Nueva York depende de un “ejército” de voluntarios que se multiplican al ritmo de crisis cada vez más complejas

La Gran Manzana cerró 2023 con índices alarmantes de inseguridad alimentaria, problemas de salud mental, escasez de vivienda asequible, una crisis migratoria en ascenso y complejos problemas de adicciones. Sin el hombro solidario de miles de neoyorquinos, que solo tienen el interés de ayudar a los otros, el brazo del gobierno municipal, gubernamental y federal nunca sería suficiente

Por 20 años la dominicana Zoila Estrella ha trabajado voluntariamente en jornadas de distribución de alimentos para los más pobres.

Por 20 años la dominicana Zoila Estrella ha trabajado voluntariamente en jornadas de distribución de alimentos para los más pobres.  Crédito: Fernando Martínez | Impremedia

La dominicana Zoila Estrella, de 70 años, ha seguido durante dos décadas una rutina que le ha dado mucho más sentido a su vida: Ella ayuda a la organización Campaña contra el Hambre del West Side (WSCAH) en los operativos de distribución de alimentos frescos y nutritivos para las personas más vulnerables de la ciudad de Nueva York.

Se trata de solo una de las centenares de organizaciones que abordan el tema de la inseguridad alimentaria en la Gran Manzana. Y Zoila es apenas una de la gran legión de voluntarios que salen todos los días a poner su hombro en diferentes “campos de batalla”, para ayudar a quienes la vida los expone a situaciones complejas.

Yo soy pobre. Pero hay gente aún más pobre que yo. Y si tengo la voluntad y el tiempo de ayudar, eso me inyecta una satisfacción que no puedo describir. Me da alegría ver a la gente contenta”, cuenta la isleña, quien reside en el Alto Manhattan, desde hace más de 40 años.

Sería muy complicado tratar de establecer cuántas organizaciones sin fines de lucro, de base comunitaria y de ayuda a los más vulnerables, se entretejen en la inmensidad de Nueva York, una de las megaurbes del mundo que concentra la mayor cantidad de billonarios. En contraste, es donde se confirma una de las tasas de pobreza más alta del país.

Precisamente, miles de voluntarios, de toda índole, disponibles en los momentos más difíciles y para enfrentar de forma permanente los problemas estructurales, son una gran fortaleza para enfrentar una cadena interminable de dramas sociales, ambientales, económicos y de salud, que no solamente tiene que ver con el hambre, sino con flagelos como la violencia de género, la crueldad hacia los animales, las adicciones, la discriminación, la migración forzada, los crímenes de odio, la integración de la población penitenciaria cuando salen en libertad y los riesgos o la soledad de los adultos mayores...En fin, un largo etcétera, complicado de resumir.

“Estoy segura que a pesar de lo dura que es esta ciudad, es una de las más solidarias del mundo. La gente hace donaciones para ayudar a gente que ni conoce. Hay mucha necesidad ahora con los inmigrantes recién llegados. Muchos no tienen ni una cocina en donde hacer su comida. Viven en albergues. Y esta ciudad, ha salido adelante con ellos”, dice Zoila, en medio de su trajín de manejar largas colas de personas que reciben alimentos para completar su dieta.

Un estudio de la corporación de finanzas personas Wallet Hub, estudió a las 100 ciudades más grandes del país, analizando las tasas de pobreza infantil y el número de personas sin hogar, comparándolas con las horas de voluntariado per cápita, favores entre vecinos y proporción de donaciones a organizaciones benéficas. En esa lista, la Gran Manzana quedó en el grupo de las cinco urbes más generosas, con los menos favorecidos.

La puertorriqueña Janet Colón tiene un trabajo activo como voluntaria en las cárceles de Nueva York. (Foto: F. Martínez)

Los más marginados

El “rostro” del voluntariado en la ciudad de Nueva York, se crece en las crisis, como se acaba de evidenciar durante los complicados años de la pandemia. Existen “aguas abajo” varios trabajos sin fines de lucro, que más allá de las emergencias, están día a día, con la mirada fija en ofrecer su soporte a personas que por definición están en grandes desventajas, en riesgo y bajo la mirada acusadora de muchos.

Por ejemplo, la puertorriqueña Janet Colón, residente de El Bronx, hace cinco años se integró como colaboradora de los planes de apoyo de la Campaña para Liberar a Personas Mayores (RAPP), una de las tantas coaliciones que en Nueva York tienden su mano a la población penitenciaria. No solo para vigilar que el transcurrir de su condena sea bajo el respeto mínimo a sus Derechos Humanos, sino lograr una integración a la sociedad más armónica una vez liberados.

“En esta Navidad, por ejemplo, pude ver voluntarios que van a las cárceles nada más para hacer compañía a internos que no tienen familia. Eso es simplemente maravilloso”, contó.

Janet ha vivido en carne propia que no es lo mismo, cuando el trabajo voluntario está vinculado con dar soporte a ancianos, niños o los desamparados, porque en el casos de los reos, no todos aprueban que esta población que está en prisiones por “cometer un error”, necesiten una oportunidad o que sean valorados como personas con dignidad.

“En mi misma familia me dicen que estoy loca. Pero yo en este momento me baso en que Jesucristo anduvo con los peores de la sociedad, porque todos los seres humanos merecen una oportunidad para cambiar. El estuvo ayudando a los criminales, los leprosos, las prostitutas. Y eso lo tenemos que rescatar como parte de su mensaje”, compartió la boricua.

En sus palabras, la voluntaria de RAPP, quien celebra que la gobernadora Kathy Hochul concedió el indulto a 16 personas en las vísperas de Navidad, el trabajo de estas organizaciones de defensa son clave para que personas que cometieron un delito o un crimen, salgan en libertad y puedan volver a sus vecindarios, sin significar un peligro, como muchos piensan.

“Lo más hermoso de este voluntariado, es que además de vigilar las condiciones de alimentación y de salud de quienes están en las cárceles, se hacen esfuerzos para que este grupo, aún en las peores condiciones, en donde están siendo señalados por la justicia como un criminal, le den valor a su vida y puedan cambiar. Yo he sido testigo de grandes transformaciones. Las cárceles no deben ser una maquinaria para que las personas salgan peores”, ponderó Janet.

El gobierno no es suficiente

Más aún cuando queda claro, que este año la Gran Manzana cierra con índices alarmantes de inseguridad alimentaria, problemas de salud mental, escasez de vivienda asequible, una crisis migratoria en ascenso y complejos problemas de adicciones, sin los voluntarios de miles de programas, el brazo del gobierno municipal, gubernamental y federal nunca sería suficiente.

Toneladas de alimentos se distribuyen diariamente en despensas, programas sociales e iniciativas religiosas de los cinco condados. Y en estas fechas marcadas por Acción de Gracias, Navidad y Año Nuevo, en donde de alguna manera el espíritu de la solidaridad se activa hacia los que menos tienen, difícilmente haya otra ciudad en el mundo, en donde exista la disponibilidad de tantas iniciativas de apoyo, para que miles no terminen el día sin haber comido.

De hecho, de acuerdo con un informe compartido por Hunger Free America, el número de residentes de la Ciudad de Nueva York sin alimentos suficientes, durante un período de siete días, fue un promedio de 9.3% más alto en septiembre y octubre de 2023 que en septiembre y octubre de 2021.

Durante ese periodo, el número de personas sin alimentos suficientes en el área metropolitana de Nueva York, aumentó de 1,2 millones a 1,3 millones. 

Hunger Free America atribuye este aumento de la inseguridad alimentaria a la expiración de la ampliación del crédito fiscal por hijos y las comidas escolares universales.

Organizaciones como VIA, gestadas 100% desde el voluntariado, surgieron en la Gran Manzana para dar respuestas a vacíos de información en comunidades muy específicas de inmigrantes. (Foto: Cortesía: VIA)

Cuando el pilar son los voluntarios

Pero la falta de alimentos podría ser uno de los problemas más fáciles de medir en una sociedad tan compleja y multiétnica como la neoyorquina, que es además uno de los ejes de la migración en el país. Justamente, en este sentido, han surgido iniciativas que buscan llenar vacíos de orientación, información y adaptación. Gestadas en un 100% desde el voluntariado.

En el año 2016 cuando ni siquiera se asomaba la crisis migratoria que tomó desde la primavera de 2022 dimensiones gigantescas en la ciudad de Nueva York, una pareja de jóvenes profesionales venezolanos conformada por Niurka Melendez y Héctor Arguinzones, crearon la organización Venezuelan and Inmigrants Aid (VIA).

En ese momento, existía un gran vacío informativo para los migrantes forzados y los solicitantes de asilo en la Gran Manzana. Con esta organización confirmaron grupos de apoyo, clínicas jurídicas y de apoyo emocional, en donde el pilar fundamental es el capital humano voluntario.

“Hoy entre abogados, psicólogos y demás grupos de apoyo, contamos con un grupo de voluntarios que sobrepasa las 30 personas. Quienes ayudan en las jornadas están capacitados en aspectos como salud mental, para poder abordar procesos humanos muy dolorosos”, explicó Melendez.

Además de jornadas propias de la temporada navideña, como cenas con platillos típicos de Venezuela y distribución de abrigos para familias recién llegadas, de forma permanente, VIA se ha convertido en una plataforma que ha permitido sensibilizar, incluso a las instituciones, lo que significa un migrante forzado y un solicitante de asilo.

“Hace siete años, no había una visibilización de la naturaleza del estatus de un solicitante de asilo. Y mucho menos de la monstruosa y cada vez peor, crisis humanitaria que padece mi país. Cuando asistíamos como voluntarios como traductores a jornadas de apoyo con organizaciones que ayudan a africanos y a migrantes de Europa del Este, entendimos que era necesario extender esta ayuda a los nuestros. Y en este camino el voluntariado ha sido vital”, concluye la activista.

¿Quieres ser voluntario?

Casi toda la dinámica de Nueva York en materia de salud, educación, cultura, deportes, iniciativas de apoyo a ancianos, y organizaciones de defensa comunitaria, requieren todo el año de voluntarios tanto profesionales como no profesionales, multilingües, o simplemente con vocación de servir a otros. Compartimos apenas un par de vías de acuerdo a algunas áreas de interés:

  • New York Cares centraliza la oportunidades de voluntariado de varias organizaciones comunitarias en diferentes áreas, especialmente personas en riesgo: Visite: https://www.newyorkcares.org
  • New York-Presbyterian Hospital uno de los principales centros hospitalarios de la Gran Manzana ofrece posiciones para voluntarios en varios campos. Visite: https://www.nyp.org/giving/volunteer
  • La organización Citymeals on Wheels busca constantemente ayuda para distribuir comida a adultos mayores necesitados: Visite: www.citymeals.org/volunteer

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