Alcalde Adams dice que pese a la crisis migratoria las arcas municipales están “saludables” y sugiere revisión del estatus de NYC como “ciudad santuario”

Con el telón de fondo de informes de la contraloría municipal que muestran costos exorbitantes en los servicios a los recién llegados, el mandatario municipal describe una situación fiscal que ha sido halagada por consultoras internacionales

El alcalde reitera su posición: "Un migrante recién llegado que cometa delitos graves y violentos no merece el privilegio de estar aquí.

El alcalde reitera su posición: "Un migrante recién llegado que cometa delitos graves y violentos no merece el privilegio de estar aquí. Crédito: Michael Appleton | NYC Mayoral Office

Mientras un riguroso informe del contralor de la Ciudad de Nueva York pone en entredicho la forma cómo la Administración del alcalde Eric Adams ha manejado los contratos de emergencia de los servicios de seguridad, hospedaje y alimentación, en más de 200 albergues instalados desde la primavera de 2020, para atender a más de 170 mil inmigrantes recién llegados, el mandatario en su conferencia de medios semanal, subrayó que varios indicadores demuestran que la Gran Manzana ha sido un “ejemplo” de cómo abordar una crisis que ha “tensado la cuerdas” de las finanzas municipales.

“Hemos tomado las mejores decisiones para la salud financiera de nuestra ciudad. Tenemos un récord de $8,2 mil millones en fondos de reserva. Hemos atendido como nadie más una contingencia nacional, sin recortar nuestros servicios, sin aumentar los impuestos. Varias consultoras financieras internacionales, nos han descrito como un modelo a seguir”, remarcó Adams apoyado con la presentación de un video.   

El alcalde reiteró que a pesar de este esquema de “recuperación económica” se requiere ayuda federal y una estrategia nacional de descomprensión de la crisis migratoria. En adición, en su discurso fue categórico al advertir que nuevos escenarios crean el terreno para una revisión del carácter de “ciudad santuario” de la ciudad de Nueva York.

Costos exorbitantes

Horas antes, un reporte del garante de las finanzas de la Ciudad, Brad Lander, expuso que los salarios por hora, del personal del grupo de empresas contratadas, en medio de esta contingencia migratoria, han sido “tremendamente altos, sobrepasando la contratación de empleados regulares de la municipalidad”.

Por ejemplo, se cita en el renglón de “guardias de seguridad”. En enero de 2024, el salario promedio de estos empleados de vigilancia “sin armas”, era de 27,58 dólares por hora. Pero se determinó que en un “extremo alto”, se han pagado hasta $117 por hora por personal de seguridad, asignados a albergues, suministrados por contratistas.

“La Ciudad permitió que las empresas al principio de la crisis, aprovecharan una emergencia en su beneficio. Cobraron tarifas exorbitantes, por servicios laborales que pudieron haber sido más razonables. Solo hubo una revisión y una disminución, cuando quedó claro que esta crisis continuaría en el tiempo”, enfatizó el informe de Lander.

“Un imprevisto gigantesco”

Según el contralor, hasta noviembre de 2023, la ciudad ha adjudicado 340 contratos únicos para servicios de migrantes que llegaron a la ciudad de Nueva York, acogiéndose a la norma local de derecho al refugio. Catorce agencias municipales adjudicaron contratos de emergencia, con costos muy variables entre las empresas favorecidas, por el mismo servicio. 

Por un guardia de seguridad se pagaron 78,99 dólares por hora a una empresa, $100 por hora a otra contratista y $50 a otra proveedora, por exactamente la misma función.

Sin hacer mención a los números de la contraloría, y respondiendo solo a una inquietud periodística, el alcalde esgrimió que algunos desbalances en los costos de las empresas, que prestaron servicios a los ‘shelters’ de migrantes, se debieron a una combinación de factores relacionados con los rigores de este imprevisto “nacional y global” que tomó dimensiones gigantescas.

“De repente a la medianoche llegan a la ciudad, sin ningún aviso, 300 personas en un bus enviado desde Texas. Y los teníamos que albergar, dar comida y servicio médicos. Luego todo se desbordó a 2,000 personas en una semana, 8,000 en un mes. Esto nunca paró. Logramos administrar este hecho sin precedentes, sin que ninguna familia tuviera que dormir en las calles”, precisó.

Adams recordó que más de 170,000 personas fueron atendidas por agencias municipales y 65,000 personas actualmente se encuentran bajo el cuidado de la Ciudad, pero la diferencia es que en medio de la confusión de este hecho sin precedentes, se han podido renegociar contratos y costos de servicios con una visión presupuestaria “más estable”.

“Aunque en un principio pensamos que teníamos que sacrificar servicios para los neoyorquinos, logramos redimensionar nuestras cuentas. Y lo único que hemos reducido es un 30% del presupuesto para atender a los recién llegados”, argumentó el mandatario.

“No merecen estar en nuestra ciudad”

Esta nueva incidencia sobre el manejo de la crisis migratoria, se registra en un momento clave en donde varias encuestas muestran no solo la preocupación de los neoyorquinos por los efectos que tiene el arribo de miles de personas en las finanzas de la Ciudad y en los servicios públicos. Ahora en un tono más alto, la pregunta recurrente es hasta qué punto se está al frente de amenazas a la seguridad pública.

Una secuencia de hechos delictivos protagonizados supuestamente por jóvenes hispanos hospedados en albergues, que van desde agresiones brutales a oficiales policiales, robos y hasta asaltos con armas de fuego, han puesto al alcalde Adams del lado de las voces que reclaman algunas revisiones en las normas locales de ‘ciudad santuario’, que prohíbe cualquier tipo de colaboración de las agencias municipales con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Este martes, el mandatario municipal reforzó que en su opinión personal, estas leyes locales deben ser revisadas, porque “una pequeña minoría de solicitantes de asilo violentos y peligrosos”, que en pocos meses ya han cometidos varios delitos, “no deben tener el privilegio de estar en nuestra ciudad”.

“Yo siempre estaré del lado de las normas que garanticen la seguridad pública de todos los neoyorquinos. Si un joven migrante fue detenido, porque agredió a un policía, es liberado y luego a los días es capturado de nuevo cometiendo un robo en una tienda, estamos hablando de una situación que debe analizarse. Esa persona no merece estar en las calles”, aseveró.

De antemano, ya fuentes de la mayoría demócrata del Concejo Municipal dijeron a El Diario que no está ni siquiera remotamente en la agenda legislativa local, tocar una letra de esas normas de protección de los indocumentados ante La Migra.

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