Propietario de bar en NYC pagará $500,000 a empleados  por acoso sexual y discriminación

El dueño de ‘Sweet and Vicious’, en Manhatan, acostumbraba a insultar a sus empleadas llamándolas “perras” y “vacas” y se refería a los empleados negros como “gánsteres” y a uno puertorriqueño como “terrorista”

Kathy Guest, exempleada del bar Sweet and Vicious, habla durante la conferencia de prensa en la oficina de la fiscal general Letitia James (a la izquierda). El propietario del bar deberá pagar $500,000 a más de una docena de trabajadores y exempleados tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía.
Kathy Guest, exempleada del bar Sweet and Vicious, habla durante la conferencia de prensa en la oficina de la fiscal general Letitia James (a la izquierda). El propietario del bar deberá pagar $500,000 a más de una docena de trabajadores y exempleados tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía.
Foto: Michael M. Santiago / Getty Images

Más de una docena de empleados y extrabajadores de un bar en Manhattan, que experimentaron acoso sexual, discriminación y robo de salario,  se dividirán una compensación de 500,000 dólares, que la Fiscalía General de Nueva York obtuvo tras un acuerdo con el propietario del negocio.

En una conferencia de prensa este miércoles, la fiscal general Letitia James compartió que una investigación de 16 meses realizada por su oficina, encontró que el bar Sweet and Vicious y su propietario Hakan Karamahmutoglu mantuvieron un lugar de trabajo hostil y discriminatorio en el que los empleados fueron sometidos de manera rutinaria a comentarios inapropiados sobre su raza, sexualidad, cuerpos y apariencias, y sufrieron insinuaciones sexuales no deseadas por parte de gerentes y clientes.

Karamahmutoglu no sólo solía insultar a las empleadas, llamándolas “perras” y “vacas”, sino que  a   los empleados negros los llamaba “gánsteres” y se refería a un gerente puertorriqueño como “terrorista” y “basura puertorriqueña”.

La pesquisa halló además que el empleador tampoco tomó medidas cuando las trabajadoras se quejaron sobre el acoso sexual de compañeros de trabajo y clientes.  La querella de una empleada solo recibió risas y fue tratada como un “malentendido”.

También se sumaron quejas de varios empleados que trabajaron más de 40 horas a la semana en ciertas semanas laborales, pero no fueron compensados ​​con el pago de horas extra. Otros  también informaron casos de robo de propinas cuando los clientes las dejaban en las tarjetas de crédito.  

Tras agradecer a los empleados y extrabajadores  de Sweet and Vicious por levantar sus voces para luchar por un lugar de trabajo libre de acoso, la Fiscal General fue contundente al afirmar que durante demasiado tiempo los trabajadores de la industria hotelera se han visto obligados a soportar una cultura generalizada de acoso sexual y discriminación que no ha sido denunciada.

“Este acuerdo es un recordatorio de que no importa quién sea el perpetrador, no toleraremos el acoso sexual, la discriminación o el robo de salarios de ninguna forma en el lugar de trabajo”, advirtió James. “Todos los neoyorquinos deberían poder ir a trabajar sin miedo al abuso y la degradación, independientemente de la industria”.

Katy Guest, una de las exempleadas víctima  de este comportamiento y quien estuvo junto a la Fiscal General durante el anuncio,  expresó que todos los empleados merecen ser tratados con respeto, tanto por parte de la gerencia como de sus compañeros.

“Esta situación ciertamente no es la primera de su tipo, ni es la última. No hablar es perjudicial para nuestra salud mental y capacidad emocional. Esta es una historia de éxito que espero siga inspirando a otros a reconocer su autoestima y el poder de luchar por lo que es correcto”, acotó.

Por su parte, Veronica Leventhal indicó que animaría a cualquier persona en la industria de servicios a considerar la sindicalización, ya que es la única forma de crear algo parecido a condiciones de trabajo equitativas o seguras.

“Sweet and Vicious no es una anomalía, es un excelente ejemplo de cómo los hombres con poder sin control se aprovechan de sus empleados”, señaló la extrabajadora.

Kim Anderson, quien laboró en el bar, sostuvo que a pesar que el acoso a los cantineros, servidores y otros trabajadores de la industria hotelera es rampante en la ciudad de Nueva York, “es increíblemente reconfortante que se escuchen nuestras voces y que la Oficina del Fiscal General de Nueva York busque justicia. Siempre estaré agradecida con aquellos que ayudaron a sacar a la luz estos problemas”.

Este es no es el primer caso en que la Fiscal General logra un acuerdo  para abordar el acoso y la discriminación en el lugar de trabajo. El año pasado, entregó $600,000 a sobrevivientes de acoso sexual y discriminación en los restaurantes propiedad del famoso chef Mario Batali y Joseph Bastianich. En 2020, aseguró $240,000 para 11 exempleados del restaurante The Spotted Pig, propiedad de Kenneth Friedman.

 “Los valientes sobrevivientes y trabajadores que denunciaron esta toxicidad en Sweet and Vicious están sentando una base increíble para un cambio duradero y, con suerte, una señal de cambio cultural para una industria tan plagada de violencia basada en el poder”, concluyó  JoEllen Chernow, codirectora de Círculos Organizadores y Solidarios de Survivors Know.

Denuncie

La Procuraduría General insta a cualquier extrabajador de Sweet and Vicious que haya sido objeto de estos comportamientos a enviar un correo electrónico a Civil.Rights@ag.ny.gov.