Hombre es ejecutado en Missouri por el homicidio de un policía en 2005

Kevin Johnson fue ejecutado en Missouri después de que se aplicara una inyección letal y luego de haber sido condenado a muerte por el asesinato del oficial William McEntee

Johnson se negó a realizar su declaración final antes de que aplicara la inyección letal.
Johnson se negó a realizar su declaración final antes de que aplicara la inyección letal.
Foto: Missouri Department of Corrections / Cortesía

Un hombre de Missouri sentenciado por emboscar y asesinar a un policía del área de St. Louis al que culpó de la muerte de su hermano menor fue ejecutado el martes en la noche.

Kevin Johnson, de 37 años, murió luego de que se le aplicara una inyección de pentobarbital en la prisión estatal de Bonne Terre.

Fue la segunda ejecución del estado este año y la 17 en todo el país. Dos ejecuciones más se encuentran pautadas para las primeras semanas del año 2023.

Los abogados de Johnson no negaron que asesinó al oficial William McEntee en 2005, pero afirmaron que fue condenado a muerte en parte porque es negro. Sin embargo, los tribunales, incluida la Corte Suprema, y el gobernador republicano, Mike Parson, se negaron a detener la ejecución.

Asimismo, Johnson se negó a realizar su declaración final antes de que aplicara la inyección letal.

Esta es la primera vez en las ejecuciones modernas del estado de Missouri, en las que el condenado no estaba solo en la sala de muerte. Su consejero espiritual, el reverendo Darryl Gray, estuvo sentado a su lado.

Ambos hablaron en voz baja hasta que le fue administrada la droga. Gray leyó la Biblia mientras Johnson cerraba los ojos. En cuestión de segundos, todo el movimiento de su cuerpo cesó. Mientras tanto Gray, un reconocido activista de la injusticia racial de St. Louis, siguió leyendo la Biblia y orando mientras palmeaba el hombro del condenado.

“Leímos las Escrituras y tuvimos una palabra de oración”, expresó Gray. “Se disculpó de nuevo. Pidió disculpas a la familia de la víctima. Se disculpó con su familia. Dijo que estaba deseando ver a su hermanito. Y dijo que estaba listo”.

El día del tiroteo

El agente asesinado McEntee, de 43 años, era un veterano de 20 años en el departamento de policía de Kirkwood, un suburbio de St. Louis. Estaba casado y tenía tres hijos, fue uno de los oficiales enviados a la casa de Johnson el 5 de julio de 2005 para cumplir una orden de detención.

El acusado estaba en libertad condicional por agredir a su novia y las autoridades creían que había violado la libertad condicional.

Johnson vio llegar a los policías y despertó a su hermano de 12 años, Joseph “Bam Bam” Long, quien corrió a la casa de un vecino. Una vez que estuvo allí, el joven, que sufría de un defecto cardíaco congénito, colapsó y empezó a tener convulsiones.

Esa noche, el oficial regresó al vecindario para verificar una llamada no relacionada de disparos de fuegos artificiales. Un documento judicial de la oficina del fiscal general de Missouri dice que McEntee estaba en su vehículo interrogando a tres niños cuando Johnson le disparó a través de la ventana abierta del lado del pasajero, impactándole en la pierna, la cabeza y el torso. Un adolescente también fue baleado pero sobrevivió. El sospechoso se subió al automóvil y tomó el arma de McEntee.

En el informe dice que Johnson caminó por la calle y le dijo a su madre que el oficial “dejó morir a mi hermano” y “necesitar ver cómo se siente morir”. Si bien, ella le dijo: “Eso no es cierto”, el hombre volvió al lugar de los hechos y halló a McEntee con vida, de rodilla cerca de la patrulla, así que Johnson le propinó un disparo en la cabeza y en la espalda quitándole la vida.

Juez, jurado y verdugo

La esposa del oficial, Mary McEntee, leyó un comunicado tras la ejecución que decía que Johnson actuó como “juez, jurado y verdugo” al matar a su marido.

“Bill fue asesinado sobre sus manos y rodillas frente a extraños, las personas a las que dedicó su vida”, expresó Mary McEntee.

Los abogados de Jonhson solicitaron con anterioridad a los tribunales que interviniera por otras razones, incluyendo un historial de enfermedad mental y la edad que tenía, 19 años, al momento de crimen.

Es más frecuente que los tribunales se alejen de la pena de muerte a los delincuentes adolescentes desde que la Corte Suprema prohibió en 2005 la ejecución de criminales que tenían menos de 18 años al momento del delito.

Por otro lado, la hija de Johnson, Khorry Ramey, de 19 años había intentado estar presente el día de la ejecución, pero una ley del estado prohíbe que cualquier persona menor de 21 años pueda observar el proceso. Sin embargo, padre e hija lograron verse horas antes de la aplicación de la inyección letal.

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