Lucha por eliminar el salario sub mínimo a trabajadores de restaurantes de NY se mezcla con el ingrediente de la crisis migratoria

Líderes electos y la organización One Fair Wage presionan a la gobernadora Kathy Hochul para que incluya la ley Salarios Justos en el presupuesto 2025

La mexicana María Guadalupe González apoya la medida de garantizar salario mínimo legal más propinas a esta inmensa masa laboral

La mexicana María Guadalupe González apoya la medida de garantizar salario mínimo legal más propinas a esta inmensa masa laboral Crédito: Fernando Martínez | Impremedia

La batalla de líderes electos y la organización One Fair Wage (OFW) para que avance una legislación estancada por años, que pondría fin al salario sub mínimo legal para los trabajadores de restaurantes en Nueva York que reciben propinas, adquiere otras dimensiones y tiene otros “ingredientes”.

Actualmente los meseros y bartenders de esta industria, casi como parte de la cultura gastronómica obtienen automáticamente ‘tips’ de los clientes, pero ganan el 66 por ciento del salario mínimo legal, es decir $10,40 la hora en la Gran Manzana y $8,35 en el resto del Estado. El anteproyecto legal pretende además incluir a los cocineros y lavaplatos como beneficiarios de las propinas.

La propuesta es que los empleados de esta industria ganen el mínimo legal ($16), más las propinas, en el caso de la ciudad de Nueva York.

“Esta masa laboral ha luchado más contra la pobreza que otros trabajadores. Es injusto que quienes sirven exquisitos platos en una mesa, dependan en su mayoría de cupones de alimentos para poder llevar comida a su casa. Es justo que al igual como ha pasado en California y en Washington D.C, esta ley sea apoyada por la gobernadora Kathy Hochul este mismo año”, dijeron este jueves portavoces de OFW en un comunicado.

El proyecto de Ley Salario Justo (A1710A/S5567A), que se espera sea incluido en el presupuesto del año fiscal de 2025, es patrocinado por la asambleísta de Queens, Jessica González-Rojas y por el senador Robert Jackson para garantizar salarios predecibles y estables para estos trabajadores, la mayoría de los cuales son inmigrantes hispanos.

Los denominados salarios sub mínimos se eliminarían gradualmente, hasta alcanzar la meta máxima en un plazo de cinco años. Se estipulan ciertas subvenciones y estímulos económicos para los propietarios de pequeños restaurantes.

Activistas y líderes electos promueven que ese año la Ley de Salarios Justos sí pase la prueba en Albany. (Foto: F. Martínez)

En el menú: la crisis migratoria

Esta propuesta que cambiaría la forma cómo se calculan los ingresos salariales de los trabajadores de una de las industrias emblemáticas de Nueva York, se topa en este momento con algunas tendencias marcadas por la crisis migratoria, en donde miles de personas se encuentran desesperadas por ganar “cualquier cosa”.

El mesero mexicano, Ismael Casillas, con 20 años en la industria, advierte que en muchos casos algunos propietarios de negocios gastronómicos “que van mal”, emplean a migrantes recién llegados que aceptan cualquier condición, inclusive servir mesas solo por propinas.

Eso trae como consecuencia, como describe Ismael, que las luchas alcanzadas por años por ingresos dignos, estén “siendo echadas a la basura”.

“Estamos viendo que para cientos de personas recién llegadas que viven en albergues y les cubren todas las comidas y que además no pagan impuestos, es muy conveniente trabajar solo por propinas, porque no tienen gastos de renta. Entonces muchos dueños de restaurantes pequeños, están felices con esta mano de obra”, destacó.

El migrante poblano sostiene que por varias generaciones, han sido los trabajadores indocumentados quienes han sostenido y han permitido crecer la industria de los restaurantes en la ciudad de Nueva York. Y aun así, han peleado con dignidad contra el abuso laboral y el robo salarial. Pero en sus palabras refiere que ahora un grupo de migrantes, que inclusive llegando “tienen papeles”, aceptan “lo que sea”, porque no tienen la presión de gastos personales esenciales.

“Pongamos un balance”

Según una encuesta reciente divulgada por OFW, casi el 80% de los votantes de Nueva York dijeron que apoyarían un proyecto de ley que elimina el salario sub mínimo y detrás del impulso de la legislación que lo garantizaría, se encuentran también propietarios de restaurantes, como la mexicana María Guadalupe González, quien en el año 1990 empezó siendo mesera y bartender ganando $2 la hora. Hoy es propietaria de su propio restaurante en East Harlem.

María Guadalupe, ahora como patrona, respalda que existan más protecciones y salarios justos para quienes hacen posible el servicio en uno de los negocios más complicados y competitivos en la dinámica de la ciudad.

“Tienen derecho a obtener salarios mínimos. Son horas de esfuerzos por satisfacer a clientes. Yo sé qué es estar de ese lado”, acotó la pequeña emprendedora gastronómica.

La migrante azteca respalda y lucha para que a través de leyes se eleve con mejores salarios, la calidad de vida de la fuerza laboral de una industria que ha sido construida por personas que aún “sin papeles”, no han hecho otra cosa que contribuir a la economía local: “Observo mucha decepción de personas de muchas nacionalidades, que con 20 y 30 años aquí, dejando su vida en una cocina y dando un buen servicio, no han visto recompensado sus esfuerzos, con ninguna acción que los ayude. Debe existir un balance entre los beneficios que tienen los recién llegados y quienes por décadas solo han trabajado”.

“No entienden esta industria”

Para el grueso de los propietarios de estos negocios que se cuentan por miles y miles en la ciudad de Nueva York, la “receta” de salario mínimo legal más propinas, no está a la vista como un paso que sea beneficioso, ni factible para ese sector.

Por el contrario, algunos portavoces gremiales aseguran que cerrará negocios y reducirá nóminas.

La presidenta de la Asociación de Restaurantes y Bares Hispanos de Nueva York, Sandra Jaquez, recuerda que miles de negocios todavía están tratando de recuperarse de los embates de la pandemia, en donde para sobrevivir, muchos propietarios tuvieron que pedir préstamos que todavía no han pagado.

“Creo que por su puesto, hay una buena intención de quienes proponen esta ley. Nosotros siempre queremos lo mejor para nuestros trabajadores. Debemos ser realistas y entender el momento que está viviendo esta industria. Finalmente, la hora de trabajo más las propinas, siempre incluso superan las $16 por hora”, destaca Jaquez.

La líder gremial no duda que si se aprueba esta legislación, lamentablemente los precios de los platos en los restaurantes van aumentar y muchos se verán en la obligación de reducir el número de empleados.

Sobre el capítulo de la propuesta de ley estatal, que normaría distribuir la propina entre quienes están tras bastidores, como los cocineros y lavaplatos, Jaquez opina que tampoco sería conveniente, pues los meseros que están en la primera línea de atención, perderían “motivación por un excelente servicio”.

“En este momento con las severas legislaciones contra el robo de salarios, la abrumadora proporción de dueños de restaurantes apuestan por hacer lo correcto. Cuando abrimos una posición, aparecen de inmediato 8 y 10 personas interesadas en cuestión de horas. Lamentablemente la mayoría o no habla inglés o no tiene documentos. Y no la podemos emplear. No creo que sea cierto que se trate de una práctica generalizada emplear recién llegados, solo para pagarle menos. Por uno no pueden pagar todos“, concluyó.

La bartender Jessica Ordeñiaga cuenta que no es fácil para las mujeres trabajar en ese sector. (Foto: F. Martínez)

Un trabajo cada vez menos apetecible

El salario sub mínimo afecta a una fuerza laboral de casi 330,000 trabajadores en la Gran Manzana que reciben propinas, de los cuales el 58% son mujeres y 49% son personas de color.

Con base a reportes compartidos por OFW, estos trabajadores son mayoritariamente mujeres que continúan sufriendo tasas más altas de discriminación, violencia sexual, acoso y dificultades económicas.

Desde la pandemia, los trabajadores de restaurantes han ido abandonando esta industria. Algunas encuestas apuntan a que el 53% de los trabajadores están considerando dejar sus puestos, el 70% cita los bajos salarios como la principal razón para irse, y el 78 por ciento de los trabajadores afirma que la única razón por la que permanecerían en la industria es si recibieran un salario digno y además propinas.

Para bartenders como Jessica Ordeñiaga, con siete años trabajando detrás de las barras, no fue fácil ganarse el respeto en un espacio dominado por los hombres. Cuenta que incluso los mismos clientes en muchas ocasiones, piensan que las mujeres no son capaces de preparar un buen cocktail y eso influye en las propinas.

“Como mujeres debemos luchar mucho para ser respetadas. Hay avances en este momento, pero merecemos mejores ingresos”, destacó.

Mayoría hispana:

  • 60% de los trabajadores de restaurantes que viven en la ciudad de Nueva York son inmigrantes, según un estudio de 2020, realizado por la oficina del contralor del estado de Nueva York. 
  • 317,800 trabajadores de esta industria en NYC 44% eran hispanos y el 20% asiáticos, encontró el mismo reporte
  • 113,056, que representan el 17.39% del total de los trabajadores de restaurantes, ni siquiera pueden mantenerse con lo que reciben y deben recurrir a cupones de alimentos para poder sobrevivir.
  • 47% informó que las propinas y salarios de sus empleadores no les permitieron alcanzar el salario mínimo completo.
  • 25% de todos los trabajadores afectados en NY por el robo de salarios son del sector de los restaurantes y bares.

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