese poder, este año, lo vamos a compartir. Así no caerá solo sobre tus hombros la responsabilidad completa de esa frase repetida en todos los idiomas el 31 de diciembre…

Ese “Feliz Año Nuevo” no va a ser solo tu responsabilidad. También será la mía y lo vamos a lograr juntos.

Este 31 no te voy a poner presión. Por eso no haré listas. Solo quiero lograr una cosa y la vamos a lograr juntos: vivir en paz. 

Porque si hay paz es porque todo está bien.

Y si tengo paz soy feliz. 

Y empecemos por eso mismo. Por ser felices. ¿Qué tal si este año aprendemos a relajarnos más y no nos obsesionamos con serlo? 

Querido 2022: voy a gozar cada uno de tus días porque sé que vas a crear momentos inolvidables.

Y voy a encargarme de producir un cargamento extra de Fe para que cada sonrisa que pongamos en un rostro, le mande un mensaje instantáneo a todos los que la vean recordándole siempre que ellos también se merecen una. 

Vamos a atrevernos a hacer juntos cosas que nunca hemos hecho. Dios nos va a llevar siempre de su mano. 

Te recuerdo querido 2022 que tú nunca vas a repetirte, y yo voy aprovecharme de eso.

La curiosidad me lleva a sumar tus números. Investigo, por ejemplo, que el seis significa amor, comprensión y responsabilidad, y me gusta que te definan esas tres palabras porque siempre serán buenas compañeras de viaje. Y algo que me atrapó más aún: leí que cuando el 2 se repite 3 veces se asocia a un nuevo ciclo. Y aquí va algo mejor: dice que si se nos aparece de forma frecuente ese 222 es para comunicarnos que todo aquello que hemos estado soñando se está haciendo realidad.

(La cosa contigo, 2022, pinta muy bien).

Como ves, termino este 2021 más positiva que nunca. Tan positiva que hasta tengo Covid.

Y así, querido 2022, antes de poner mi firma en esta carta, voy a cerrar los ojos y voy a imaginarme colgada de tu cero. Y cuando el reloj dé las 12 campanadas a las  12 de la noche, voy a conocerte y a entregarme a ti con cero rencores, cero miedos, y cero dudas. Convencida querido 2022, que en tus 365 días vamos a lucirnos juntos para hacer realidad lo que soñamos. 

Luzma

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