En memoria de Debbie Delgado Vega
La comunidad hispana perdió en días reciente a una mujer que tuvo la lucidez y valentía de convertir su lucha personal contra una enfermedad mortífera en una guerra por salvar las vidas de muchos otros. Me refiero a Debbie Delgado Vega, que fundó y dirigió durante años a LOLA, la Organización latina para la concientización sobre las enfermedades hepáticas. Una organización que formó parte de nuestra Hispanic Federation.
Debbie Delgado Vega era una experta en el tema de las enfermedades hepáticas, los trasplantes y especialmente los problemas de los trasplantes en nuestra comunidad por razones personales y profesionales. En lo personal, porque fue sometida no a uno sino a dos trasplantes de hígado que le prolongaron la vida. Y en lo profesional, porque ante ese gravísimo problema de salud que a muchos otros quizá nos habría apabullado, Debbie Delgado Vega respondió comprometiéndose profundamente con la educación de nuestra comunidad sobre las enfermedades del hígado y la donación de órganos.
Para ello les prestó asistencia tanto a quienes esperaban un órgano con el que fueran compatibles como a quienes estaban dispuestos a hacer ese gesto de profundo amor al prójimo que es dar parte de uno para que otro pueda vivir.
Hoy queremos recordar a Debbie de la manera en que ella lo hubiera querido. Es decir, usando su propio testimonio en esta misma columna hace algún tiempo para que, desde el pasado, ella continúe su valiosa labor en pro de nuestra comunidad.
La Directora Ejecutiva de LOLA señaló recientes artículos periodísticos sobre el descenso violento de las donaciones de órganos en nuestra región. En años recientes ha habido en todo el país una disminución de órganos disponibles. Esto se debe en parte a que han bajado las tasas de accidentes de tránsito y el número de homicidios. Y la situación se ha complicado porque los avances de la ciencia médica han aumentado la demanda de órganos. Pero a pesar de ello, la falta de órganos donados en la región de Nueva York es grave, e inexplicable.
Los hispanos, según informes de LOLA, son tres veces más propensos que los blancos no hispanos y los negros no hispanos a sufrir enfermedades renales de última etapa. Los estudios médicos indican que, como promedio, las personas de determinados grupos étnicos son más compatibles genéticamente con otras de ese mismo grupo. Y aunque los latinos no somos una raza, nuestros diferentes pueblos tienen características parecidas. De manera que para salvar más vidas hispanas se necesitan más donantes hispanos.
En las palabras de Debbie: “Yo esperé casi tres años antes de recibir mi regalo de vida y sé cuán agonizante puede ser la larga espera. Pero es por esa misma razón que yo he dedicado mi vida a ayudar a aquellos en espera, A mis hermanos latinos les exhorto a que sean donantes. Yo he ayudado a miles de personas, pero con su ayuda podríamos salvar muchas vidas más”.
Quienes estén dispuestos a donar sus órganos pueden hacerlo inscribiéndose en el Registro de Donantes de su estado. Para obtener más información, pueden visitar el sitio Web http://www.OrganDonor.gov. Otra manera de hacerlo es rellenando una tarjeta de donante de órganos al obtener o renovar sus licencias de conductor. Y finalmente, las personas que se inscriben como votantes como pueden registrarse también donantes de sus órganos.
¡Celebren con nosotros el vigésimo tercer aniversario de la Hispanic Federation! ¡Y hasta la próxima columna!